«Esta selección es la que más ha hecho mover a la gente», Hernán Peláez

Impresiones de un periodista que ha estado presente en mundiales desde 1974.
«Esta selección es la que más ha hecho mover a la gente», Hernan Peláez
El trabajo del periodista en un Mundial es muy duro. Largas jornadas llenas de estrés, traslados desgastantes, cambios de clima, poco tiempo para comer y permanente competencia para confeccionar el mejor contenido en una industria con empresas muy fuertes. Sin embargo, nadie se arrepiente de cubrirlo.
 
Pese al poco tiempo, siempre hay un espacio para la diversión, pero somos tan obsesionados que nuestros reducidos ratos de ocio los gastamos hablando de fútbol. Tuve la fortuna de coincidir con uno de mis ídolos periodísticos, Hernán Peláez Restrepo, y detecté que su hora del desayuno era a las ocho de la mañana de Brasil (seis de Colombia) y que, si coordinaba mi horario, podía participar del más nutritivo de los desayunos futboleros. Era como hacer un pulso de fútbol entre «pandebonos» brasileños y huevos pericos aguados.
 
El doctor Peláez está presente en mundiales desde 1974. Una enciclopedia ambulante como esa había que aprovecharla. Por eso cada mañana intentaba estar en su mesa con grabadora. Acá están sus reflexiones de esos encuentros, hechas (lástima) antes del partido entre Brasil y Alemania. 
 

TitoHernan

Foto: Cortesía

 
Doctor Peláez, ¿qué le deja este campeonato mundial con base en la presentación de Colombia?
 
La gente dirá que es la mejor presentación de Colombia, y es evidente por el puesto que va a ocupar. Pero más que eso, por lo que generó en la gente de Colombia. En todas partes las selecciones fueron bien recibidas, más allá de que las hayan eliminado o no. Eso demuestra que la gente se identifica con sus jugadores. Desde el punto de vista social, esta Selección es la que más ha logrado mover a la gente. La movió en todos los estratos, la movió en sitios donde uno no pensaba. Realmente en el Mundial gana uno solo, pero en el caso de Colombia, así no hayamos llegado a la final o a la semifinal, despertó un nacionalismo que hacía rato no se vivía en Colombia. A nosotros no nos unen muchas cosas, pero que el fútbol sí logra unir. Creo que este Mundial y la Selección lograron eso
 
 
¿Y en cuanto al equipo?
 
La actuación fue muy buena. Y lo mejor es que el equipo tiene unos siete jugadores entre los 21 y los 23 años, o sea, que tiene base para jugar varias copas América y base para el próximo Mundial. Faltarán otros jugadores pero, en general, es un equipo joven, nuevo. El hecho de que el mejor jugador, James, tenga 23 años, hace pensar que su generación va a ser fundamental para la Selección. Ahora, el mundial como tal, es lo mismo de siempre. Siempre terminan los alemanes arriba, los argentinos. Hay doscientas aplicaciones en la FIFA, doscientas y pico, y siempre terminan los mismos equipos. A las semifinales llegaron tres campeones mundiales y uno tres veces subcampeón. No hay ningún colado. Eso demuestra que la élite se mantiene. Ahí sí, como dice el cuento, la misma rosca de siempre.
 
 
Costa Rica fue la gran revelación, pero se fue colgada de los palos, defendiéndose porque tenía, me imagino, material para eso. Colombia se fue del campeonato del mundo con cincuenta mil brasileños pidiendo tiempo y rogando que se acabara. ¿Nos deja eso una identidad en el fútbol colombiano?
 
No. Uno no puede descalificar a Costa Rica porque es un arte saber defenderse y los ticos lo manejaron bien. Una forma de jugar también es defenderse bien. Ahora, yo no sé si tenemos identidad porque es una selección que no juega en Colombia, eso hay que decirlo. Todo el equipo está afuera, incluyendo suplentes. Habrá dos o tres de aquí, de nosotros. Puede que lo que hicieron influya y los equipos empiecen a intentar jugar como la Selección, ¿no? En el Mundial tuvo estilo, eso se le aplaude, pero una cosa es la Selección y otra es lo que vivimos en Colombia. En un clásico del fútbol nacional, el estilo de la selección no se nota. Y la gente termina prefiriendo ganar, no importa cómo. Esta selección quería ganar jugando como ellos habían recibido la instrucción, de manera que es como una isla. La Selección es una isla y no tiene nada que ver. Yo espero que lo que hicieron ayude al fútbol de Colombia en el sentido de que haya una propuesta distinta en el fútbol. 
 
