Aprende a disfrutar del alcohol sin caer en excesos

Consejos prácticos para disfrutar de las celebraciones navideñas.
Aprenda a disfruta del alcohol... ¡Pero sin pasarte!

Beber alcohol de más durante las fiestas navideñas hasta emborracharse o alterar la percepción de la realidad, no solo pone en peligro la salud ajena, si se conduce bajo los efectos del alcohol, sino también la propia, a causa de la resaca, los problemas digestivos y en último extremo: el coma etílico.

 

La buena noticia es que todo estos daños colaterales pueden evitarse sin necesidad de privarse de  los vinos, cavas y licores, e incluso disfrutándolos más y mejor,  si se siguen una sencillas recomendaciones para consumir con moderación Yysin llegar a emborracharse.

 

El doctor Eduardo Polanía, miembro del Grupo Quirón Hospitales explica que «al beber hay que tener en cuenta la graduación alcohólica y que, por lo general, las bebidas destiladas son más fuertes que las fermentadas por lo tanto, al ingerirlas se consigue una mayor alcoholemia en menos tiempo.

 

 

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Respecto de la elección de la bebida, Polania cree que la mejor es aquella que mejor combine con el plato a acompañar, aunque según los estudios franceses, los vinos tintos en moderada cantidad pueden ser beneficiosos para la salud cardiovascular.

 

El alcohol es un tóxico que afecta directamente a los tejidos, así que las cantidades diarias recomendadas son un máximo de 30 gramos de alcohol por día, es decir 100 mililitros de una bebida de 40º lo que equivale a 300 ml de vino y, aproximadamente, 1.000 ml de cerveza, dependiendo de la graduación.

 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando la gente que tiene problemas con el alcohol siempre sufre algún estado nutricional carencial y, por eso, es bueno acompañar la bebida con la comida, con lo que se disminuye la absorción del alcohol a nivel del torrente sanguíneo.

 

Sobre si son preferibles las bebidas destiladas (licores, ron, whisky) o las fermentadas (vino, sidras, cervezas, cavas), con o sin burbujas, las dulces o las secas, solas o combinadas, el médico indica que el alcohol que ingerimos es igual si la bebida es destilada o fermentada; en combinado o no. Todo depende de la cantidad.

 

Por su parte cuando bebemos cócteles, controlamos con mayor dificultad la cantidad bebida, las calorías son mayores dada la presencia de bebidas glucosadas y, al final, la embriaguez nos puede atrapar desprevenidos y la resaca desde luego va a ser peor.

 

Es importante reconocer cuando estamos "alegres":

 

La primera clave para beber de forma responsable es saber cuál es la reacción de nuestro cuerpo ante el alcohol. Cada persona metaboliza este compuesto de forma diferente. Conocernos y tener claros nuestros límites es fundamental para saber cuándo parar:

 

Si sabemos que con tres cervezas ya estamos “alegres”, ese es nuestro límite, y conocerlo nos ayudará a poder anticiparnos y planificar con antelación nuestro objetivo de no traspasarlo.  Hacer una lista personal de las razones por las que no queremos traspasar ese raya nos ayudará a recordarlas cuando estemos en la situación en la que nos tienta el exceso.

 

La absorción del alcohol depende directamente de la velocidad a la que se bebe. Cuanto más rápido bebamos, mayor será la velocidad de absorción y la cantidad total de alcohol que pase a la sangre, Por ello, se recomienda beber pausadamente, separar en el tiempo las bebidas que vayamos consumiendo y también intercalar alguna bebida no alcohólica entre dos bebidas alcohólicas:

 

"Beber despacio, saboreando cada sorbo, hará que la copa dure mayor tiempo, pero también que tomemos más conciencia de lo que estamos haciendo y de la cantidad que estamos tomando. Esto puede ser de gran ayuda para  reducir el número total de bebidas que consumimos y para controlar no sobrepasar nuestro límite".

 

Si queremos beber de forma responsable tenemos que establecer nuestro propio límite de consumo y respetarlo, entendiendo que si nos lo saltamos nos faltamos el respeto a nosotros mismos. No debemos anteponer el querer agradar a los demás a nuestras propias necesidades. Cuando nos ofrecen una ronda o un brindis, si ya hemos llegado a  nuestro límite, podemos beber otro tipo de bebida no alcohólica, dejando de lado el tópico irracional de que si no es con alcohol no se puede brindar.

 

También es importante evitar mezclar distintas bebidas, ya que esta acción conduce a que el alcohol nos afecte en mayor medida.

 

 

Aprenda a decirse ¡Basta!:

 

¿Pero cómo sabemos que es el momento de decirnos ¡hasta aquí! a nosotros mismos para no tomar la primera copa de más? Para la psicóloga Nuria Javaloyes "Beber responsablemente no se traduce en ser abstemio; se trata de consumir alcohol de forma moderada, controlándonos para que nuestra velada no acabe con una tremenda borrachera que pueda traer consecuencias mayores". 

 

Los efectos del alcohol dependen de varios factores, como la edad, sexo y peso, por lo que cada uno de nosotros debe saber cuáles son las sensaciones corporales que indican que el alcohol ya nos está afectando.  Cuando en nuestro cuerpo la tasa de alcoholemia es de hasta 0,5 gramos por litro en sangre, aparecen alteraciones perceptivas, excitabilidad emocional, desinhibición,  problemas de coordinación motora y alteraciones en la precisión de movimientos, entre otros.

 

Cuando empezamos a sentir los primeros efectos del alcohol en nuestro cuerpo, debemos apelar al compromiso previamente adquirido con nosotros mismos y parar de tomar bebidas alcohólicas:

 

"Si continuamos bebiendo entraríamos en una zona de alarma o punto de no retorno, donde pueden aparecer impulsividad, agresividad y/o alteraciones en la toma de decisiones, por lo que ya no respetaremos nuestro límite y nos excederemos en el consumo".

 

Foto: EFE.

 

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