Cómo los problemas visuales pueden afectar el rendimiento escolar

Si tu hijo se acerca mucho para ver televisión, es inquieto, disperso, manifiesta tener dolor de cabeza, sus ojos se enrojecen durante el día o su rendimiento escolar no es el mejor, es hora de visitar al optómetra.

Foto: Getty

Son muchos los niños con alteraciones visuales no detectadas que impiden su pleno desarrollo educativo, físico y social. Según la Academia Americana de Oftalmología, uno de cada cuatro niños padece alguna alteración visual como miopía, astigmatismo o hipermetropía. De hecho, ésta última es una de las causas más comunes de deserción escolar o bajo rendimiento en niños, por lo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda realizar exámenes visuales, por lo menos una vez al año.

“Los niños por su alto grado de adaptación a nuevas situaciones, también se adaptan a deficiencias visuales si no son detectadas a tiempo, lo que se puede convertir en una afección más grave con el paso de los años”, afirma Yohana Chacón, optómetra y Jefe de Dirección Científica de GMO Colombia. Por ello, los papás deben estar muy alertas si un ojo gira hacia adentro o hacia afuera mientras el otro apunta hacia adelante, si tiene ojos rojos o llorosos, dificultad para concentrarse, quejas por dolor de cabeza, visión doble o borrosa y evita la lectura y otras tareas de visión cercana.

El problema de visión más común es la miopía. Sin embargo, algunos niños tienen otras formas de error refractivo como la hipermetropía y el astigmatismo. Los problemas de enfoque, seguimiento y coordinación ocular también pueden afectar el rendimiento escolar y deportivo pues se ha estimado que hasta el 80% de lo que aprende un niño ocurre a través de sus ojos.

Los padres también deben estar atentos a dificultades de aprendizaje que exhiben comportamientos específicos de hiperactividad y distracción. “A menudo, estas señales se le atribuyen al Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), sin embargo, los problemas de visión no detectados y no tratados pueden provocar algunos de los mismos signos y síntomas comúnmente atribuidos al TDAH”, explicó Chacón.

Ahora bien, el uso de pantallas electrónicas como computadores, celulares o tablets no es recomendable en menores de tres años, y no debe exceder una hora diaria de uso hasta los 12 años, pues según Chacón, “se sobreestimula la visión cercana de los niños y ello afecta el desarrollo visual y el funcionamiento correcto de los ojos, lo que ocasiona problemas de enfoque y mayor probabilidad de tener problemas visuales como la miopía en un futuro cercano”.

Los lentes oftálmicos pueden proporcionar corrección para muchos problemas de visión, aunque también, puede ser necesario un programa de terapia visual. Tenga en cuenta que en el mercado encuentra varias alternativas para la revisión de los ojos aplicable a varias edades, lo más importante es que haga al niño parte del proceso para que se adapte más fácilmente a sus gafas, invítelo a seleccionar su montura y cerciórate que sean totalmente funcionales y cómodas. Debido a que la visión puede cambiar con frecuencia en el transcurso de la edad escolar, es importante examinar la vista y los ojos regularmente.

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Redacción Cromos

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