He aquí las diferencias reales entre el hombre y la mujer

A mediados del siglo XX las diferencias entre el hombre y la mujer eran claramente marcadas. ¿Se puede opinar lo mismo hoy en día?  
He aquí las diferencias reales entre el hombre y la mujer

Una caricatura recientemente publicada muestra a un hombre pescando desde la popa de su lancha. Un enorme pez espada ha mordido el anzuelo y el hombre está recurriendo a toda su fuerza y habilidad para atrapar el gigantesco animal. De pronto la esposa, que ha estado sentada en una silla de la cubierta, dice de buenas a primeras: “Necesitas cortarte el pelo”.

Aunque la frase de la mujer es ciertamente divertida, también es un tajante comentario sobre lo poco que los sexos se entienden el uno al otro. Un estudio reciente demostró que sólo un hombre de cada 20 y una mujer de cada 12 pueden expresar con alguna precisión cuáles son las importantes diferencias mentales y emocionales entre los hombres y las mujeres. Sin embargo todos los interrogados llevan por lo menos cinco años de casados.

Esta sorprendente falta de comprensión entre los sexos, según creen ahora los expertos, es una de las causas principales del aumento de divorcios y de desdicha aun en aquellos matrimonios que permanecen unidos. En Nueva York recientemente un grupo de diez psiquiatras estuvieron de acuerdo en que “la más grande necesidad de la pareja moderna de casados es una breve pero completa indoctrinación sobre las características mentales básicas del sexo opuesto” .

Pero hoy en día los cambios en el papel sexual, económico y social que desempeña la mujer han hecho desaparecer muchos conceptos de lo que en otra época fue considerado como básicamente masculino o femenino. Además muchos hombres de ciencia han aumentado la confusión. Por ejemplo, un estudio psicológico indica que las mujeres son más emotivas que los hombres. Otro estudio, sin embargo, muestra que el suicidio es tres veces más frecuente en los hombres que en las mujeres. Y se necesita mucha emotividad para atentar contra la propia vida.

Un estudio indica que los hombres son los realizadores intelectuales y las mujeres el auditorio apreciativo. Pero una investigación llevada a cabo en los Estados Unidos sobre el grado de inteligencia masculino y femenino en los adultos indica que es prácticamente igual. Sin embargo más hombres registran grados extremadamente altos y extremadamente bajos.

Mientras más observan ustedes, los hechos más notables son las innumerables diferencias entre los sexos.

Las mujeres son más propensas a los accidentes que los hombres. Tienen menos estatura, huesos más pequeños y músculos más débiles. No obstante, las mujeres pueden soportar el dolor físico mucho mejor que los hombres y están más listas a arriesgar la vida por los seres amados. Ellas no se miman o se contemplan a sí mismas tanto como los hombres. Ni le temen tanto a la muerte. Las diferencias psicológicas empiezan temprano en la vida. El doctor Benjamin Spock afirma que la afición del varón por los artefactos y las máquinas se puede observan claramente al año o dos años de edad, mientras que a las niñitas poco les llama la atención tales objetos.

¿Es el hombre básicamente más belicoso que la mujer? Sí, dice el doctor Spock. Y su observación es el resultado de una investigación llevada a cabo en 224 tribus primitivas. Se estableció que la guerra es casi exclusivamente una ocupación masculina, en tanto que las mujeres dedican sus esfuerzos en más de un 90% a la cocina y la manufactura de ropa. Experimentos realizados con chimpancés, los cuadrumanos más cercanos al hombre, han mostrado que las hembras son bastante pacíficas y gustan del trabajo manual, hasta pueden aprender a ensartar una aguja. En cambio los machos son más agresivos y destructivos y detestan trabajar con las manos.

La enumeración puede continuar indefinidamente. Las mujeres sueñan más que los hombres y más a menudo sus sueños son en color. Son más conservadoras políticamente, más religiosas y mucho mejores para tareas largas y repetidas. Los hombres son menos irritables, más propensos a las úlceras y a las enfermedades del corazón, y 82% más propensos a la calvicie. También son más inclinados a desarrollar personalidades antisociales.

Aunque los hombres y las mujeres están sujetos a las enfermedades, el varón en Norteamérica tiene una expectativa de vida de 66 años; en la mujer esa expectativa es de 72 años. Los hombres, sin embargo, envejecen más lentamente que las mujeres. La capacidad reproductora del varón continúa hasta pasados los 60 o 70 años; las mujeres generalmente pierden su facultad para tener hijos alrededor de los 50 años de edad.