 
En ese partido contra Brasil el diagnóstico es que faltó un poquito de cabeza. Nos cayó la presión de jugar contra Brasil, de local, en cuartos de final por primera vez, con muchachos que nunca habían jugado un campeonato del mundo y un técnico que por ahí también se pudo equivocar.
 
El técnico se equivoca desde el comienzo al incluir a Guarín. Guarín no hacía parte del esquema, entonces, la razón que uno suponía por la que Pékerman había metido a Guarín, era buscar medias distancias. Resulta que Guarín no tuvo media distancia. Y, después, yo creo que nos cogió la noche, porque fíjese que Colombia, en los últimos quince, apretó, pero en el primer tiempo lo perdimos todo. A pesar de eso, mano a mano, en campo neutral, Brasil no es más que esta selección de Colombia. 
 
Ahora, en el gol que nos hacen el error es de Carlos Sánchez. Primero, se queda mirando el arco de nosotros, cuando tenía que mirar quién venía, quién llegaba. Segundo, no reaccionó, ni se dio cuenta. Cuando despertó, Thiago ya había hecho el gol. Entonces fueron dos errores gravísimos del primer tiempo. El otro problema fue que los brasileños pegaron mucho. Pero a mí lo de la presión no me pareció tan grave. Los brasileños terminaron pidiendo tiempo. Nos mató ese gol a los siete minutos. 
 

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 «Lo mejor es que esta selección tiene unos siete jugadores entre los 21 y los 23 años, que pueden ser la base para el próximo mundial.» // Foto: AFP

 
¿Se emocionó en algún momento? ¿Lo emocionó esta Colombia?
 
Sí. No tanto contra Brasil. En los partidos anteriores había tenido pasajes muy buenos. No de retención de pelota, que era el problema de la otra selección. La otra selección retenía la pelota y todos aceptábamos toque aquí, toque allá. Este equipo fluía, este equipo juega bien, pero lo que más me emocionó a mí fue ver el nacionalismo que despertó.
 
 
Doctor Peláez, usted arrancó en el año 74. De ahí para acá, ¿qué ha sido lo más lindo que ha visto?
 
El mundial de México fue buenísimo; el mundial de España y el mismo mundial del 90. Fíjese que estoy hablándole de mundiales de países latinos. En general, los países latinos son entregados al evento. Yo fui a dos mundiales en Alemania. La frialdad del alemán es totalmente distinta. El alemán ve el partido, celebra y se va a trabajar. En todo caso, creo que el Mundial de México fue de los buenos que vi.
 
 
¿Y tiene partidos que le hayan llevado a decir: me hice comentarista deportivo para poder ver este partido?
 
¿Sabe que no? Recuerdo otras cosas. Por ejemplo, no he visto un cabeceador como un tipo escocés que se llamaba Joe Jordan, en el mundial del 74.
 
 
¿Al que le faltaban los dientes?
 
Le faltaban los dientes. Joe Jordan. En cambio, partidos, creo que el mejor partido fue Francia contra Alemania en Sevilla, en el Mundial del 82.
 
 
¡Usted terminó llorando!
 
Ganaba Francia tres a uno y empatan los alemanes tres a tres, y desde el punto penal, lo definen. Fue en Sevilla, una noche espectacular. Ese partido fue muy bueno. Es que ha habido partidos muy buenos. Yo no fui, pero en el Mundial del 70 hay un partido que gana Perú a Bulgaria. Fue el primer momento de Cubillas y todos esos tipos: Gallardo, Chumpitaz. La defensa era malísima, pero el ataque era buenísimo. Y entonces uno en esa época quería ver a los de arriba, no los de atrás. Los de atrás no importaban. Es que en el fútbol hay cosas increíbles. El partido más increíble fue el de Millonarios–Botafogo en 1962. Quedaron seis a cinco a favor de Botafogo.
 
 
¿Y eso qué fue? ¿Por copa?
 
No, un amistoso que hizo Botafogo con Millonarios. Seis a cinco, en el Campín. Y ese día Garrincha participó en los seis goles y Millonarios también le jugó muy bien. «Maravilla»?Gamboa hizo un gol de paloma espectacular. Me acuerdo que el centro delantero de Botafogo era Amoroso. Ese tipo hizo el sexto gol en una jugada que empieza
Garrincha por la derecha y que… ¡Imagínese! Once goles en ese partido. Manga era el arquero de los brasileños. Le empotraron cinco. 
 
