Drogas digitales

Estamos ante una nueva dimensión de las drogas: sonidos monótonos que pueden alterar la conciencia produciendo en el cerebro efectos similares al de determinados alucinógenos. 
Drogas digitales

Está acostado sobre su cama. En medio de un silencio absoluto, una tenue luz ilumina su habitación. Se coloca los audífonos y enciende el "i-pod". Escucha unos sonidos monótonos. Ha iniciado el camino hacia el nuevo concepto de las drogas. ¿Está bromeando?.

Así también respondieron los padres de un grupo de adolescentes cuando, en marzo de 2010, el director de la escuela secundaria Mustang de Oklahoma (EE.UU.) les notificó que habían encontrado a sus hijos en un salón a oscuras drogándose con unos ruidos monótonos, de acuerdo al medio digital de Oklahoma NewsOK. Pero no, no se trataba de una broma.

ESTIMULAN EL CEREBRO.

Este hecho inició una serie de debates en los medios y en la web. Si, aparentemente, la sensación de estar drogado es generada por el efecto de sonidos que no son más que una ilusión acústica, ¿hasta qué punto podríamos considerarlos drogas?. Un debate que no llegó a su fin, pero que, sin querer, hizo más visible la existencia de esta opción, potenciando su uso.

Pero, ¿de qué hablamos?. Se llama I-Doser. Su creador, Nick Ashton, especialista en psicología, audio y música, junto a un equipo de profesionales, desarrollaron la idea, durante diez años de investigación basándose en la noción de que a través de sonidos podrían crear efectos que simularan estados de ánimo, o experiencias similares a las que uno obtiene con el uso de las drogas recreacionales. Pero no hablamos de cualquier tipo de sonido, hablamos de los tonos binaurales.

Los tonos binaurales fueron descubiertos en 1839 por el investigador alemán Heinrich Wilhelm Dove. De acuerdo al Centro de Investigación Neuroacústica de Estados Unidos, son señales de diferentes frecuencias que, al ser presentadas una a cada oído, son procesadas por el cerebro de tal manera que éste integra la percepción de las dos señales produciendo la sensación de una tercera frecuencia de tono, la que viene a ser la onda binaural.

Existen numerosas investigaciones asociadas a los cambios en la conciencia por el uso de tonos binaurales, según el Centro de Investigación Neuroacústica. En 1995, los científicos estadounidenses Owens y Atwater señalaron que “el efecto subjetivo de escuchar sonidos binaurales puede ser relajante o estimulante, dependiendo de la frecuencia del tono binaural”.

El mismo año, el estudio realizado por el investigador Chok C. Hiew demostró que los tonos binaurales de rangos delta (de uno a cuatro hercios) y theta (de cuatro a ocho hercios) están asociados con el relajo, la meditación y los estados creativos, así como ayuda a conciliar el sueño.

Años antes, en 1985, el investigador estadounidense Robert Monroe había señalado que los tonos binaurales en frecuencias beta (de dieciséis a veinticuatro hercios) están asociados al incremento de la concentración.

HACIA EL FUTURO DE LAS DROGAS.

Entonces, ¿por qué no podría crearse un tono binaural que genere en nuestro cerebro la sensación de alguna droga existente?. Y así fue como I-Doser lo concibió. Mediante la producción de tonos binaurales en CD’s de audio y la creación de aplicaciones para las computadoras para la mejor audición de estos sonidos.

I-Doser promete a sus clientes un método efectivo y seguro para lograr una experiencia o estado de ánimo simulado de sus innumerables dosis: peyote, cocaína, heroína, ketamina, morfina, anestesia, hash, alcohol, etcétera.

Y este resultado parace confirmarlo las más de dos millones de descargas de la aplicación para las computadoras que ha tenido I-Doser desde sus inicios, según señalaron fuentes de la empresa.

“Después de leer algunos comentarios, desconfianba sobre el efecto de esta dosis, sonaba como una locura pero estaba equivocado. Me senté en la silla, puse mis piernas en alto y escuché. Lo siguiente que sé, es que oía toda clase de sonidos locos y sentía personas en la habitación, ¡pero yo estaba solo! No vacilé en mirar, sabía que sólo era un efecto, pero todavía me asustaba la situación", cuenta Alex, en la página web de I-Doser, sobre su experiencia de i-dosis de adrenocromo.

"A los quince minutos sentí que estaba fuera de mi cuerpo y volaba a través de las nubes. Fue tan real. Luego sentí que estaba siendo absorvido por un tornado. Me asusté tanto que me desperté”, concluye Alex.

Pero, si el efecto de las drogas recreacionales no le interesa, al decir de los inventores de este sistema, también se tiene la opción de simular sensaciones de placer sexual.

Así, una clienta plasma el siguiente comentario en la página web de I-Doser, en relación a la i-dosis de orgasmo: “No estaba esperando nada realmente. Soy una novata en este tema, así que fue un poco difícil para mí concentrarme en los sonidos. A los dos minutos aproximadamente, mi cuerpo empezó a moverse y sentí que algunas partes convulsionaban. A los seis minutos estaba teniendo un momento muy placentero. Debo decir que fue una sensación muy agradable".

DEBATE A FLOR DE PIEL.

Sin embargo, navegando en Internet también se pueden encontrar comentarios de experiencias decepcionantes. Y es que, al parecer, no todas las personas reaccionan de igual manera frente a los tonos binaurales.

De hecho, los efectos que las i-dosis tienen en las personas pueden ser de tres categorías: un grupo que obtiene los efectos deseados; otro que es inmune a estos efectos; y un tercero que sólo obtienen fuertes dolores de cabeza tras escucharlos. No en vano, los debates que se desarrollaron a mediados del año pasado no llegarían a una conclusión definitiva.

Por lo pronto, la Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (FEPAD – Valencia, España) está realizando una investigación sobre la efectividad de estas drogas digitales.

Según informan, la primera fase de la investigación, presentada en noviembre de 2010, concluyó que la i-dosis no produjo ningún efecto similar al consumo de drogas, sino más bien “un dolor de cabeza muy fuerte y malestar”.

Aunque, gracias al sinnúmero de investigaciones realizadas por diversos ciéntificos, no queda duda sobre la efectividad de los tonos binaurales para la creación de sensaciones cerebrales, no existe la misma certeza sobre si estos tonos podrían producir los efectos de las drogas recreacionales.

En definitiva, este es un nuevo campo de investigación por lo que aún queda mucho por descubrir.

 

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