Sofía Vergara, la reina de la televisión

Armada de carisma y autenticidad, se tomó Hollywood y enamoró a espectadores de todo el mundo. Historia de una diva con sabor colombiano.
Sofía Vergara, la reina de la televisión

En la pantalla, Sofía Vergara es atractiva, voluptuosa y vivaz, pero en persona es avasalladora: sin los kilos que aumenta la televisión, su belleza es más delicada; su estilo, más sofisticado, y su ángel deslumbra. A donde llega, la actriz colombiana brilla y su buena energía se contagia. Su espíritu costeño se le sale por los poros, así que, independientemente de dónde se encuentre, ya sea en una cena con el presidente Obama o en medio de un programa de entrevistas, su sabrosura emerge y, con sonrisas y autenticidad, siempre se roba el cariño de quienes la conocen.

A punta de espontaneidad, Sofía conquistó Hollywood y ahora es, por segundo año consecutivo, la actriz mejor pagada de la televisión estadounidense, con ingresos anuales de 30 millones de dólares. Esto se lo debe a la serie Modern Family, para la que ni siquiera hizo casting: sus productores, Christopher Lloyd y Steven Levitan, estaban enamorados de la colombiana y crearon, solo para ella, el personaje de esa encantadora latina por el que ha sido nominada al Globo de Oro en tres ocasiones, y al Emmy, en cuatro.

Aunque ahora Sofía disfruta las mieles del éxito, su llegada a Los Angeles no fue fácil. Después del comercial de Pepsi que la lanzó a la fama en Colombia y de haber alcanzado a construir una importante carrera como modelo y presentadora entre su tierra natal y Miami, entrar al mercado anglo como actriz fue todo un desafío. Pero nunca perdió su seductor sentido del humor, ni siquiera cuando le diagnosticaron cáncer de tiroides y tuvo que someterse a cirugía y radioterapia. Siempre ha tenido esa extraña virtud que le permite burlarse de sí misma, por eso hoy no teme asegurar que programas como Hot Properties o películas como Chasing papi, en las que apareció al llegar a Hollywood, solo las vieron ella y su mamá.

Luego de muchos intentos, de que le dijeran decenas de veces que su pelo rubio no contrastaba muy bien con su pésimo inglés y de que decidiera, finalmente, tinturárselo de negro, empezó a llamar la atención. Por fin era la latina sexi y morena que los gringos buscaban, y los contratos jugosos fueron llegando. Ahora, es ella la que se da el lujo de escoger sus papeles y decir «no». En su camino se cruzaron obstáculos, pero tuvo la inteligencia para sobrepasarlos haciendo uso del carisma, la honestidad, la espontaneidad y hasta su belleza: «Cuando tenía trece quería operarme los senos; sin importar lo que me pusiera, me veía como una bailarina exótica –dijo a la revista Self–. Ahora me siento agradecida de tenerlos y, sinceramente, me han ayudado mucho en mi carrera y me han hecho sentir sensual». Sofía, genuina como siempre.

Fotos: Gustavo Martínez, David Micolta, AFP, Archivo Cromos y Archivo particular

 

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