Gimnasia para rejuvenecer el rostro

Desde Houston (E.U.)  llega un nuevo sistema para obtener un rostro más joven, fresco y natural, dedicándole sólo dos minutos y medio al día.  
Gimnasia para rejuvenecer el rostro

El sistema Gymface se desarrolló en Houston (E.U.) hace cinco años mediante  un aparato denominado “ejercitador facial”, pero Judith Aurín  ha diseñado, partiendo de estas enseñanzas, su propio método con una serie de ejercicios musculares y faciales en los que se combinan ambos elementos.

Su método, denominado sistema Gymface Upfaceing,  cuesta unos 150 dólares y se puede solicitar por Internet en la página virtual del Instituto Vila-Rovira. 

“Mi método aporta al rostro tono, fuerza, firmeza y volumen de forma completa ya que he estudiado a fondo de qué forma se puede estimular el músculo facial al máximo”, aseguró a la técnica Judith Aurin Chércoles, que se formó  en EE.UU. y se inició con consultas privadas en la clínica Incosol de Marbella -localidad al sur de España- durante tres años, antes de aparecer en la patria chica de Gaudí,  Barcelona.

Con este aparato colocado dentro de la  boca, se realizan los diferentes ejercicios de gimnasia facial propugnados por Aurín durante dos minutos y medio al día. “Los resultados se aprecian  ya  al cuarto día, con una mejora del  32,4 por ciento, y de un  200 por ciento a los dos meses del tratamiento”, recalca la experta.

 A su juicio, tanto las emociones positivas como las negativas influyen en las contracciones de los músculos del rostro y se reflejan en la piel, por lo que con esta gimnasia facial destinada a trabajar el músculo se pueden  mitigar.

 “Con esta gimnasia facial obtenemos unos ojos más grandes, pómulos más prominentes,  la punta de la nariz más redonda, labios más carnosos y definidos, con “efecto perfilador”, mayor turgencia de las mejillas,  un óvalo facial  más marcado y un cuello más firme y sin papada”, asegura Judith Aurín.

UNA GIMNASIA TAMBIÉN REHABILITADORA

Según la experta esta gimnasia facial ayuda también en la rehabilitación de quemaduras, cicatrices, problemas de articulación y drenaje linfático, además de relajar la expresión facial,  actuando directamente en los músculos tensos que provocan el típico rechinar de dientes nocturno, migrañas, parálisis faciales o incluso para determinados problemas de dicción.

   “También resulta un sistema complementario tanto para la preparación de la cirugía y tratamientos estéticos faciales, como el lifting o la blefaroplastia (operación de ojeras ), como para potenciar los resultados de éstas, así como para  todos los tratamientos médicos estéticos sin cirugía”, subraya Judith Aurín.

Así,  una vez que determinados productos dejan de  hacer su efecto, esta  gimnasia facial potencia el “efecto botox” en la piel por más tiempo y las arrugas del entrecejo se diluyen, ya que su misión es que el músculo no pierda densidad.

Las cicatrices retráctiles también mejoran su aspecto con esta gimnasia muscular,  ya que aumenta su irrigación sanguínea y su  oxigenación, estimulando la producción de colágeno.

  “En caso de personas con problemas de visión, ceguera o cicatrices, un fortalecimiento de los músculos más profundos de los ojos consigue   devolver el volumen natural de la zona que haya perdido densidad por la falta de movilidad”, asegura Aurín.     En las parálisis faciales con una mínima sensibilidad,  los protocolos de este método, al decir de la experta,  "pueden mejorar en un 80 por ciento su movilidad y la  expresión de los músculos paralizados y debilitados".

La española Judith Aurín estudió periodismo en la Universidad de México, para  luego especializarse en la ciudad norteamericana de Houston en Nutrición, dentro de la rama de terapia encimática y aterrizar posteriormente en la clínica de la andaluza Marbella denominada Incosol, en donde daba cursos de 45 minutos sobre este nuevo método de gimnasia para la cara.

"Este nuevo método de gimnasia facial podría aplicarse también en un futuro tras  las operaciones de reconstrucción facial con el fin de  mejorar la recuperación de la expresividad natural del paciente", concluye Judith Aurín.