Juan Manuel Lopera, el antioqueño que conecta a los lugares más apartados

Categoría: Tecnología y Conectividad. Por: Carolina Ardila.
Juan Manuel Lopera, el antioqueño que conecta a los lugares más apartados

Faltaba menos de una hora para que saliera el sol, y ya la sucursal del cielo hervía. Juan Manuel y sus compañeros subían a una camioneta cajas con donaciones, que dos horas después estarían en el municipio de Dagua. Sin embargo, una vez allí en este municipio del Valle, el recorrido apenas empezaba. Las cajas fueron trasladadas a lomo de burro. Se abrieron paso por un camino destapado, cruzaron puentes endebles, agitados ríos y empinadas montañas hasta que llegaron a su destino: la escuela de la comunidad indígena Luucks Kiwe, donde a diario van más de 40 niños a recibir clase.

La pequeña escuela, que cuenta con lo básico para impartir una clase: tableros acrílicos, marcadores y pupitres, está sobre una loma. Los niños, ansiosos como quien espera un regalo de Navidad, bajaron corriendo, levantando polvo para recibir la tecnología que por fin había llegado a su escuela. Juan Manuel les explicó que ahora sus clases iban a ser diferentes, que aprender resultaría mucho más divertido: “Ustedes van a poder tocar el tablero y van a interactuar con él”, para estos niños resultaba algo mágico.

De inmediato todos regresaron a los salones para instalar las aulas interactivas, y de las cajas empezaron a sacar cables, un computador portátil, un proyector y el tan esperado TOMI (Tablero Óptico de Mando Interactivo). 

 

Juan Manuel Lopera 11

Cada vez que Juan Manuel entrega un aula interactiva invita a los niños a creer en sus sueños, pero sobre todo a hacerlos realidad. 

 

“TOMI es el primer dispositivo que desarrollamos, es 100% hecho en Colombia y reemplaza esos tableros digitales que empezaron a llegar a América Latina costando entre 15 o 20 millones de pesos, por lo que ninguna escuela de bajos recursos podría tenerlo. Básicamente es un pequeño dispositivo que se pone en frente de cualquier superficie que haga de tablero, sin importar si es de madera o de lo que sea, y esto lo hace táctil, como si fuese una tablet gigante interactiva”, nos contó Juan Manuel, mostrándonos la pequeña caja blanca del TOMI, que no mide más 7 centímetros de alto y 6 de ancho.

TOMI tiene una plataforma con diferentes contenidos como imágenes, actividades didácticas, videos y multimedia. Así pues, en una clase donde se hable del sistema solar, los niños pueden mover los planetas y ubicarlos correctamente; o en clase de ciencias, hacer la disección de una rana para conocer sus órganos. “Las clases son más divertidas porque tienen tecnología. Ya uno se levanta con más ganas de aprender: uno llega al salón, ve el tablero y, entonces, ya como que a uno se le queda todo en la cabeza por la tecnología”, reconoce Andrea, una estudiante que ahora aprende en un aula interactiva de Envigado.

La pasión por su trabajo se le nota a Juan Manuel en cada palabra que pronuncia, lo percibimos desde que llegamos a su oficina en Medellín, donde está la sede principal de Aulas Amigas: su empresa, que desde el 2009 comercializa tecnología para la educación. “Nos dimos cuenta de que había unas escuelas a las que nunca iban a llegar estas herramientas tecnológicas, por eso nace la Fundación Aulas Amigas. Entonces, por cada tres aulas que dona una empresa privada a escuelas de bajos recursos, nosotros donamos un aula más que finalmente maximiza este impacto que hacemos en las escuelas que más lo necesitan”. 

Lopera está convencido de que en las aulas de las veredas y en las escuelas más pobres debe existir el mismo acceso a las tecnologías que tienen los niños de los países “desarrollados”, por eso no se cansa de viajar a esos apartados lugares donde con la tecnología le abre un nuevo mundo no solo a estudiantes sino también a profesores.

Su historia es su motivación: Lopera tiene 29 años y es el menor de tres hermanos. Nació en el municipio de Bello, en Antioquia, y cuando tenía 12 años su madre le dio un regalo que despertaría en él la pasión por la tecnología y la educación, su primer computador. Cuenta Juan Manuel que, en esa época, la empresa de Internet de Antioquia daba conexión gratuita de 2 a 5 de la mañana, por lo que, inquieto por aprender, se acostaba cada día a las 7 de la noche para despertarse a la madrugada a descargar tutoriales de programación, electrónica, animación 3D y flash. Un conocimiento que pondría en práctica al llegar al colegio al mediodía.

Fue así como en el colegio creó el sistema de votación para la elección del Personero e hizo el anuario en formato digital. De esta manera consolidó los primeros pasos que permitirían que hoy sus propios inventos cambiaran la forma de educar en 25.000 aulas de clase de América Latina.

La instalación del aula interactiva en Dagua termina, y la instrucción es que los maestros recibirán capacitaciones cada mes para que aprovechen estos nuevos recursos enseñando diferente. 

 

 

Fotos: Cortesía Caracol.