¿A qué edad preocuparse por las arrugas?

Las arrugas no son siempre malas. El problema es que se acentúan y nos hacen ver envejecidos a edades que no merecemos.
¿A qué edad preocuparse por las arrugas?

Las arrugas son la consecuencia normal de la contracción de nuestros músculos, esto quiere decir que las empezamos a desarrollar prácticamente desde los primeros movimientos en el vientre materno.  Lo que sucede es que éstas se acentúan con el paso del tiempo por el proceso natural del envejecimiento. Si observamos con detenimiento vemos que un bebé tiene arrugas cuando se ríe o cuando bosteza... y no es que sean malas ni mucho menos, pero cuando son muy notorias en la edad adulta, empiezan a incomodar, nos hace ver envejecidos y es entonces cuando se busca la manera de corregirlas.

Las personas con pieles más delgadas las desarrollan en mayor número y con más profundidad.   Es por eso que algunos prefieren mantenerse gorditos para no verlas.  Dicho esto, entendemos que las arrugas van saliendo y desarrollando su profundidad día a día con el paso de los años, lo positivo es saber que hay maneras seguras de prevenir su pronta aparición, y si ya están, de hacerlas menos visibles. 

Las arrugas propias de los movimientos, tales como la sonrisa, usualmente no les molestan a todas las personas, las que sí molestan a la mayoría son las arrugas pasivas, esas que estando serios sin ninguna expresión en nuestro rostro, están ahí, saltando a la vista y molestándonos, haciéndonos ver más viejos. El manejo de estas arrugas se puede dividir en tres grupos:

El primero es el preventivo, que se hace con el uso de los nuevos productos de hidratación profunda que permiten estirar los tejidos profundos y por ende vernos mejor, es adquirir un cuidado diario de la piel. Estos deben ser utilizados todos los días, después de la ducha y antes de dormir. Funcionan –y muy bien– siempre y cuando sean indicados por un especialista.

El segundo grupo es el de las arrugas intermedias, que son aquellas que se forman con la sonrisa alrededor de la boca, que suelen ser bastante notorias o esas que se forman alrededor de los ojos o en el entrecejo que a veces nos hace ver hasta de mal genio. Estas deben ser tratadas con sustancias de relleno como el ácido hialurónico combinado con la aplicación de la toxina botulínica francesa que permite obtener la disminución de la contracción muscular de manera más sutil, duradera y menos costosa.

Finalmente, cuando las arrugas son muy profundas, que necesitan rellenos de tejidos propios de la persona, el ideal es la grasa. Es un pequeño procedimiento quirúrgico bajo anestesia local que nos permite obtener grandes rellenos, duraderos y muy exitosos. Eso sí, no sobra advertir de los muy conocidos peligros de realizar estos procedimientos con falsos cirujanos plásticos que inyectan sustancias como los tristemente célebres biopolímeros que han desfigurado de forma permanente a tantas mujeres.

Existen otras alternativas en el mercado, unas no las utilizo porque no creo en ellas y los resultados me parecen poco estables y poco duraderos, como es el caso de la inyección de plasma sanguíneo. Es aterrador ver médicos generales realizando indiscriminadamente este procedimiento en un consultorio. El manejo de la sangre tiene unas restricciones ante la Secretaría Distrital de Salud y no entiendo cómo realizan ese procedimiento que, además de peligroso, no ha mostrado buenos resultados a largo plazo.

La belleza sigue siendo un deseo de la humanidad. Las arrugas son incómodas para la mayoría de seres humanos, pues la tendencia es verse bien y rejuvenecido. Hay la forma de manejarlas: unas adecuadas en manos expertas y otras inadecuadas en manos de inescrupulosos estafadores. Usted decide.

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