
Cali, una ciudad más allá de la salsa
Una ciudad de puertas abiertas es en la que se puede bailar hasta la madrugada. Una ciudad de puertas abiertas es un lugar en el que la vida continúa de largo, sin importar si el cielo está claro u oscuro. A Cali se la conoce así, siempre alegremente desvelada, incansable. Y más ahora, que vive un renacer económico, reflejado en el crecimiento de sus comercios y su infraestructura hotelera que, entre noviembre y enero pasados, representaron el 32,1% de su empleo. A su actitud salsera, hoy se le suman planes variados, que incluyen paseos ecológicos y hasta tour de Semana Santa. “Tenemos una oferta cultural y turística para todos los gustos. La gente de Cali hace rato no se va de aquí. Hay programación para los adultos, la familia, para los que gustan de los menús gastronómicos”, dice Luz Adriana Betancourth, secretaria de Cultura y Turismo de la ciudad. “Para quienes no han visto la ciudad hace rato, van a redescubrir lo que significan las megaobras y la recuperación de espacio público”.
El Bulevar de la Avenida Colombia es uno de los emblemas del nuevo rostro. Antes era inseguro caminar por esta histórica vena peatonal y vehicular. Por muchos años, este punto representó a una urbe que inconscientemente incentivaba en los caleños el uso del carro para ir protegido de una calle a otra, a causa de los robos rampantes. Pero hoy ofrece su mejor versión para que sus habitantes y turistas caminen sin temor, para que por fin se apropien de su espacio. El Bulevar de la Avenida Colombia, símbolo de la nueva Cali, hacia el sur comunica con el barrio San Antonio, el centro y la Calle Quinta; hacia el norte, con la tradicional Avenida Sexta. “La percepción del nivel de seguridad de los caleños es cada vez más optimista. Y es que recibe una avalancha de turistas extranjeros, por sus encantos y la desvalorización del peso colombiano. Si fuera una ciudad peligrosa, ellos no la visitarían”, explica Betancourth.
Almuerzo y cena en el barrio El Peñón. En el restaurante El Faro se pueden degustar carnes, ensaladas exquisitas o simplemente tomarse un trago. Está ubicado en la carrera 3A oeste # 3 - 39.
La salsa es uno de sus encantos más reconocidos. A los shows de Delirio y de Mulato y su Swing Latino, dos compañías de baile, se suman las discotecas como Zaperoco, Siboney y La Topa Tolondra. “Salsa y fiesta es solo una porción de la oferta. En realidad somos un destino con hermosos paisajes, variedad en flora y fauna, riqueza artesanal y artística, tradición religiosa, y espacios únicos para disfrutar de su gastronomía”, indica Gladys Barona de Conde, directora Ejecutiva de Fenalco Valle del Cauca.
Empanadas, aborrajados, marranitas, pandebono. Cali es una ciudad que no discrimina paladar. Más si se trata de comida de mar. A dos horas, hacia el occidente, tiene el puerto de Buenaventura, la ciudad que más la influencia. “Para los que les gusta la comida del Pacífico hay más de 20 restaurantes alrededor de la Galería Alameda”, explica Betancourth. “En el Peñón, el Parque del Perro y Granada se consigue cocina internacional”.
“Es prudente oír música antes del desayuno”, se lee en la novela Que viva la música. A las páginas que escribió Andrés Caicedo en los setentas, habría que añadirle que en Cali es prudente oír música a cualquier hora del día, sea el género que sea, pues es una ciudad incluyente, que se reinventa después de unos años de malas administraciones y de violencia incesante, y en la que sus habitantes se sienten amañados y viven sus días sin importar si es de día o de noche.
1. Tour por los Farallones de Cali.
2. Visita a la Reserva Natural San Cipriano.
3. Caminata por la Reserva Natural Nirvana.
Más información caliciudaddivina.com
Hospedaje
Al Hotel Intercontinental, Spiwak Chipichape Cali y Hotel Dann, se le suman la cadena estadounidense Cali Marriot Hotel y la mexicana Hotel City Express Plus Cali. Para el visitante que prefiere quedarse en hostal, en el tradicional barrio San Antonio la oferta es diversa.
Foto: Diego Sinisterra / Alcaldía de Cali - Santiago Robayo.
