Opinión

¿Aceptar o no las excusas de Ignacio Greiffenstein?

"El que peca y reza, empata", reza el dicho popular. ¿Se puede aplicar cuando ofendemos a un grupo de personas, como sucedió esta semana con el ex funcionario del Gobierno?

Dicen que disculpas se salvan por el simple hecho de ser políticamente correctas, que por eso deben ser recibidas. Después de que el director del servicio de televisión de Presidencia de la República mostrara los colmillos con el trino “¿Por qué habrá en Twitter tantas fanáticas petristas con pinta de putas?”, sus cortas excusas y su posterior renuncia eran predecibles. Estaba tan anunciada la crónica de lo que vino, que más de una mujer seguramente se preparó para leerlas en el mismo medio donde se le vilipendió (¿las excusas también iban dirigidas a las putas?).

Imposible saber qué pasó por la cabeza de Greiffenstein antes de tipear el mensaje que le costó el puesto. Una de dos: fue víctima de un ataque irracional y la agarró contra las mujeres afines a las ideas del senador Gustavo Petro o fue un arribista cuyo trato denigrante hacia ellas es habitual en él. Por supuesto, me atrevo a irme más por lo segundo (También le puede interesar Caso Greiffenstein: una mirada desde la literatura y la filosofía).  

La descripción de Ignacio figura así en la red Linkedin: “profesional del periodismo y la comunicación con experiencia en dirección y producción de noticias en televisión y medios digitales, principalmente. Experiencia en el manejo de salas de redacción y de todos los equipos humanos involucrados en el proceso de producción y publicación/emisión de información. Amplio conocimiento de los públicos estadounidense, latinoamericano y colombiano. Experiencia en comunicaciones corporativas. Líder, creativo, recursivo, adaptable, con un sólido criterio editorial y excelentes relaciones interpersonales. Adicionalmente, experiencia en radio, presentación de televisión, comunicaciones y docencia”.

Una vez leí su perfil, regreso al mensaje que le costó su puesto (“¿Por qué habrá en Twitter tantas fanáticas petristas con pinta de putas?”). Las preguntas brotan como en el caso Odebretch: ¿Cómo un líder “con un sólido criterio editorial y excelentes relaciones personales” es capaz de cometer semejante yerro? ¿Qué explicación racional puede tener lo ocurrido?

Voy a jugar a dar el beneficio de la duda, aunque me cuesta hacerlo. Sí, me retracto de lo que acabo de escribir y ahora sostengo que sus palabras fueron "un descache" producto de un mal día que, a su vez, derivó en el día en que salió por la puerta de atrás.

Ahora quiero poner foco en sus disculpas. “Reitero mis excusas a quienes involuntariamente ofendí con un comentario que para nada representa el pensamiento de la institución ni del Gobierno”, dijo. ¿Sus excusas son recibidas o se rechazan? No soy mujer ni trabajadora sexual. Sin embargo, puedo compartir mi opinión: no me resultan sinceras. El que ataca con un cuchillo en la boca no se lo quita para ofrecer una disculpa.  Hace rato el movimiento ‘Me too’ es una realidad y resulta inconcebible que una persona “con experiencia en manejo de salas de redacción” no lo haya tenido en cuenta antes de ofender públicamente a las mujeres y a las putas.

Las excusas se las lleva el viento (o el calor), así como la gestión de Greiffenstein en la Casa de Nariño. Sus palabras insultantes, por más que haya borrado, siempre lo acompañarán y eso debería ponerlo en la elocuente descripción en su hoja de vida, que aparece en la primera posición de las búsqueda cuando uno tipea su nombre en Google.

840287

2019-02-17T17:41:15-05:00

article

2019-02-18T11:59:14-05:00

ctorres_250930

cromos

Alberto Ochoa Mackenzie

Estilo de Vida

¿Aceptar o no las excusas de Ignacio Greiffenstein?

53

3814

3867

Temas relacionados

 

últimas noticias