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“Cuando me vaya a retirar quiero hacerlo con la camiseta de Junior” Carlos Bacca

Lo suyo son los goles, su familia y su curramba del alma. En las eliminatorias rumbo al Mundial Rusia 2018, este crack ¡está que se juega!

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Por Jairo Dueñas
12 de junio de 2015
A sus 37 años, Carlos Bacca es líder, referente y figura del Junior de Barranquilla.
Fotografía por: Junior F.C.

Nos encontramos a Carlos Bacca cuando vivía en España antes de quedar campeón con el Sevilla en la UEFA Europa Leage.

Desesperado y lamentándose, así se vio en varias oportunidades Carlos Bacca en el empate contra Santa Fe.

Desesperado y lamentándose, así se vio en varias oportunidades Carlos Bacca en el empate contra Santa Fe.

Fotografía por: Mauricio Alvarado Lozada

Varias cámaras junto a una reja nos advierten que llegamos al campo de entrenamiento del Sevilla a las afueras de la ciudad. Un sol inclemente todo lo aclara, menos al futbolista que se impone a la entrada, oscuro en bronce, congelado en su carrera frente al balón, es el monumento al jugador Antonio Puerta, muerto a los 22 años de infarto en la cancha. Esta institución se alimenta y crece con sus leyendas y ahora Carlos Bacca es una de ellas.

Mientras un grupo de periodistas entra en la sala de prensa, nos dirigimos a la cancha principal para esperar a nuestro entrañable número nueve. Pasan cinco minutos y aparece, viene de los vestuarios recién bañado, no es buen momento para sentarlo a hablar, debe jugar dos partidos en menos de una semana, antes de viajar a reunirse con la Selección Colombia.

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Su afán queda en evidencia después del saludo, cuando nos explica que el entrenamiento se extendió un poco y que tiene que ir a recoger a sus hijos, porque entra en concentración para el partido que tiene contra el Málaga. Sin embargo, con la serenidad con que se mueve en el campo, siempre guardando el aliento y afinando su mira detrás de cada pelota, así se concentra en mi pequeña grabadora y deja atrás su impaciencia.

Aunque aquí ya es una estrella, en el fondo, no deja de ser el muchacho ayudante de bus, entre Puerto Colombia y Barranquilla, que cantaba la ruta, cobraba los pasajes y por el camino se las arreglaba para solucionar cualquier problema de carretera.

“En Sevilla hace calor todo el año, es como Barranquilla. Soy muy feliz acá y le doy gracias a Dios porque me trajo a una bonita ciudad, donde me he ganado el cariño y el respeto de la gente”. Foto: Latinstock.

Los fritos de Curramba

¡Hola!

¿Cómo están? ¿Cómo les va? Emocionado de verlos.

¿Hacemos la entrevista aquí?

Aquí estamos bien. (Es mediodía y nos guarecemos del sol bajo una teja plástica en uno de los bancos de la cancha principal de entrenamiento del Sevilla).

Como hablan de bien de usted por todos lados.

Bueno, gracias a Dios.

¿Está más flaco de lo que estaba en Junior?

No, lo que pasa es que yo en Junior tenía de pronto más grasa y ahora tengo más masa muscular. Hay mucho trabajo de gimnasio pero peso igual, estoy en 77 kilos.

Hay tradición de jugadores barranquilleros con más peso del normal, ¿es la dieta?

Sí, es la forma de alimentarse. Se come mucho más en aceite. Allá en Barranquilla todas las cosas son fritas.

¿Y aquí es mucho mejor?

Es muy profesional, día a día ves a los compañeros en el gimnasio, se alimentan cada vez mejor, y eso es lo que aprendes, es lo que tienes que hacer como profesional. Debes tratar de comer bien porque tu cuerpo es el que te da el rendimiento en la temporada.

¿Un plato aquí en Sevilla que le guste mucho?

¡Los huevos revueltos! A veces también hacen unas gambas al ajillo y un lenguado muy buenos.

¿Lo molestan con su apellido Bacca?

No, no, no. Así me llaman los compañeros y el cuerpo técnico. Cuando lo hacen me lleno de felicidad porque es el apellido de mi padre. Quisiera que me llamaran también por el de mi madre: ¡Ahumada!

¿Qué fue para usted el Mundial?

Bueno, el Mundial te deja grabada una huella porque es lo que siempre sueñas como futbolista profesional. Quieres jugar en ese evento que es el más importante en el fútbol y, de la forma como lo hicimos, te deja marcado.

¿De pronto hubiera querido jugar más?

Sí, hubiese querido jugar más, pero bueno, son cosas que pueden pasar en el fútbol y me pasó a mí. Lastimosamente me lesioné después del primer partido. Pero me pude recuperar, pude estar a disposición del cuerpo técnico y pude jugar algunos minutos contra Brasil donde yo creo que aporté, hice las cosas bien, pero me hubiese gustado jugar más.

