Retratos de familia, la historia en imágenes de los falsos positivos

En el Festival de cine de Cartagena la directora Alexandra Cardona estrenó un sentido documental que recorre a través de fotografías la vida real de los llamados falsos positivos de Soacha.
Retratos de familia, la historia en imágenes de los falsos positivos

La curaduría del Festival de cine de Cartagena, cada vez más amplia e incluyente,  le abrió las puertas a un documental visceral que descubre con fotografías, testimonios e impactantes imágenes de archivo la vida de los jóvenes de Soacha que fueron engañados con ofertas laborales para después convertirse en supuestos guerrilleros y miembros de las Bacrim que el ejército dio de baja y exhibió como trofeos de guerra. Un acto infame que fue desenmascarado cuando ya habían muerto no sólo los jóvenes de Soacha, sino varias víctimas más de regiones diferentes de todo el país.

Alexandra Cardona, realizadora audiovisual, emprendió una tarea juiciosa de investigación que le tomó tres años, para contarle al país quiénes son las familias de estos muertos sin justicia , por qué salieron de sus casas, bajo qué circunstancias se los llevaron y  qué claman tres años después de la desaparición de sus hijos.

“No están nuestros hijos para defenderse pero estamos nosotras” dijo Luz Marina Bernal en la rueda de prensa que ofreció en el Festival de cine de Cartagena. Luz Marina se sentó en el extremo derecho de la mesa de panelistas. Su brazo se mantuvo recto durante toda la conferencia. Sostenía la foto enorme de su hijo “el gringo”, no lo olvida, y nunca lo hará.

Esa es la consigna de las cinco mujeres que aparecen en el documental Retratos de familia. Cinco familias que cuentan sin filtros ni protocolo el sentimiento que les causó la pérdida injusta de un hijo.

Comienza mostrando fotografías de la infancia de todos. La primera comunión, los disfraces, la música que escuchaban, "los regalos que les hacían a sus madres” cómo dice Andrea Echeverry, la encargada de toda la banda sonora de la película y quien escribió una canción especialmente dedicada a las madres de Soacha.

Después cuenta detalladamente los días que antecedieron la partida intempestiva de sus hijos, la búsqueda desesperada de ellas cuando aún desconocían su paradero  y finalmente el fatal encuentro de  sus  cadáveres. Un relato desgarrador y trágico, lleno de lágrimas, preguntas y por supuesto de rabia, una rabia digna que se ha convertido en fortaleza para cinco mujeres que ahora se denominan “defensoras de los derechos humanos”.

La historia que no queremos repetir es la historia que debemos conocer de memoria, que debe ser proclamada y visibilizada a través de este tipo de documentos filmados con disciplina para gritar ¡nunca más! a los crímenes atroces que se cometen en este país.

“Refresquemos la memoria para que no se vuelva a repetir” sentencia Andrea Echeverry en la canción del documental. Una sentencia que debe ser una invitación a abrirle las puertas, así como hizo el Festival de cine de Cartagena, al documental , al género de la realidad.