Andrés Ramírez: "La felicidad es democrática: tú la eliges"

El profesor de la felicidad pretende que cada individuo asuma la responsabilidad de su vida y no la delegue en otro. Hay que tomar la decisión de ser feliz, así lo cuenta en su nuevo libro.

El primer profesor de la felicidadFoto: cortesía.

“Solo logro ser feliz cuando tomo decisiones. A veces uno cree que tiene que hacer grandes trasformaciones para que pasen cosas, pero la diferencia está en los hábitos que creamos con la revolución de las pequeñas cosas. Lo imposible no sucede a partir de hacer lo imposible, pero haz lo posible todos los días y eventualmente lo imposible sucede”, asegura Andrés Ramírez.

Además de ser consejero de adicciones y conferencista internacional, completa seis años como profesor de la felicidad en las Universidades Rosario, Sergio Arboleda y Cesa. Por sus clases han pasado más de 2.500 estudiantes. “Comparto historias que permiten aprender desde la emoción y no me caso con dogmas. Me considero un facilitador del conocimiento, no instruyendo sino educando y educar es extraer. No considero que tenga una cátedra magistral sino una conversación con estudiantes”, asegura Ramírez, quien agrega que la finalidad de sus clases es dar herramientas para que las personas se relacionen mejor, aprendan a expresar sus emociones y enfrenten los estímulos que la sociedad les pone en el camino.

Ramírez está convencido que a todas las personas le pasan cosas malas, pero la diferencia radica en como las asumen.  A las personas se les olvida que la sociedad siempre ha crecido a partir de la adversidad nunca del éxito. “Los seres humanos no entendemos que hacemos parte de una humanidad, sino que segregamos todo y queremos hacer parte de círculos. Nos cuesta mucho la diferencia. Yo trato de dar herramientas a la gente para que sean más tolerantes con la diferencia, enfrenten sus adversidades y construyan a partir del desacuerdo”, indica Andrés Ramírez.

 

El profesor lanzó "La felicidad es un electrocardiograma", su nuevo libro

“La fecilidad es un electrocardiograma porque significa estar vivos. La felicidad no es ausencia de dolor, al Igual que el electrocardiograma uno no está vivo por una línea recta, sino que esos altos y bajos que da la vida y cómo lo sorteamos son los que definen que estamos vivos”, afirma su autor.

En este libro el profesor pretende acompañar al lector a que descubra su propia definición, su propia trasformación a través de preguntas y de historias. Este no es un libro concluyente, es un libro que genera preguntas. Las personas no deberían leer algo que no le atraiga o  algo que no resuene. El profesor le aconseja que si usted no cree en la felicidad, dele la oportunidad. "pensaría que para los detractores de la felicidad es un buen libro, por lo mismo que no pretende ser concluyente, para los que ha tomado la decisión puede ser una buena compañía", comenta.

"Lo seres humanos somos muy mediocres y mi experiencia es que con muy poco esfuerzo uno es mejor que muchos, porque vivimos en una mediocridad enorme, el libro tiene algunas posturas, algunas opiniones para que cada persona pueda tomar una decisión distinta sobre sus vidas, no porque crea que está mal el mundo, no necesariamente sino porque siempre debemos ser más felices y más felices no necesariamente implica menos emociones que se consideran negativas, yo cada día lloro con más facilidad pero amo de la misma forma, pero también amo con más facilidad", agrega Ramírez.

Ramírez resalta que su libro no trae la formula mágica para ser feliz, sino que a partir de historias, opiniones y cuestionamientos, al igual que en su clase, busca elevar la consciencia para que las personas hagan algo por ellas mismas. “La vida la vivimos de manera más feliz cuando somos más coherentes, vivimos en gratitud, servimos a otros, cuando nos relacionamos con pasión y somos resilientes, pero especialmente cuando asumimos la responsabilidad de nuestras acciones”, concluye. 

 

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