La Copa América, ¿cómo la ve?

La Copa América es muy importante, un torneo competitivo con selecciones de grandísimo nivel como Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, que viene creciendo, Chile que es el local y Colombia. Sé que va a ser una Copa América muy difícil.

¿El desquite esta vez es jugar más?

Bueno, espero estar muy bien, terminar bien con el Sevilla y estar a disposición del cuerpo técnico. Ojalá esté al cien por ciento, que no haya lesiones como me pasó en el Mundial. Espero prevenirlas cada vez más. Siempre quiero jugar.

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"Ya cumplí mi sueño de meterle un gol a Íker Casillas". Foto: EFE.

"Quiero hacerle un gol a Neuer"

El gol que más le gusta.

Uno que le marqué al Espanyol de visitante, donde cojo una pelota a mitad de la cancha, me llevo a tres jugadores, tiro un ocho muy fuerte y defino muy bien.

El arquero al que sueña con meterle un gol.

Mi sueño era meterle un gol a Íker Casillas y ya lo cumplí. Eso fue acá contra el Madrid, de penal, aunque perdimos 2 – 3 contra ellos.

Sueño cumplido.

Uno siempre quiere enfrentar a los grandes porteros, a los mejores, y Casillas es uno de ellos. Ojalá algún día pueda convertirle al mejor portero actual, que para mí es Manuel Neuer, el del Bayern Múnich.

Un momento en Barranquilla donde alcanzó a pensar que su sueño de jugar fútbol no se cumpliría.

Siempre la esperanza estaba, la ilusión y la fe de que podía llegar a ser profesional, pero las puertas no se abrían, estaban cerradas, no veía la opción. Eso fue como a los 22 años. Cuando jugaba los fines de semana en canchas abiertas, las personas me preguntaban que por qué no me probaba en un equipo profesional para que vieran mis condiciones. Gracias a Dios fui a Junior y me probé, aunque empecé en las categorías inferiores, pero eso me ayudó a fortalecerme.

Antes de Junior, ¿dónde jugaba?

Jugaba en el barrio, en Puerto Colombia, en el Barrio Norte, ahí en esa cancha de Santander donde empecé mis primeros pasos, hasta que los tíos de mi esposa, Hugo Quiroz y Ana Tromp, que son como mis segundos padres, me ayudaron a conseguir el trampolín para probarme en Junior. Me ayudaron mucho en la parte económica, podía quedarme en su casa en Barranquilla, cuando entrenaba en horas de la mañana y en horas de la tarde.

¿Y usted dónde vivía?

Yo vivía con mis padres, pero como me tocaba entrenar a doble jornada y los entrenamientos eran en Malambo, muy lejos de mi pueblo Puerto Colombia, y como ellos vivían en Barranquilla me quedaba ahí en la ciudad y era más fácil, porque por ahí por donde ellos vivían pasaba el bus del Junior que me llevaba al entrenamiento de las inferiores.

¿Quién fue la primera persona que lo vio del Junior?

El profesor Fernel Díaz, él era el entrenador en ese momento de las inferiores. Le gustó como jugaba y me dejó, aunque a la semana tuvo que irse a China porque tenía un curso. Me dejó con el profe Jorge Alcázar.

¿Y ahí arrancó?

Ahí empecé y después me vió el profesor David Pinilla, que fue uno de los entrenadores con los que más aprendí. Fue un gran consejero en una etapa de crecimiento en donde el joven necesita saber la verdad de la realidad.

Un consejo de Pinilla.

Decía que en vez de comprarnos una gaseosa con pan, nos compráramos una pasta o una fruta, que era mejor alimento y servía para la vida, él sabía que la dificultad económica para nosotros era grande. También nos decía que en Colombia podríamos jugar al fútbol pero que nuestro sustento estaba en Europa.

Y se cumplió el consejo al pie de la letra.

Su consejo era cierto y me ha quedado porque en Colombia yo estaba en Junior, ganaba muy bien, pero no es el mismo nivel de vida que puedo tener ahora. No se compara con nada lo que he podido conseguir económicamente, futbolísticamente y personalmente acá en Europa.

¿Qué tiene hoy aquí más que en Colombia? ¿Qué ha ganado más aquí?

Ser una persona más humilde, más trabajadora, yo creo que hay muchos valores, amor propio y por mi familia, porque cada vez la valoro más.

¿Me dice que vive en la antigua casa de Luis Fabiano, el ex del Sevilla?

Sí, hay personas que alquilan acá las casas, nos la ofrecieron y nos gustó mucho. Es una casa grande.

Y si la compara con la casa de su infancia, ¿Qué tal?

¡No! ¡Hay mucha diferencia! Esta es una casa grande y mi casa era pequeña, tenía dos habitaciones, la de mis padres y la otra donde vivía con mis dos hermanos mayores, Esterama y Gilberto.

