El colombiano Jeison Aristizábal es el Héroe CNN 2016

En el 2015 lo conocimos en Titanes Caracol en la categoría: Salud y Bienestar como el héroe de Aguablanca. Recordamos su historia.

Jeison Aristizabal, el héroe de Aguablanca

Por: Carolina Ardila.

 

Al nacer, hace 31 años, a María Emilia le dijeron que el menor de sus cuatro hijos, Jeison Aristizábal, no iba a servir para nada. El diagnóstico implacable de los médicos se produjo porque en el momento de dar a luz no le llegó suficiente oxígeno al cerebro del bebé y le produjo una parálisis cerebral. Esa misma sentencia se la repitió el neurólogo cuando su niño cumplió un año de vida: “Cómprele una caja de embolar y siéntelo al lado de la puerta de la casa porque no va a poder hacer nada más. Su hijo no va a hablar y va a tener dificultades hasta para moverse”. 

 

Pero lejos de amilanarse, lo que hizo este dictamen fue darle más fuerzas a María Emilia para sacar adelante a su hijo y demostrarle al mundo que él iba a ser grande. Lo primero que hizo fue ingresar a Jeison a un colegio de niños sin discapacidad. No fue fácil porque el niño no vocalizaba bien y sus movimientos al caminar eran lentos.

 

“Los primeros días de clase fueron muy complicados para mí porque los niños me ponían apodos, me tomaban el pelo, decían que yo estaba borracho, que yo por qué caminaba así, que yo por qué hablaba así. Se reían de mí”, recuerda Jeison con una sonrisa tan grande como sus ganas de salir adelante.

 

Sin embargo, las cosas se complicaron cuando empezó a ser intervenido quirúrgicamente: “Empecé a recibir una serie de operaciones en los pies: cada año me hacían una cirugía y en cada cirugía me ponían platinas y tornillos. Era muy doloroso y el proceso de recuperación era muy complicado. Cada año me tocaba estar un mes en la cama, dos meses en silla de ruedas y tres meses en terapia para poder caminar, y cuando empezaba a caminar, me tocaba volver a empezar de cero. Así me tocó pasar por varias cirugías hasta que logré caminar, y cuando lo hice me di cuenta de que no podía caminar más de cinco cuadras porque me cansaba”. 

 

Pese a ello, la palabra persistir no salió nunca de su cabeza: aún con lo difícil que era para él mantener el equilibrio, con trece años de edad decidió aprender a montar bicicleta. Su madre le ponía doble camisa y doble pantalón para amortiguar las caídas, y tras muchos intentos, Jeison lo logró.

 

A medida que crecía y que superaba sus propios obstáculos, Jeison quiso ayudar a los niños con algún tipo de discapacidad en el distrito de Aguablanca, donde vive. Lo primero que hizo fue buscar donaciones para regalarles sillas de ruedas: “A estos niños, la familia los dejaba toda la vida postrados en una cama por falta de una silla de ruedas; y muchos crecían en esa cama. Al recorrer el barrio buscando niños como yo, conocí la historia de varios a los que sus papás los amarraban porque en el encierro, los pequeños se volvían agresivos. Entonces, yo quise sacarlos de esa condición”.

 

El distrito de Aguablanca ha sido por años una de las zonas más deprimidas de Cali y la movilidad para las personas en condición de discapacidad es casi imposible porque las calles están llenas de obstáculos: andenes altos, calles angostas y no hay rampas para quienes se movilizan en sillas de ruedas.

 

Y esa preocupación no paró de crecer: después de lograr las donaciones quiso brindarles la posibilidad de una fisioterapia, así que pidió prestada la sala de su casa y ahí, con ayuda de una voluntaria, empezó a ofrecer ese servicio de manera gratuita. 

 

Tiempo después se dio cuenta de que las familias de los niños necesitaban tratamientos psicológicos, así que para ello se apoderó también del comedor de su casa. Y como aún no era suficiente, las terapias de lenguaje, que también necesitaban los niños, se empezaron a dar en el garaje. “Y yo digo que literalmente nos tomamos la casa de mis papás. Con el tiempo, llegaron más de 150 niños y ya no cabían y mis papás no podían prestarme un cuarto más”, recuerda Jeison. 

 

Y como la vivienda de sus papás le quedó pequeña, Jeison consiguió una casa donada donde empezó a funcionar la Asociación de Discapacitados del Valle (Asodisvalle) en 2001. Hoy en día, tiene cuatro casas unidas por varios pasillos, donde 480 niños, niñas y jóvenes reciben terapia física y sicológica, alimentación, clases de música, ayudas mecánicas y rehabilitación. Allí, con el apoyo de muchos voluntarios que se han sumado a su trabajo, Aristizábal inició la labor a la que hoy entrega su vida. 

 

Las madres de los niños que hacen parte de la fundación ven en Jeison un ejemplo de vida. Para ellas, él representa la motivación necesaria para luchar por sus hijos, para que ellos logren vencer todos los obstáculos, como lo hizo este héroe de enorme sonrisa y particular caminado.

 

El lema de vida de Jeison es que “los niños en condición de discapacidad tienen todas las capacidades”, por eso en la actualidad está estudiando Derecho, para seguir luchando por el bienestar de todos esos pequeños.

 

Foto: Cortesía Caracol.

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