Operación E, La cinta que por fin se podrá ver en Colombia

Más que la aventura por salvar un niño, una mirada a la situación del desplazamiento en Colombia.  
Operación E, La cinta que por fin se podrá ver en Colombia

Después de tanta controversia alrededor de si la película vulneraba o no los derechos del libre desarrollo de Emmanuel, el hijo de Clara Rojas que nació en cautiverio mientras ella estaba secuestrada por las Farc, por fin fue presentada en Colombia por primera vez Operación E.

 Sucedió durante el Festival de Cine de Cartagena, una semana antes de su estreno en Colombia el próximo viernes primero de marzo.

 Al final la discusión jurídica resultó inane porque, como bien los explicaron los productores y, además, se notó en la pantalla, la cinta se concentra no en Emmanuel sino en el drama de José Crisanto Gómez, un campesino raspachín de coca, paupérrimo y con siete hijos a cuestas, a quien le tocó por obligación aceptar el encargo de las Farc de mantenerlo con vida, así Crisanto no tuviera ni con qué sostenerse él mismo.

 Si alguien tenía que protestar por asunto de derechos era al propio Crisanto. Pero no fue necesario. Los productores de Operación E lo contrataron como asesor de la historia y él mismo se ha mostrado muy agradecido con el equipo. “Me han colaborado en la medida de lo posible y yo estoy satisfecho de que hayan llevado al cine mi vida”, dijo durante la rueda de prensa posterior a la exhibición.

 Independientemente de la polémica, hay varias cosas que valen la pena decir de Operación E. En primer lugar, que no se ciñe a los sucesos reales. A pesar de conservar los nombres de todos lo que tuvieron que ver con la historia, incluidos el Mono Jojoy y el propio José Crisanto, el director Miguel Courtois y el guionista Antonio Onetti compusieron el relato basados en las publicaciones de prensa. De hecho, el primer contacto que tuvo la producción con Crisanto fue por intermedio de Juan Pablo Tamayo, un coproductor colombiano que lo visitó en prisión después de que el guión estaba escrito. De tal manera, cuenta Farruco Castromán, productor español, que la trágica aventura de José Crisanto les sirvió de base para retratar las complejas dificultades que padecen cerca de cinco millones de campesinos colombianos por cuenta del desplazamiento forzado por paramilitares y guerrilleros.

 El personaje de José Crisanto que salta a la pantalla dista mucho del personaje real. Es, si se quiere, moldeado a la manera del neorrealismo italiano. El actor español Luis Tosar, famoso por su participación en Celda 211, tuvo que trabajar mucho para lograr un personaje fidedigno, pero propio, es decir, de ficción. “Tiene una manera de afrontar la adversidad con cierta astucia cómica gracias a la cual puede seguir adelante frente a las dificultades, por más trágicas que sean”, comenta el actor.

 En segundo lugar, más allá de si retrata o no con exactitud los hechos, Operación E traza con muy buen tino un dibujo de cómo se produce el desplazamiento en Colombia, sobre con qué pasmosa rapidez una familia puede ir de tumbo en tumbo y de pueblo en pueblo hasta llegar a las calles de las grandes capitales a agrandar los cinturones de miseria y, para peor, con una condena encima. El propio Crisanto tuvo que sufrir seis años de encarcelamiento mientras se le investigaba por secuestro, luego de los cuales fue absuelto de cualquier cargo, pero ya con el drama de su familia aumentado. “En Colombia nadie se preocupó por la suerte de esos siete niños mientras yo estuve en la cárcel –se queja–. Estuvieron dos años en el programa de protección, pero luego los soltaron como conejitos a que se defendieran como pidieran”. Hoy su situación no ha cambiado. “Debo agradecer a la policía, que me ha brindado protección ante las múltiples amenazas, pero me preocupa el libre desarrollo de esos niños. Sienten miedo cada vez que yo salgo de la casa, y si no contesto se desesperan y se botan a la calle a buscarme”.

 Y en tercer lugar, valga decir que, independientemente de si la trama gusta no al público, se trata de una producción impecable desde el punto de vista artístico. Filmada en los Llanos Orientales cerca de Villavicencio, Operación E se concentra en mostrar una Colombia real que le sirve a la película para recrear el drama con fidelidad a las condiciones topográficas, económicas y culturales de sus personajes, más allá del cliché con que suelen abordar los productores extranjeros la situación colombiana.

 Saldada la polémica sobre el derecho de ser proyectada en Colombia, ahora el público ha quedado en libertad de llevarse su propia opinión sobre la trama, sobre su concepción y sobre sus conclusiones. La película está servida.