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“Lo que pasa es que allá en Barranquilla todas las cosas son fritas y yo en Junior tenía de pronto más grasa, ahora tengo más masa muscular, estoy en 77 kilos”

Las palizas por el fútbol

Su papá, don Gilberto, ¿qué hacía?

Trabajaba con una empresa que se llamaba Transportes Germán, era mecánico de mulas, de esas que viajan con cemento. Ahora se dedica con el mismo dueño de esa empresa, el señor Juan Manuel, a cuidar unos yates. Son más de veinte años que mi padre lleva trabajando con esa persona y se ha ganado su confianza.

¿Y su mamá Eloísa?

Mi mamá siempre ha sido ama de casa, tuvo el trabajo más difícil que era lidiar con tres hijos, sacarlos adelante. Cuando mi padre no estaba era la que imponía el respeto.

¿Lo regañaba mucho su mamá?

Carlos Arturo, me decía cuando estaba brava conmigo, y me lo decía porque era un niño desobediente en el sentido de que solamente me gustaba el fútbol y, a veces, no almorzaba y no cenaba por estar jugando. Tengo una tía que vive al lado de donde mis padres y era la que me ayudaba a bañarme y a cambiarme para llegar bien a donde mi mamá, pero igual me iba a regañar o a pegar.

¿Le pegaron mucho por el fútbol?

Bastante, porque no hacía las tareas en primaria, me gustaba estar en la cancha Santander que queda a dos minutos de mi casa caminando.

¿Hasta dónde pudo estudiar?

Tuve la oportunidad de terminar el bachillerato, de ir a la Universidad Autónoma donde hice primer semestre de ingeniería industrial y después hice tres semestres de mantenimiento y reparación de computadores.

¿Y de qué colegio salió bachiller?

Del Francisco Javier Cisneros.

¿Qué quería ser cuando grande además de jugador?

Era muy bueno para los números, para la matemática, pero muy poco se me quedaba en la cabeza. Así era difícil ser médico o un buen abogado, porque yo creo que Dios me ha dado el talento de ser futbolista y es lo que siempre he querido ser.

La memoria no le funcionaba bien para los libros.

No, era muy difícil, podía estudiar para el momento, pero para que se me quedara era muy difícil. Tenía que esforzarme al máximo para poder sacar buenas notas en el colegio.

En la juventud hay también la tentación de las pandillas, ¿estuvo en alguna?

No, pero conocí muchos amigos que sí. Como te digo, mi vocación por el fútbol me ayudó a alejarme de todas esas situaciones, aunque he compartido con muchas personas de todo tipo. Gracias a Dios he podido salir adelante, con la ayuda de mis padres, de mi familia y de las personas que siempre han creído en mí.

¿Algún amigo suyo que también haya tenido el sueño del fútbol y se le desvió el camino?

Tengo un amigo del que soy el padrino de su hijo, Jonathan Boiga. Jugó profesional con nosotros. Recuerdo que un día fuimos campeones con Junior y del carro de bomberos desde donde celebrábamos lo jalaron y cayó y se fracturó la tibia y el peroné. Ahí, lastimosamente, no pudo recuperarse. Era un grandísimo jugador.

Trabajó en buses intermunicipales.

Puerto Colombia – Barranquilla. Era el ayudante del chófer.

¿Y qué hacía como ayudante?

Era el que cantaba la ruta y el que cobraba a los pasajeros que se montaban al autobús.

¿Ya había futbolistas en la familia o usted es el primero?

A nivel profesional no. Siempre he tenido a mi padre y esta es la hora que todavía juega. Mi padre era muy buen portero pero nunca pudo llegar. Mi hermano tenía muchas condiciones, alcanzó a llegar a segunda en Junior, pudo integrar preselecciones Colombia y selecciones Atlántico. Era de los que mejores condiciones tenía de la familia, pero a nivel profesional yo soy el único que ha jugado.

¿Cómo da el salto a Venezuela? ¿Por qué llega al Minerven?

Llegué en el 2008 porque el Minerven tenía un proyecto de subir a primera división. Yo tenía la oportunidad de ir a Junior, pero iba a ser el quinto o sexto delantero, entonces lo mejor en ese momento era irme al Minerven a jugar, sabiendo que había un proyecto que iba a exigirme mucho.

Jugó con Teófilo Gutiérrez en el Barranquilla Fútbol Club, luego en Junior y ahora en la Selección.

Somos muy buenos amigos, compartimos habitación en la Selección cuando nos convocan a los dos. En el Barranquilla compartimos mucho, en el Junior también tuvimos la oportunidad de jugar juntos y ahora estamos teniendo la oportunidad otra vez de encontrarnos.

¿Hay algo que recuerde que soñaban ambos y que hoy se miren y digan, lo logramos?

