Aldemar Correa: lecciones de un papá joven

El actor antioqueño, recordado por su protagónico en la película 'Paraíso Travel', cuenta cómo asumió la paternidad cuando tenía sólo 18 años. Su carrera, su profesión, sus triunfos, se deben en gran parte a sus dos hijos: Juan Esteban y Salomé.
Aldemar Correa: lecciones de un papá joven

Está Aldemar Correa parado frente a un cementerio y a su lado, tomándolo de la mano, su hijo Juan Esteban. “Papá, ¿el diablo existe?”, pregunta el niño y el adulto se pone nervioso, lo piensa unos segundos y responde: “No mijo, el diablo no existe”. “Entonces ¿Dios tampoco?”, refuta el pequeño y el papá se perturba aún más y dice “Mijo ¿sabe qué? el diablo es la maldad y Dios son todas las cosas buenas. Y es uno el que decide cómo vivir: si rodeado de cosas buenas o de cosas malas y llevado del diablo”. La situación se ha repetido una y otra vez. “Papá, ¿qué es una prostituta?”.

Juan Esteban nació once años atrás, cuando Aldemar Correa era un universitario primerizo en Medellín, cuando tenía 18 años y pensaba que se ganaría la vida como ingeniero ambiental. “Todo lo que me trajo Juan Esteban fue aprendizaje, un poco doloroso. Cuando él llegó me cuestionó la vida. Yo era un pelado que quería vivir todo lo que estaban viviendo mis amigos pero nació él y me dije: ‘es mi hijo, me toca’ ”.

Le tocaba prepararse para ofrecerle algo más que dinero, que estabilidad económica. Para poder mirarlo a los ojos y decirle –en sus propias palabras– “mijo, yo pienso esto de la vida”, con toda la convicción, con más argumentos. Dejó la universidad y trabajó un año en una oficina de abogados; y en ese momento pensó que quería ser abogado, que el derecho era una carrera “bonita”. Una carrera que –dice hoy– se parece un poquito a la actuación “¿no le parece? Todos los abogados arman una película y ensayan cómo justificar esto y aquello. Así funciona el derecho, y la política, y todo el país”.

Cuando ya se veía en clases de leyes se atravesó la “casualidad”, o el destino que cita tantas veces en esta conversación, y resultó haciendo un casting de presentación en el que alguien le dijo que tenía talento, que tenía futuro. Y él, que no sabía qué hacer con su vida, que tenía un bebé de meses esperando por pañales en casa, creyó que sí, que tenía futuro y buscó una academia en Medellín, la Efraín Arce Aragón. “Allá un profesor me dijo, ‘si a usted le gusta actuar váyase para Bogotá, aquí no hay industria’. Ahorré un millón quinientos, empaqué el maletín y me vine para Bogotá, y el resto ha sucedido por conspiración del universo que le va poniendo a uno en el camino a la gente que se tiene que encontrar”.

Se encontró con la academia de Rubén Di Pietro, y con el director Simon Brand y su película ‘Paraíso Travel’ (que Correa protagonizó). Ahí –dice– aprendió a creer en su trabajo, se convenció de que era actor. Lo que vino después fue sólo “crecimiento”. Estuvo siete meses en México estudiando y actuando; grabó una película titulada ‘Lo azul del cielo’, de Juan Uribe, que será estrenada este año; estuvo en el reparto de una telenovela de Telemundo llamada ‘Niños ricos, pobres padres’; y por último llegó Alfredo Peinado, su personaje en ‘La teacher de inglés’ que conquistó a muchos niños, y también a Juan Esteban, su niño.

¿Qué le dejó Alfredo Peinado? “Un corazón así de grande –dice dibujándose uno que le ocupa el pecho completo–. Siempre pensaba en Juan Esteban, quería hacer un personaje para él, para los niños que son tan detallistas, tan particulares, tan crueles también”. A su hijo lo ve poquitas veces al año, pero “contundentes”. Explica que no se puede recuperar el tiempo perdido pero que cada vez que se encuentra con su hijo es “como… como una explosión”. Explica que tienen una relación honesta y que el niño –hoy de once años– no le ha recriminado nunca la ausencia física. ¿Cómo es Juan Esteban? “Muy noble, muy extrovertido, muy soñador, muy divertido. Es full independiente, le encanta estudiar, es apasionado”.

Hace un año y medio nació Salomé, la segunda hija. Aldemar Correa ya tenía encima una trayectoria, un reconocimiento, unos éxitos, más años –29– y más experiencia, y sin embargo sintió miedo. “Siempre he sentido miedo pero cuando llegan uno se levanta todos los días con una vainita ahí que le palpita”. ¿Qué significa Salomé? “Salomé, Salomé… es otra cosa. Es la misma profundidad pero de una forma diferente”. Hace cerca de un mes terminó las grabaciones de ‘La teacher de inglés’. Hoy tiene más tiempo libre: para cambiarse el corte, para visitar a Juan Esteban en Medellín; para salir con Salomé a un parque, acompañado de su esposa Linda.

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