Manuela González, de Lolita a Susana

Más de diez años han pasado desde que apareció en televisión y dejó boquiabiertos a todos en su papel de niña terrible. Hoy, la menor de cuatro hermanas confirma en la serie web Susana y Elvira, su vocación de actriz.
Manuela González, de Lolita a Susana

Actriz.

A primera vista, sus labios carnosos y sus curvas se roban toda la atención. Para nadie es un secreto que esta bogotana de 36 años es una de las mujeres más sexis del país. Pero más allá del físico, su manera de ser es su mayor atractivo.

Hablar con ella en una entrevista es como sentarse a hablar con una amiga que uno no ve hace años. Abre las puertas de su casa y lo hace sentir a uno bienvenido. Su tranquilidad es refrescante. No importa el papel que interprete, todos comparten una cualidad propia de Manuela González: su espontaneidad.

Cuando le dio vida a Miranda Lucía Zapata en la telenovela ElInútil (2001), al lado de Víctor Mallarino y Julián Arango, no solo dejó en evidencia su habilidad para el baile, también se aseguró un lugar como una de las actrices con mayor proyección internacional. El premio Orquídea USA a la actriz colombiana joven por su trabajo en esta telenovela lo ratificó. Y aunque para otras este reconocimiento hubiera podido ser la excusa para cambiar su comportamiento y volverse inalcanzable para el público, para Manuela fue solo un recordatorio de que haber dejado la carrera de Comunicación Social para dedicarse a la actuación había sido la decisión correcta.

Manuela todo se lo goza y de todo aprende. Su picardía natural fue una de las razones por las que la llamaron de la productora Mimosa para que interpretara a Susana, en la serie web Susana y Elvira, inspirada en un blog con el mismo nombre. Su personaje es fuerte y contundente en cada episodio. Una mujer independiente y sin tapujos que defiende su libertad y evita las ataduras. Una mujer que aunque tiene un temperamento enérgico y es bastante directa en ocasiones, es la amiga que todas las mujeres quieren tener.

Fotos: Gustavo Martínez, David Micolta, AFP, Archivo Cromos y Archivo particular

Un paralelo con su historia real, donde su trabajo y sus convicciones priman sobre lo demás, sin perder el sentido del humor y la frescura que la caracterizan. Su claridad para decir y hacer las cosas le ha abierto el camino en producciones importantes como La bella Ceci y el imprudente (2010) y Popland (2011), dos papeles muy diferentes, una mujer enamorada y otra calculadora y ambiciosa, con los que confirmó su versatilidad frente a las cámaras.

La razón por la que le queda fácil cambiar de papel es porque disfruta cada día y lo vive sin libretos. Cuando tiene que actuar, actúa, y cuando no, se remite a hacer lo que le gusta: ser ella misma.

Fotos: Gustavo Martínez, David Micolta, AFP, Archivo Cromos y Archivo particular

 

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