Redacción Cromos / 2 Apr 2018 - 4:38 p. m.

Accidentes sexuales, del cuarto de su casa al de un hospital

La inexperiencia o la falta de cuidado pueden ahuyentar el placer.
Accidentes sexuales, del cuarto de su casa al de un hospital

Redacción Cromos

Por: La mamba negra.    

Fotos: David Schwarz.

 

El sexo es como jugar al fútbol. Apenas empieza el partido, los jugadores saltan a la cancha para hacer sus mejores jugadas. Corren aquí y allá, con ritmo, velocidad y concentración hasta que, por fin, después de una serie de movimientos estratégicos y coordinados, llega el anhelado gol. Pero a veces las cosas pueden cambiar de castaño a oscuro. Tanto en la cancha como en la cama, un mal pase podría dejarlo fuera del terreno de juego y rumbo a un hospital.

 

Los accidentes sexuales son más comunes de lo que se piensa y nadie está exento de sufrirlos. En diálogo con la revista Cromos, Carlos Pol Bravo –médico psiquiatra con máster en sexología, miembro de la Federación Europea de Sexología y director científico de la Central Médica de Sexología Colombia– empieza por aclarar el término correcto para referirse a este tipo de situaciones. 

 

“La verdadera expresión técnica es ‘urgencias en sexología’ y habla de esos casos en los que ocurre algún tipo de emergencia por una disfunción o alteración psíquica, física o mixta”. 

 

Las hay de todo tipo, pero algunas son más frecuentes que otras. “Las más usuales se deben a errores o a excesos en juegos eróticos, principalmente sadomasoquistas –agrega el especialista–. Por falta de cuidado o por inexperiencia,  se ven afectados diferentes miembros, tanto de hombres como de mujeres. Los casos más frecuentes son: las quemaduras por velas y la inserción de objetos en el ano o la vagina, que producen traumas físicos, desgarros o hematomas, que deben ser valorados clínicamente”. 

 

Con todo esto, el sexo podría considerarse un deporte de riesgo, así que hay que tomar las precauciones necesarias para no terminar en un hospital. Hemos reunido las urgencias sexuales más comunes, para que las tenga en cuenta y sea precavido.

 

Toma indebida de potenciadores sexuales:

 

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Según Quintero Malo, varias personas usan estos medicamentos sin prescripción médica y sin pensar en las posibles complicaciones que la ingesta irresponsable puede acarrear. 

 

“El viagra (o sildenafilo) tiene efectos secundarios cardiovasculares, entonces, encontramos pacientes con arritmias, taquicardias, dolor torácico e incluso pacientes que mueren por su toma indebida.  No es un medicamento tan seguro, porque se usa de forma inadecuada, sin prescripción médica”. 

 

Cuerpo extraño atorado: 

 

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Las urgencias sexuales más comunes se deben a quemaduras y al atascamiento de objetos en el ano o la vagina. 

 

Según Carlos Pol Bravo, esto ocurre durante un juego erótico mal llevado, cuando las personas, en medio de su excitación o su curiosidad, hacen uso de “objetos no adecuados o de forma incorrecta”, pueden ser juguetes sexuales o cualquier otro elemento que termina atascado en el recto o en la vagina.

 

 “Es una emergencia relativamente frecuente y, en algunos casos, se requiere un manejo intrahospitalario. A veces también ocurre que el condón se queda atrapado y toca extraerlo con alguna herramienta médica”, comenta el médico sexólogo Carlos Quintero Malo.

 

Quemaduras:

 

Subir un poco la temperatura no está nada mal en el sexo, pero cuando se hace por medio de cera o parafina, hay que tener mucho cuidado. No se trata de utilizar un lanzallamas o un velón de cuaresma, “hay que recurrir a una vela pequeña y dejar caer la cera desde una buena altura para que alcance a enfriarse un poco. Si no hay un dolor insoportable o una quemadura, es un juego erótico, pero si pasa todo lo contrario, es una urgencia médica y debe tratarse con un dermatólogo”, explica Carlos Pol Bravo. 

 

Además, advierte el especialista, hay lugares sagrados en los que no debe caer ni una gota de cera, como los labios vaginales, el escroto y la uretra.

 

Ahogamiento:

 

Esta peligrosa técnica puede llevar a la muerte si no se hace con cuidado. Cabe recordar el caso del actor David Carradine –recordado por su personaje de Bill en la película de Tarantino Kill Bill–, quien murió por una asfixia autoinfligida con un cordel de nailon,  que usó para aumentar su estimulación sexual durante una masturbación. 

 

Quintero Malo explica que “algunos estudios fisiológicos demuestran que durante la ausencia de oxígeno, el orgasmo o la sensación de excitación puede ser mucho mayor, el problema es que se le vaya la mano y ocurra un paro respiratorio”. 

 

Por otro lado, Bravo también incluye dentro de los accidentes sexuales cualquier emergencia que sea producto de una relación sexual sin consentimiento total o de una violación. 

 

Fractura de pene: 

 

accidentes sexuales

El pene no tiene hueso, pero con ciertas posturas y experimentos, se corre el riesgo de romper la túnica albugínea, responsable de mantener la erección. 

 

Dentro de los traumas múltiples, este es el más frecuente. Las posiciones exóticas, los malos movimientos o incluso posturas como ‘la vaquera’ o ‘la vaquera invertida’ pueden provocar –teniendo en cuenta que el pene no tiene hueso–  la ruptura de la túnica albugínea, que funciona como envoltura del cuerpo cavernoso del pene. 

 

Esta fractura, la más temida en el ámbito masculino, puede convertirse en una condición seria para el paciente, por lo que es necesario acudir al médico de inmediato. 
 

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