Diferencias entre cosmética orgánica y natural y cómo aplicarlas a tu rutina de belleza

Identificar las virtudes de cada una, te ayudará a la hora de saber lo que más le conviene a tu piel.

Empezamos el año y en medio de muchos propósitos, queremos aprender a cuidar correctamente de nuestra piel. Las opciones que encontramos en internet son muchas, aunque la tendencia se inclina hacia lo natural: desde líneas orgánicas que no contienen ninguna clase de químicos, hasta opciones que echan mano de los frutos que nos regala la madre tierra. Pero, ¿cómo sabemos que es lo que más le conviene a nuestra piel? Consultamos a María Isabel Fuentes, biocosmetóloga y esteticista especializada en terapias de belleza con productos orgánicos, naturales y biológicos, y fundadora de Assul Medical Spa.

 

¿Qué caracteriza a los cosméticos orgánicos?

Cuando hablamos de orgánico, significa que deben cumplir algunos parámetros especiales, como que estén libre de preservativos, hormonas y cualquier tipo de sustancia que pueda llegar a afectar su naturaleza. Cuando eliges una línea orgánica, estás diciendo ‘yo no uso parabenos’, y eso se traduce en protección para tu piel, ya que muchas veces, así estén aprobados por la FDA (Food and Drug Administration), estos pueden llegar a convertirse en sustancias que son agresivas. Estos productos son especialmente indicados para pieles muy sensibles con problemas como dermatitis, eczema o cáncer de piel.

 

¿Cómo reconocer que un producto es orgánico?

Casi nadie lee las etiquetas de la comida, donde siempre debemos revisar que no tenga adición de preservativos, químicos o que no hayan sido modificados transgénicamente. Todo este tipo de características hacen que un alimento sea limpio para tu cuerpo. Con los cosméticos es igual, lo que pasa es que la letra de los cosméticos es más chica. Cuando tu compras una crema, por lo general confías en lo que te dice el vendedor y eso es todo. En este caso lo que tienes que revisar es que no contengan parabenos, que son conservantes que permiten que un producto dure tres, cuatro o hasta cinco años sin que su textura cambie, pero que al final son químicos. La piel es un órgano muy receptivo y si le pones químicos, la estas intoxicando. Otra cosa importante, es evitar sustancias derivadas del alcohol, del petróleo. Certificaciones internacionales como la ECOCERT, garantizan que lo que estas comprando es orgánico.

 

¿Cuál es la línea que diferencia los productos orgánicos de los naturales?

Tú puedes decir que natural es todo lo que viene de la naturaleza, pero lo orgánico no. Lo orgánico quiere decir que viene de la naturaleza, pero que está completamente limpio de cualquier alteración química u hormonal. Por ejemplo, cuando te haces una mascarilla de fresa en tu casa, si, eso es natural, pero cuando investigas un poco más, y te das cuenta que esas fresas fueron regadas con pesticidas, la cosa cambia. Los productos orgánicos en cambio te dan la seguridad de que lo que te aplicas en la piel, es completamente limpio.

 

¿Qué recomendaciones tienes para quienes se quieren ir por lo natural?

Lo ideal es buscar cultivos donde no se usen preservativos porque estos quedan impregnados en los alimentos. Debes ser muy cuidadosa con las cosas que usas en tu piel. Empezando por el agua con la que te lavas la cara, que yo recomiendo, sea purificada y no de la llave. También fíjate en los instrumentos en donde mezclas o con los que aplicas tus mascarillas. Busca que estos no sean de plástico con sustancias adicionadas, sino de productos como la madera.

 

Investiga sobre los productos que te pones en la piel. Si te tomas el tiempo de averiguar las propiedades de los alimentos, sabrás que muchas frutas no se pueden aplicar al sol, porque al tener vitamina C, pueden manchar la piel; o que el pepino a pesar de ser maravilloso para desinflamar, solo funciona si lo congelas primero; o que, si tienes piel acnéica, debes olvidarte de lo natural, porque puede llegar a ser contaminante. Lo mismo si posees algún tipo de lesión o alteración, casos para los cuales, se aconseja usar solo productos dermatológicos o cosmetológicos.

 

 

Paso a paso para comenzar el año cuidando la piel:

 

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- Llegamos de vacaciones y lo primero que vamos a hacer es coger todos esos cosméticos que tenemos para revisar qué está vencido. Pasa que muchas veces tenemos cremas que hemos guardado por años pero que en realidad nunca usamos.

 

- De todo lo que tenemos vamos a dejar lo que realmente nos funciona. Dentro de esos básicos que debemos tener, están un buen sérum facial, una crema hidratante, un bloqueador solar y una crema de contorno de ojos que es la zona que primero se envejece.

 

- Una vez tenemos nuestra lista de cosméticos y productos, usémoslos de forma continua por lo menos durante el primer trimestre o semestre del año. Solemos tener la costumbre de cambiar de cosméticos todo el tiempo y no dejamos que la piel alcance a recibir toda la cantidad de nutrientes que tienen. Es como cuando vas a un gimnasio y a los tres meses te aburres y te vas. Es importante darle continuidad para poder percibir sus beneficios.

 

- Tengamos en cuenta que también hay que cuidar la zona de los labios. Así que un sérum para la piel de los labios nunca está de más. También puedes hacer uno cogiendo los cristales del aloe vera y agregando un poquito de aceite de coco. Funcionará como un super hidratante. De esta manera puedes mezclar en tu rutina de belleza, lo mejor de la cosmética orgánica y la natural.

 

- Vamos a determinar que no estemos usando un producto que sea excesivo para la piel. Hay personas muy jóvenes que, por tendencia o moda, están usando cremas demasiado fuertes para su piel. Niñas de 25 años usando retinoles que por lo general se usan a partir de los 45 años. El retinol es el principal principio activo antienvejecimiento, pero cuando es usado de la manera correcta, de lo contrario puede dañar la piel a largo plazo produciendo pigmentaciones y deshidratación.

 

- Si estamos en plan détox, tenemos que prestar atención no solamente a lo que nos aplicamos sobre la piel sino también a lo que consumimos. Para esto, es necesario hacer algunos cambios en la dieta. Evita el azúcar blanca procesada y agrega sustancias como el omega 3 y el omega 6 tanto de forma natural a través de alimentos como el pescado, como por medio de suplementos que también funcionan muy bien. Es importante incluir, además, productos como el agua con pepino -que es un hidratante natural- y la sandía que ayuda a drenar y desintoxicar el organismo.

 

- Para hidratar la piel del rostro y cuello, toma los cristales de la sábila, lávalos y agrega miel y aceite de oliva. Para convertirla en una mascarilla despigmentante, aplica solo el aloe con un poquito de limón.

 

- La piel del cuerpo no solo se acaba en la cara o en el cuello. Para hidratar el resto del cuerpo, puedes usar aceites vegetales como el de coco, oliva, aguacate, almendras, uva o argán. Aplícalos después de la ducha cuando la piel aún esté húmeda.

 

Recuerda que cuando cuidamos lo que comemos y tenemos hábitos limpios con nuestro cuerpo, nuestra piel lucirá joven y fresca sin necesidad de invertir en miles de productos.

 

 

 

Foto: iStock.

 

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