 
Hablemos de James Rodríguez. Es el 10 de la selección Colombia. El principal 10 de toda la historia, el «Pibe» Valderrama, jugó 112 partidos y marcó 12 goles. Cada diez partidos hacía un gol. James hizo 6 en 5 partidos. ¿Qué viene siendo él? ¿Es la nueva generación del enganche que también es un goleador?
 
Los 10 de nosotros eran típicamente organizadores, pero este tipo es organizador y hace gol. O sea, es más completo, ¿no? Pero también influye el sistema de juego que hay hoy en día para él. Yo creo que ese muchacho, por la edad que tiene…
 
 
¿Lo ve en el Real Madrid? 
 
No sé, me da la impresión de que va a terminar en Inglaterra, porque usted no puede competir con las libras. Usted en euros va, pero con libras esterlinas lo arreglan. Es que ese muchacho tiene fácil dos mundiales más encima, porque estará jugando de 27 el próximo y de 32 el otro. O sea que tiene recorrido.
 
Este también ha sido el Mundial de los arqueros. Nosotros, por ejemplo, ya tenemos dos capítulos fijos en la historia de los mundiales: el gol olímpico de Marcos Coll en 1962, y Faryd Mondragón con cuarenta y pico, el jugador más viejo en disputar una Copa del Mundo.
 
Pero además hay que nombrar a Navas, de Costa Rica; a Memo Ochoa, de México, y Van Gaal, el técnico de Holanda, que mete a un arquero, por primera vez en la historia de los mundiales, a atajar sólo en los penales. Y ese tipo, de los últimos veinte penales, solo había atajado dos. Es decir, no era antipenalti. ¿Terrible, no? Y Van Gaal lo mete y le ataja dos penales y termina ganando la serie. Es una cosa que va a quedar para toda la historia.
 
La novedad está en el riesgo que Van Gaal tomó. Si la bola no sale, se termina el partido y no puede hacer el cambio de arquero. Ahora, se veía que estaba todo cuadrado. Entró todo sobrador, a conversarles a los pateadores rivales. Pinto, inteligentemente, pensó: a un tipo tan alto hay que patearle abajo. Y le patearon abajo y abajo fue que tapó. 
 

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«Lo que más me impresionó fue el nacionalismo que generó el equipo de Pékerman.» // Foto: Inaldo Pérez

 
¿Qué le llamó la atención de este Mundial? 
 
Los buenos jugadores siguen siendo muy escasos. Usted coge a Holanda y sí, Robben está, de los mejores, pero hay jugadores muy simples. Ese Van Persie, nada de nada. En Brasil sí, uno sabe quién es Neymar; y sabe quién es Alexis Sánchez; pero un gran jugador nuevo aparte de James Rodríguez, no hay. Todos son cumplidorcitos. Ahora, Messi cumple con lo que sabe hacer, eso sí. Y ese tiene la fortuna de que no lo han lesionado. 
 
 
¿Si usted pudiera escribir un editorial sobre Pékerman y su continuidad, ¿cuál sería la posición?
 
La parte económica va a ser complicada de manejar. Pero, bueno, vamos a suponer que la arreglan. Yo creo que él sigue. No hay técnico colombiano en este momento que se le apunte a eso. Usted pone un técnico colombiano y ahí mismo empiezan: si es paisa va a llamar a los de Antioquia; si es de la costa, hay que llamar a los de la costa. No, que hay que llamar a tal… El desgaste en la convocatoria es tenaz. De manera que yo creo que él va a seguir, pero va a tocar arreglarlo. Pinto, por ejemplo, gana treinta mil dólares mensuales, pero quiere ganar cien mil. Y ya en Costa Rica le dijeron «no hermano, no podemos pagar tanto». La ventaja que tiene Colombia es que tiene patrocinadores. Ahora, le tendrán que poner condiciones, porque el hombre al final se estaba enloqueciendo, ¿no? Trajo hasta médicos de Argentina… 
 
 
Sí, tiene que empezar a confiar en el talento nacional, tener alguien en el equipo para que deje algo.
 
Sí, pero vuelvo y le digo: tendrá que ser un extranjero. Y además de la experiencia de la gente. Es que yo me acuerdo que cuando Pékerman empezó, se armó una pelotera porque le iban a pagar dos millones de dólares. Hoy a todos les parece barato.
 
Por: Tito Puccetti
 
Foto: AFP