Adiós a los tabús de la dermatitis atópica

Convivir con la atopia no es nada fácil. Niños y adultos se enfrentan cada día a los efectos de esta enfermedad que, en muchas ocasiones, puede generar graves problemas emocionales. ¿Cómo combatirla?

Foto: Europapress.

Su apariencia física es un estigma que ha acompañado a pacientes durante años. Los tabús que existen sobre esta dolencia dermatológica pueden llegar a crear una barrera entre aquellos que padecen atopia y los que no. Para desterrar ideas confusas, te traemos estas cinco verdades sobre la atopia:

1. No es una enfermedad contagiosa
Una de las principales barreras que encuentran los pacientes de atopia es el estigma sobre el posible contagio de su enfermedad. La dermatitis atópica no es en absoluto contagiosa por lo que no debe existir esta preocupación.

2. La atopia no está provocada por falta de higiene
De la misma manera que es falsa la creencia del contagio, lo es también la de que la atopia se debe a una mala o escasa higiene por parte del enfermo. El origen de la enfermedad no es claro pero los expertos señalan que puede tener un alto componente genético.

3. ¿Por qué a veces están irritados o de mal humor?
La irritabilidad o el mal humor pueden estar causados por la falta de sueño debido a la debida piquiña nocturna. El paciente de atopia puede haber pasado toda la noche en vela por la rasquiña que produce este tipo de piel. Por ese motivo, su día puede hacerse más cuesta arriba, mostrándose más irritado que de costumbre.

4. Ciertas actividades son muy molestas
Durante la época de mayores brotes, algunas actividades pueden ser muy molestas de realizar. En el caso de los niños, cuando padecen dermatitis en los dedos de las manos, coger un lápiz o unas tijeras puede resultar doloroso.

La comprensión es algo fundamental, sobre todo en el caso de los más pequeños, ya que están comenzando a convivir con la enfermedad.

5. Habla con ellos
Entender lo que está viviendo el paciente de atopia está al alcance de tu mano. Habla, pregunta y muéstrale que estás con él. Muchas veces, el rechazo social puede ser tan dañino como las lesiones en su piel.

El cuidado que necesitas
Después de acabar con estas falsas creencias, llega el momento de aprender a cuidar una piel con atopia. La sequedad extrema, el picor y la tirantez son solo alguno de los síntomas que pueden sufrir estos pacientes.

Para luchar contra ellos no hay nada mejor que una rutina de cuidado completa. Desde el momento de la ducha hasta la hidratación posterior, todo debe enfocarse a cuidar al máximo este tipo de piel.

Para la higiene diario no hay nada mejor que los productos que no contengan jabones, después del baño o la ducha, llega el momento de aplicar un tratamiento que mime tu piel que restaure la barrera de protección de tu piel y te deje una agradable sensación de alivio.

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2018-12-23T12:00:46-05:00

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Vía: Europapress

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