Ser futbolistas profesionales y ponernos la camiseta de nuestro país.

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“El profe Pinilla nos decía que en vez de comprarnos una gaseosa con pan, nos compráramos una pasta o una fruta, que era mejor alimento y servía para la vida”. Foto: EFE.

De Barranquilla a Brujas

Entre 2009 y 2011 jugó en Junior antes de pasar al fútbol europeo, ¿cómo se interesa un club belga en un pelao barranquillero?

Hay veedores de todos los equipos del mundo en las distintas ligas, en la colombiana, en la argentina, en la brasilera, y como con Junior jugamos Libertadores y la Suramericana, que son torneos importantes que acá en Europa los ven, ahí se me dio la oportunidad de mostrarme e ir a Bélgica.

Bueno, va a Brujas, ¿qué fue lo primero que supo de esta ciudad?

No, que era una ciudad fría y pequeña. Y que se iba a trabajar. La verdad es que era gris todo el día, desde que empezaba la mañana hasta las 3 de la tarde, que ya se ocultaba el sol.

¿Qué fue lo más difícil en Brujas?

El clima y el idioma. También la gente porque allá son personas muy frías, eso fue lo que dificultó un poco, pero nunca quise devolverme porque ya estaba ahí y mi pensamiento era trabajar fuerte, adaptarme rápido y poder dar los frutos. Al principio no jugaba, porque cuando llegué ya el equipo estaba armado, la temporada estaba comenzando y solamente quedaban veinte partidos. Gracias a Dios pude jugar los últimos ocho partidos, en los que marqué tres goles y donde senté una base para la siguiente temporada. En 2012 fui goleador del torneo con 25 goles y fui el mejor jugador de toda la Liga.

¿Qué le terminó gustando de la vida allá?

Yo creo que lo que más me gustó de Brujas fue la unión y el amor con mi familia, porque eran mi ayuda y mi fortaleza. Mi esposa, mi hijo y mi hija, que nació allá.

¿Tenía pensado tener familia tan joven?

Sí, con mi esposa, Shayira, vamos a cumplir doce años de estar juntos. Y ya tenemos un niño de cinco años, Carlos Daniel, y una niña, Carla Valentina, de dos años.

¿A su hijo le gusta el fútbol?

A Carlos Daniel le gusta mucho, nos tiene muy contentos porque le vemos condiciones. Ojalá crezca con esa sangre, con ese don y ojalá que coja este camino.

¿Ya lo entrena?

Está en la escuela de Antonio Puerta, acá en Sevilla. Entrena martes y jueves. Los viernes tiene partido. Todavía no son de torneo pero ahí van creciendo. Lo importante es que le gusta y cada día trabaja para mejorar. Le estoy tratando de enseñar que le pegue con las dos.

Comparado con Brujas, Sevilla es otra cosa.

Sevilla es diferente, hace calor todo el año, es como Barranquilla y me siento muy feliz acá.

¿Quiere estar aquí por muchos años?

Es la realidad, es el deseo, pero sabemos lo que es el fútbol y que cuando haces las cosas bien siempre muchas cosas pueden pasar. Soy muy feliz acá y le doy gracias a Dios porque me trajo a una bonita ciudad, donde me he ganado el cariño y el respeto de la gente.

El encargado a la entrada del club me decía: “espero que Bacca nos dure un poco más”. Muchos aquí temen que se lo lleve un club más grande.

Sí. Sevilla viene haciendo grandes temporadas y siempre los clubes se interesan en muchos jugadores de acá, no solo en mí sino en muchos, pero bueno, somos muy felices y son muchas cosas que tienen que pasar para poder salir.

Junior, Brujas, Sevilla, ¿Qué sueño sigue?

Ser campeón otra vez con el Sevilla, con seguir acá y jugar la Champions League.

Y otro equipo que quisiera…

No, en este momento no, me gustaría seguir siendo feliz acá, seguir disfrutando y, como te digo, jugar la Champions con

el Sevilla.

¿Volvería a Colombia?

Cuando ya me vaya a retirar quiero retirarme con la camiseta de Junior.

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***

Lleva unas bermudas azules, unas zapatillas Armani del mismo color y una camiseta blanca con un Rocky grande en rojo en el pecho. En los dedos anulares de sus dos manos carga dos argollas idénticas negras con ribetes plateados. Le doy la mano para despedirnos y con su apretón me transmite esa dureza y esa frialdad del hierro puro forjado a golpes por un destino implacable. A Bacca la vida le basta para lucharla.

PRODUCCIÓN CARLOS BACCA, SEVILLA

Fotos y video: Mónica Moreno M.

Agradecimientos: Oficina de Prensa SFC: Jesús Gómez y Juan Ramón Morales

Producción general: Mónica Moreno M.

Por Jairo Dueñas

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