Las gitanas leen las líneas de la mano, las indígenas mantienen una estrecha relación con la naturaleza, las afrocolombianas se siguen desempeñando como parteras y las urbanas continúan siendo la clase con los mejores índices de formación. Así, de manera rápida es la descripción de las mujeres en Colombia dependiendo de su categoría. Una clasificación del Gobierno que las agrupa según sus orígenes, intereses, oficios y costumbres, y que Laura Ordoñez, directora del programa de Antropología de la Universidad del Rosario, adaptó para El Espectador.
Negras, afrocolombianas, palenqueras y raizales: son mujeres alegres, extrovertidas, espirituales, supersticiosas, tímidas y con tendencia a la melancolía. Las afrodescendientes se caracterizan por conservar manifestaciones culturales que reflejan en su sexualidad, la crianza de los hijos y la forma como cocinan. A través de ritmos como el bullerengue y la cumbia expresan la historia de la esclavitud. Las comunidades palenqueras de San Basilio de Palenque, Barranquilla y Cartagena son sinónimo de resistencia y la población raizal de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se caracterizan por haber desarrollado expresiones culturales como la religión bautista, la lengua Creole (mezcla de inglés y francés) y su tradición oral.
Indígenas: su estrecha relación con la naturaleza se hace visible en la permanente búsqueda del equilibrio. La tradición oral es el principal mecanismo para mantener viva la cultura. La mayoría son analfabetas, de escasos recursos y presentan las tasas más altas de molestias infecciosas. Uno de sus principales enemigos es la discriminación, por una parte relacionada con el sexo y por otra, con el origen étnico.
Grupos de interés: aquí se incluyen mujeres en condición de discapacidad, comunidades campesinas, niñas, jóvenes y adolescentes, población LGBTI, en situación de desplazamiento y desmovilizados. Aunque cada grupo supone una serie de necesidades y fortalezas diferentes, comparten algunas características: autonomía, respeto por la dignidad, independencia y libertad para tomar decisiones.
Rom: la vida de este grupo de mujeres está basada en una serie de tradiciones que las diferencian notablemente de las demás. Usan faldas largas, colores vivos, aretes y collares grandes. Su principal oficio es la quiromancia o la lectura de las líneas de la mano. Son personas nómadas, tienen como religión la libertad, se casan en promedio a los 15 años, deben llegar vírgenes al matrimonio y solo pueden tener como novio al que luego será su esposo. Las más pequeñas no salen a fiestas, excepto a las que organizan dentro de la comunidad que incluyen música, trajes, platos y bailes típicos. De acuerdo con el censo de 2005, en Colombia hay cerca de 4.858 gitanos, 52% son hombres y 48% mujeres.
Urbanas y rurales: las primeras son ejecutivas de clase media-alta, generalmente de piel blanca. Conforman el 53% de la población urbana del país, tienen un nivel educativo promedio de 8.7 años y se concentran en la región Oriental (38%), Central (24%), Atlántica (21%), y Pacífica (17%). Las mujeres que viven en el campo tienen una edad promedio de 34.6 años, un nivel educativo de 4.9 años y una participación laboral del 35%. Su distribución por regiones es del 28% en la Central, 25% en la Oriental, 24% en la Atlántica y 22% en la Pacífica.
Cinco formas de ser mujer en Colombia
La raza, el lugar de nacimiento, las tradiciones y los oficios determinan la personalidad de las colombianas. Conozca la clasificación que las diferencia del resto del mundo.
Por El Espectador
07 de marzo de 2015
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