Te sabes de memoria sus horarios
Aunque manifiestas que no es por inseguridad pedirle información sobre su rutina diaria, esta es una manera de controlarlo a él y a la relación. Un comportamiento que te hará darte cuenta de esto es cuando se alteran de repente sus horarios y empiezas a pensar lo peor de él. El nivel de desconfianza aumenta a tal punto, que cuando aparece y te llama, tu saludo no es “hola”, sino “¿de manera que te cambiaron el horario y no me lo hiciste saber?”
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Revisas su celular
No pierdes oportunidad cuando él entra al baño o se descuida un segundo para revisar sus redes sociales. Es importante que sepas que quien busca encuentra y que además la curiosidad se convierte en dolor. Cuidado, no necesariamente tiene que ocultar algo, pero hace parte de su privacidad, saber respetar sus conversaciones con amigos o con amigas.
No concibes que tenga vida social
Esa costumbre de querer hacerlo todo con él, y no darle espacio es la prueba fehaciente de que no confías y de que tu inseguridad está basada en tu imaginación. Que salga con sus amigos no implica que te la vaya a jugar con otra persona o que tenga la intención de buscar lo que no se le ha perdido. Respetar espacios también hace parte de la relación.
Controlas sus finanzas
Lo primero que tienes que entender es que es tu pareja, así que no tienes que hacerle justificar en qué se gasta su salario, o por qué se compró unos zapatos o una camisa nueva. Si las salidas empiezan a ser menos frecuentes, o los detalles están empezando a escasear, es mejor preguntar y no inferir cosas.
No soportas que tenga amigas
¡Tranquila! ¿Quién dijo que la única mujer en su vida aparte de su mamá, tienes que ser tú?, sobreprotegerlo solo hará que piense que estás “loca” y querrá salir corriendo al momento que se dé cuenta de tu insoportable inseguridad.
Foto: Istock.