¿Cómo cuidar los senos en el embarazo?

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¿Tus pechos se perciben más prominentes, pero a la vez duelen? Nuestro consejo es que te hagas una prueba de embarazo, ya que este es uno de los primeros síntomas de esta gran noticia. Si es así, ahora debes saber qué otros cambios tienen y cómo cuidarlos.

Las alteraciones hormonales que se presentan durante el embarazo provocan cambios en diversos órganos de la mujer. Conoce los que suceden en tus pechos y cómo protegerlos en esta etapa especial de tu vida

No es nada novedoso ni extraño para ti; por experiencia propia o porque te lo han contado, bien sabes que durante la gestación notarás, y sentirás, muchos cambios en tu cuerpo. Y los que comienzas a percibir en tus pechos, algunas veces son indicios que te sugieren que, probablemente, estás embarazada y que tendrás que comenzar a prepararte para la llegada de un bebé.

Aunque en la primera etapa de la adolescencia los senos de la mujer comienzan a transformarse, algunos especialistas creen que aún no están completamente maduros y que es durante el embarazo cuando en esencia comienza el desarrollo mamario. Y es aproximadamente al cumplirse el primer mes de este periodo, que el incremento de hormonas y los cambios en la estructura de las mamas provocan que haya más flacidez y sensibilidad en esta zona.

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“Durante el embarazo hay muchos cambios fisiológicos normales en todo el cuerpo de la mujer, y uno de los órganos que más los sufre son las glándulas mamarias; los cambios hormonales en la embarazada hacen que el tamaño de las mamas aumenten, al igual que el riego sanguíneo, y esto es lo que lleva principalmente al incremento de la sensibilidad en los senos. Al aumentar el tamaño mamario, no todos los tejidos tienen la misma elasticidad, y al superar esta, se forman las estrías”, manifiesta Alejandro Ospina Suescún, médico y cirujano especialista en ginecología y obstetricia de la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG)

Con el título ahora de futura mamá, tal vez comenzarás a observar que las areolas, la parte oscura que rodea los pezones de las mamas, se inflaman y que después sucede lo mismo con tus pechos. Esta situación también está relacionada con el aumento en el tamaño de las mamas, y además de la sensibilidad, en ocasiones hay hormigueo y mucho dolor cuando hay presión sobre los pechos, en gran medida por las alteraciones hormonales que se presentan y que preparan tu organismo y tus pechos para producir la leche con la que alimentarás a tu hijo.

Durante el segundo trimestre los conductos lácteos crecen más y cerca de la semana 15 de la gestación se activan las células productoras de leche, pero hacia el quinto o sexto mes, aproximadamente, ya están aptos para iniciar con su proceso de producción.

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En este trimestre hay prominencia de los vasos sanguíneos, los pezones y las areolas crecen más y su tonalidad se torna más oscura; además, es factible que se perciban unos diminutos bultitos en las areolas, conocidos como las glándulas de Montgomery, que emanan un aceite que ayuda a lubricar e hidratar tus pechos y a prevenir dolores e infecciones cuando comience tu misión de lactar al bebé.

Al final de la gestación, muy seguramente sentirás tus pechos más adoloridos y pesados, y también con la leche materna ya dispuesta para el momento en el que nazca tu hijo. Incluso, es posible que haya una leve secreción de calostro, que es la primera leche con la que comenzarás a nutrir a tu pequeño.

Como cada organismo es diferente, en esta etapa de tu vida el tamaño de tus pechos puede aumentar mucho o poco, y su crecimiento puede notarse pronto o ser progresivo. Lo importante es que si usas sostenes, cuando los sientas incómodos y muy ajustados por el aumento en la dimensión de las mamas, comiences a usar los indicados para el embarazo.

Es recomendable utilizar brasieres que te brinden comodidad, con buen ajuste y sujeción, con tirantes anchos y que, además, se adecúen a la variación en el tamaño de tus senos. En cuanto a materiales, lo ideal es que permitan una adecuada transpiración, como el algodón, y sin costuras ni aros para evitar que se incrusten en los conductos lácteos.

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Una buena opción para reducir o calmar el dolor de tus senos, el fastidio y las incomodidades que se generan por esta situación, es usar un sostén mientras descansas o duermes. Y si realizas alguna actividad física o ejercicios, también existen brasieres especiales para hacer deporte, que ayudarán a prevenir dolores en tus senos y los ligamentos.

Como la piel se va a estirar y los pechos se van a agrandar, tal vez aparezcan estrías y cosquilleos. Por lo tanto, y con el fin de evitar estas molestias, también es conveniente que durante el embarazo y después del parto recurras a cremas hidratantes suaves que te ayuden a conservar la elasticidad en la zona de tus pechos. Después del nacimiento, y cuando comiences con el proceso de lactar, asegúrate con especialistas de que las cremas que vas a utilizar y sus componentes sean inofensivos para el bebé.

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