Compartiendo en navidad

En estas fechas en las que comprar regalos es un lugar común, hacemos una reflexión sobre la importancia de dar.
Compartiendo en navidad

La navidad es el momento de compartir en familia, eso nos han dicho, eso hemos vivido desde que tenemos memoria. Nos reunimos cada noche, desde el 16 hasta el 24 de Diciembre y compartimos, eso decimos que hacemos.  Estamos juntos, comemos algo y damos regalos. Los regalos, sobre todo, son lo que importa para muchos. Y cuando los primeros días de diciembre comienzan a evidenciar que la navidad se acerca, los almacenes se preparan con sus colecciones navideñas, llenan los cajones de bonos de regalo para el que no sepa qué regalar y los vendedores ponen su mejor cara, su mejor sonrisa.  

Muchos critican, por supuesto. Que el consumismo, que la navidad es solamente algo comercial, que nos han metido en la cabeza la necesidad de dar regalos.  Y puede que sí. No se puede negar que a las tiendas les conviene que regalemos cosas, diciembre sin duda, es una de sus mejores épocas del año. Pero la palabra clave es ‘dar’. Y puede ser lo que sea, cualquier cosa. Algo pequeño hace la diferencia y eso lo sabemos, también nos lo han repetido millones de veces. Reconocer al otro con una sonrisa, guardar una porción de pavo para nuestro portero, dar regalos para los niños, para los ancianos, para los que están enfermos y no tienen cómo comprar. 

Y sí, esto de dar puede resultar – o parecer – un leitmotiv, algo inculcado, un deber: el deber de la caridad. Y damos un año, dos años, tres años, damos todos los años. Hasta que nos acostumbramos a dar y nos olvidamos del por qué, de la importancia real.  Porque lo poco que entregamos, que a nosotros ni nos quita ni nos pone, hay alguien que sí lo agradece realmente. El que lo necesita lo agradece, así de simple. Y ellos, los que se acostumbraron a recibir, esperan ansiosamente cada diciembre porque tal vez tengan la posibilidad de estrenar, de tener un nuevo juguete para reemplazar uno que ya se dañó, un pantalón y una camisa para estar elegantes el día de navidad o una almohada más cómoda, quién sabe. Ellos lo saben y se alegran, cada año, como si fuera el primer regalo que reciben. 

‘Compartir es importante’, ‘la importancia de compartir’ ‘Navidad es época para compartir en familia’, son frases que hemos escuchado muchas veces. Conocemos las historias, conocemos los cuentos de navidad. En muchos siempre hay un personaje A, el desfavorecido, y un personaje B, que ofrece ayuda, que da de lo que él tiene para que el personaje A pueda sentirse mejor. No es difícil sacar la moraleja del cuento, hace parte de los recursos sociales de educación. 

Y esta, nuestra historia que no es historia, también tiene una moraleja. La misma que hemos escuchado desde siempre. Que la navidad ayude a sanar, a limar asperezas. Que la navidad nos permita pasar un tiempo con la familia que vemos siempre y con los que no vemos tan a menudo. Que nos invite a levantar un teléfono y a hacer esa llamada que en todo el año estuvimos tan ocupados para hacer. Que la navidad nos conmueva y nos lleve a pensar en el otro y a dar a ese que lo necesita, por supuesto, no por caridad, no. Dando la mano y mirando de frente. No entregando lo que nos sobra, no. Ojalá – y es un deseo casi siempre utópico – com-partiendo: partiendo en partes iguales.