La clave de una dieta inteligente está en las raciones

Algunas personas comen porciones más grandes de comida para sentirse importantes y cómo símbolo de estatus social. Estas distorsiones psicológicas influyen decisivamente en el sobrepeso.
La clave de una dieta inteligente está en las raciones

Una ración alimentaria es la cantidad habitual que se suele consumir de un alimento. Por ejemplo, una pieza de fruta de tamaño medio, una taza de leche o un plato de arroz. Toda dieta equilibrada depende de la adecuada combinación de las raciones de los diferentes grupos alimenticio.

Según la doctora Pilar Riobó Serván, Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición del Hospital Jiménez Díaz-Capio, de la capital de España, "la adecuada combinación de raciones de los diferentes grupos de alimentos hace posible la dieta equilibrada".

La autora del libro ‘La dieta inteligente’, da algunos ejemplos de "una ración": lácteos (dos yogures o 40 gramos de queso), proteínas (80-100 gramos de carne o pescado, 2 huevos o un plato de legumbres cocidas), carbohidratos (60 gramos de pan, pasta cocida o una patata mediana) y frutas (una pieza de unos 200 gramos).

Así explican los médicos y nutricionistas una de las piezas claves de todo programa para adelgazar o comer saludablemente. Pero sus explicaciones parecen muy claras, pero no para todas las personas, porque muchas de ellas perciben las raciones de manera distorsionada, de acuerdo a las últimas investigaciones.

Para controlar la cantidad de comida que se ingiere, algunas dietas de adelgazamiento proponen servir la comida en platos de postre para que las raciones, más pequeñas de lo habitual, no parezcan tan reducidas. De esa forma, al “engañar la vista”, ya no se tiende a seguir comiendo más.

RACIONES Y ESTATUS SOCIAL.

Un estudio de la Universidad canadiense de Calgary ha demostrado la eficacia de una medida de este tipo, al comprobar que el uso de platos y tazones con marcas que indican las raciones adecuadas de alimento, llevaron a una pérdida de peso del cinco por ciento y redujeron la necesidad de medicamentos y el riesgo cardiovascular, en las personas obesas con diabetes tipo 2.

"Recortar el tamaño de las porciones sería la manera más importante de combatir la creciente epidemia de obesidad", ha señalado Madelyn Fernstrom, directora del Centro de Gestión del peso de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Según Fernstrom, una investigación  reciente ha encontrado que cuando la gente recibe los tamaños de porciones apropiados, sus esfuerzos por perder peso tienen mucho más éxito.

En el estudio se les proporcionaron a 30 hombres y 30 mujeres carne y arroz envasados y se les dijo que añadieran dos ensaladas grandes, fruta y dos vasos de leche desnatada al día. A igual cantidad mujeres y hombres se les entrenó para tomar comidas saludables aunque se les permitió seleccionar sus porciones.

A cabo de dos meses, las mujeres que recibieron las porciones envasadas perdieron 5,5 kilos, comparados con los  3,6 kilos que bajaron quienes eligieron sus propias porciones, mientras que los varones que comieron las porciones envasadas adelgazaron siete kilos: dos más que los que controlaron sus propias porciones.

Además, investigadores de la Universidad Northwestern (EE.UU.) han descubierto que algunas personas equiparan unas porciones más grandes de comida con un mayor prestigio social.

El estudio encontró que quienes se sienten indefensos, como la gente que pertenecen a grupos socioeconómicos bajos, tienden a seleccionar trozos de comidas de mayor tamaño cuando están en un evento social en comparación de cuando estaban solas, en lo que se interpreta como un intento por mejorar su estatus social. 

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