
Así se preparó Paulina Vega, Miss Universo 2015
El triunfo de Paulina Vega es colectivo. Un regalo para el Concurso Nacional de Belleza, que llega justamente en los ochenta años de su fundación. Un aniversario de ocho décadas es un motivo de celebración, y ya con corona de Miss Universo, la historia es otra.
Lo dice con orgullo y plenitud Diego Guarnizo, asesor del Concurso desde hace más de veinte años, y una de las personas que estuvo más cerca de Paulina como Señorita Colombia y en el proceso de preparación para el certamen mundial. Tanto así, que la frase «vivo con la Señorita Colombia todo el año» tiene mucho de verdad. Las acompaña cuando son candidatas y luego cuando lucen la banda de soberana nacional, está pendiente de a dónde van, cómo se visten, cómo hablan, cómo atienden a los medios…
Perseverante, esa misma palabra que Paulina pronunció en una de sus respuestas ante el jurado, es la que, según Guarnizo, identifica a la barranquillera y surge como un sello de identidad poderoso a la hora de intentar una definición.
Hablando en el contexto del logro de Paulina, Diego señala, con emoción, que es una manera de ver que el trabajo de tantos años en el Concurso ha valido la pena. «Algo soñado y esperado», agrega.
Él, que acompañó a Paulina en tantas instancias, como asesor, confidente, cómplice, amigo, habla de tres factores definitivos a la hora de alcanzar el título entre 88 competidoras.
En primer lugar, los atributos físicos. Paulina es una mejor bella y, especialmente, con un «cuerpo magistral», en palabras de Diego. Además, es una mujer alegre, barranquillera. Criada a punta de tambor y carnaval, lo que la hace diferente y, si se quiere, muy especial.
Segundo, es exageradamente disciplinada, con el gimnasio y el régimen alimenticio, que cumple a cabalidad, porque, precisa Diego, se conoce muy bien y sabe que se puede complacer algunos caprichos.
Y por último, su perseverancia. Paulina sabe lo que quiere y defiende su opinión. Y esa claridad en sus decisiones, «es sinónimo de carácter, de una magnífica personalidad».
Guarnizo cita como ejemplo de esa sana y amorosa obstinación el deseo de la reina para que Alfredo Barraza diseñara el traje de coronación que lució en Miami y el de la entrevista privada. El experto también le enseñó tips de maquillaje y de pasarela.
A propósito de trajes, Diego y Paulina hablaron el domingo 25, horas antes de la ceremonia de elección, sobre qué vestido de gala debía usar: ¿el de Cartagena, en tono nude y con aplicaciones de piedras en sentido diagonal y mangas que caían de los hombros sobre los brazos, o el nuevo, elaborado en profusas cintas de cristales Swarovsky?
El primero lo usó en las grabaciones previas del concurso, por lo que decidieron apostarle al segundo, de evidente impacto y belleza. «Lo defino con dos palabras: elegancia y sofisticación. El color cristal la ayudó mucho a resaltar en el escenario», dice Diego, quien no titubea al contar qué le aprendió a la impetuosa Paulina: «La manera de tranquilizarme para tomar decisiones. Ella me enseñó que uno respira y toma la decisión correcta».
Los compinches:
Un acompañamiento y una compinchería. Eso dice el asesor de imagen Franklin Ramos al resumir los dos meses que pasó con Paulina, desde que entregó la corona de Señorita Colombia. Fueron largas jornadas de entrenamiento riguroso en pelo y maquillaje, toda vez que las candidatas en Miss Universo deben asumir el manejo de sus estilismos.
«Le enseñamos a peinarse y maquillarse, qué colores le favorecían, qué maquillaje debía usar para cada ocasión», relata Ramos, quien no se cansa de alabar el pelo de la reina. «Un pelazo», que manejaron con ondas grandes, sueltas, con volumen natural.
Desde Miami, Franklin habló con profunda alegría: «Estoy realizado y orgulloso porque el propósito era que Paulina se viera espectacular, y al tiempo cero pretenciosa, cero ostentosa y lo logramos. Logramos la conexión entre lo que planeamos desde el deseo y lo que se vio».
El trabajo también se enfocó en presencia escénica, expresión corporal y manejo de cámaras.
En cuestiones de maquillaje, cuenta el experto, Paulina tiene una piel increíblemente sana y luminosa. «Yo quería que se viera muy natural. Se veía de su edad y no lucía recargada. En el momento de la coronación toda la atención del maquillaje estaba en los ojos, porque siempre buscamos destacarlos y la decisión de cambiar la boca roja, de la ceremonia preliminar a la coronación, fue para crear impacto. En la preliminar, que se hace pregrabada, un jurado escoge a las quince finalistas, y buscamos ese impacto inicial. Y para la final, quisimos sugerir un poco de ingenuidad, con maquillaje nude en los labios y llevar así la atención a los ojos».
El vestido de Barraza, por su parte, la hacía ver más sexi y latina y, por eso, insiste, la decisión de suavizar los labios.
En este tiempo, Paulina aprendió a sentirse conectada con el público, a tener más carisma, a sonreír todo el tiempo, a disfrutar cada momento, porque «es una mujer introvertida, aunque no lo crean», indica Franklin.
«Nunca dudé de ella. Tiene fortaleza y no desfallece, pase lo que pase. Y ella, siempre ahí, como un roble».