
Ilustración: Kike Pulido
Es costumbre oír todo tipo de interesantes conversaciones en el bar, especialmente a altas horas de la noche, cuando se agitan de sobre manera. Esta noche veía una pareja matrimonial discutiendo sobre sus gastos familiares. Ella alegaba porque él le había cortado su nivel de gastos y había restringido su tarjeta de crédito. Él, en legítima defensa, basaba sus argumentos en el trajinado concepto de la “crisis mundial”. Ella, ya desesperada, le contestó: “¡A mí no me vengas con ese cuento chino!”
Y es que es curioso, no solo en las parejas, también en las crisis de los países se busca una explicación a todos los males, disculpas muchas veces alejadas de la realidad. Por ejemplo, los griegos le meten la culpa a los alemanes, los brasileros a la “Lulada”, los venezolanos quieren justificar su fallido sistema enlodando a los colombianos y así sucesivamente.
Pero no todo cuento chino es necesariamente chimbo. La verdad es que los males que aquejan muchas economías del mundo hoy en día sí tienen que ver mucho con China. Este país ha tenido una influencia cada vez mas creciente en el desarrollo de la economía global. En el año 1980, China pesaba solo el 6% en la economía del planeta. Cuando finalmente decidieron incorporar el capitalismo y defender las políticas de libre mercado, el país tuvo un enorme desarrollo, y al cabo del año 2014, ya su peso en la economía mundial era del 17%. Dicho crecimiento obviamente tuvo como resultado una fuerte demanda por productos producidos alrededor del mundo, tanto así que hoy en día consumen el 20% de la energía mundial, el 23% de la producción agrícola y el 40% de los metales. Es decir, el acelerado crecimiento chino, que durante los últimos siete años ha estado rondando el 8 a 9%, fue literalmente una locomotora mundial. Esta jalonó la demanda de todos estos commodities y por ende trajo muchos recursos frescos a los mercados emergentes.
Ahora China también ha sentido algo de fatiga en su crecimiento, y se cree que su economía ya crece “solo” entre el 5 y 6%. Y esto tiene asustados a muchos mercados internacionales. Esto ha contribuido de manera importante al desplome de muchos commodities producidos en Latinoamérica (petróleo, azúcar, cobre, aluminio, maíz, trigo, entre otros). Y, claro, de ahí vienen efectos colaterales como la devaluación que tanto hemos visto en nuestro país últimamente.
Volviendo al bar, el marido atafagado por sus crecientes gastos en la tarjeta de crédito de su mujer, muchos de ellos por la compra de productos importados que se costean en dólares, sí tenía razón de estar preocupado y llamar al orden a su señora, y curiosamente, también tenía razón ella, pues efectivamente sí era un cuento chino.