El uso de la bicicleta, una política saludable

El esfuerzo que demanda pedalear no se compara con el de trotar ni con el de levantar pesas.
El uso de la bicicleta, una política saludable

Para la mayoría empieza como un juego de niños. El triciclo es el primero en arrastrarlos y después viene la bicicleta con las rueditas adicionales a los costados. Niño que se respete no sólo debe saber leer y escribir: también debe saber maniobrar una bicicleta. Aunque las estadísticas indican que en la pubertad bajan los ánimos de pedalear, esta práctica no se olvida. Aquí es cuando el deporte entra a equilibrar la balanza.

 

Lo que inicialmente fue un pasatiempo de chicos en los adultos termina por convertirse en un hábito saludable y revitalizante. La bicicleta es una amalgama entre diversión  y cuidado del medio ambiente. (¿Qué debes tener en cuenta para comprar una bicicleta?). 

 

En el mundo hay un puñado de países que han sacado provecho de esta cadena. Son los llamados Territorios que protegen el planeta. Uno de ellos es Holanda, en donde casi 17 millones de personas usan la red de ciclovías que se expande de norte a sur. El estímulo gubernamental para que los holandeses usen más la bicicleta que el carro ha sido importante para consolidar a esa nación como El paraíso de la bicicleta.

 

Dinamarca es el segundo ejemplo a seguir; este país se caracteriza por enseñar a sus ciudadanos desde la educación primaria las bondades de practicar cualquier ejercicio, sobre todo haciendo énfasis en el uso de la bicicleta para contrarrestar el crecimiento de su parque automotor.

 

Volviendo a Holanda, muestra de la planificación entorno a la bicicleta es Utrecht. Y es que en el centro de esta ciudad las bicicletas tienen prioridad a la hora de estacionar. Como los automóviles parquean a más de 5 kilómetros de distancia del centro, los ciudadanos respiran un aire más limpio. Pero Holanda y Dinamarca no son los únicos  que estimulan el uso de la bicicleta.

 

De este lado del globo, Bogotá goza de buena reputación; sacan la cara por ella los 200 mil habitantes que usan diariamente la bicicleta para ir al trabajo o estudio. Estos ciudadanos saben que, además de ejercitarse, están reduciendo sustancialmente las emisiones de carbono de una de las capitales más contaminadas de la región. En la cabeza de la lista de ciudades suramericanas que están reformando sus vías para darle paso a las bicicletas están Curitiba y Buenos Aires. Bogotá, según Fietsersbond (La liga de ciclistas de Holanda que hace las veces de observador general), alcanza a estar en el top 10 gracias a sus 300 km de ciclovía y a su Día sin carro. (¿Por qué se celebra en Bogotá el 'Día sin carro?)

 

 

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Y es que en treinta minutos de bicicleta se puede llegar a quemar hasta 310 calorías. El corazón y los pulmones son los órganos más beneficiados con esta práctica. Tonificar es tan difícil como bajar de peso. El uso de la bicicleta permite hacer ambas cosas al tiempo. En Colombia hay grupos que periódicamente salen en caravana a recorrer las ciudades. La vocación por el deporte y por cuidar el medio ambiente se halla en Mejor en bici, La bicicletada y Bogotravel; para pertenecer a estos grupos lo único que se necesita es una bicicleta y actitud positiva. Se pueden contactar a través de redes sociales, entre ellas Facebook y twitter.

 

Si bien es cierto que para los colombianos todavía es difícil llegar al trabajo y al estudio en bicicleta, existen parques para hacer deporte. Es innegable que a veces la falta de tiempo y confianza juegan en contra de las personas, pero los recursos y las ganas deben aprovecharse. La idea es que no sea necesario vivir en Holanda para mantener el cuerpo en forma y para cuidar el planeta.

 

Fotos: Felipe Mariño

 

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