Según el informe del doctor Kinsey el deseo sexual en los varones llega a su máximo entre los 15 y 19 años. De allí en adelante decrece gradual e imperceptiblemente. En cambio la mujer no alcanza esa plenitud sino hasta pasados los 30 años y retiene esa facultad hasta más allá de los 60.

La naturaleza es más prodigiosa con la simiente masculina que con la femenina. Por cada 100 niñas nacen 105,5 niños. Pero la mortalidad en los varones es 27% más elevada que en las niñas. Y nacen más niños defectuosos y atrasados mentales que niñas.

¿Puede usted aprender a distinguir las diferencias que le ayudarán a mejorar sus relaciones con el sexo opuesto? A esta pregunta dan ahora los biólogos, los psiquiatras y los psicólogos una respuesta decididamente afirmativa. Ellos sostienen que los hombres y las mujeres difieren en forma importante. Si usted logra entender esta diferencia entonces usted podrá comprender cómo y por qué los dos sexos pueden antagonizar.

He aquí, explicada en la forma más simple, esa diferencia:

El varón, en todas las sociedades conocidas, es y siempre ha sido básicamente agresivo. Él utiliza su agresividad principalmente para convertirse en el amo del mundo que lo rodea, ya sea mediante su inteligencia o mediante sus hazañas físicas.

La mujer, en contraste directo, es primariamente pasiva y psicológicamente receptiva. Su fundamental necesidad es tener hijos y crear un hogar para ellos; todos sus rasgos básicos están formados por esta urgencia.

Los hombres de ciencia dicen que los problemas que surgen de estas fundamentales diferencias generalmente se desarrollan en estas cuatro grandes áreas de la vida.

Aspiraciones diferentes

El principal orgullo en la vida de un hombre es su trabajo, del cual deriva su subsistencia. El hogar, la esposa y los hijos son importantes para él, pero los científicos ahora han descubierto que su ego se dedica más a su trabajo que a aquellos. Si lo privan de su trabajo o fracasa en él, se vuelve deprimido y neurótico.

El ego masculino puede sobrevivir a la pérdida de la esposa o de los hijos ya sea por causa de divorcio o de muerte, pero no puede sobrevivir la pérdida de su trabajo diario.

El éxito en el mundo exterior no es lo que preocupa primordialmente a la mujer. Su ego está basado en su desempeño como esposa y como madre. Aun las mujeres que han tenido éxito en una carrera y que evitan el matrimonio, a menudo tienen una sensación interior de fracaso y de culpabilidad por haber descuidado este importante aspecto de la naturaleza femenina. Estas dos aspiraciones diferentes de la vida de los hombres y las mujeres son posibles motivos de serias desavenencias domésticas.

Las mujeres tienen la tendencia a tomar la preocupación masculina por el trabajo como un rechazo directo a ellas y al hogar de que tanto se enorgullecen. Así mismo algunos hombres con frecuencia resienten la intensa preocupación de sus esposas por el manejo del hogar.

Diferencias sexuales

Las mujeres pueden y a veces inician el acto sexual, pero generalmente es el hombre el que toma la iniciativa. Los hombres responden sexualmente a un número mayor de estímulos que las mujeres. Viendo, recordando, oyendo, pensando, etc. Las mujeres responden por lo general únicamente a caricias u otras formas de contacto sexual, y se estimulan más lentamente que los hombres.

Una vez que el hombre está sexualmente excitado, es muy difícil distraerlo. Las mujeres, en cambio, son fácilmente susceptibles de distraerse. El llanto de un niño, el recuerdo de una cuenta que no se ha pagado, el sonido de un timbre, puede provocar en ellas un alejamiento sexual que en muchos hombres produce alejamiento, lo interpretan como una crítica a la manera como ellos están procediendo, en lugar de reconocer lo que es en realidad: la preocupación constante de la mujer con la familia.

Como el ardor sexual masculino puede ser estimulado en momentos inesperados y por razones que ella no comprende, la mujer con frecuencia cree que su esposo es “impersonal” al hacer el amor. Muchas mujeres dicen lo siguiente de sus maridos: “En lo que a él concierne, yo podría ser cualquiera”. La mujer también es propensa a sospechar del polígamo en potencia que hay en el fondo de cada hombre. Esto puede suscitar en ella una preocupación exagerada por la seguridad de su familia, y puede volverla irracionalmente celosa, causando a su marido y a ella misma desdichas innecesarias.

Comportamiento social

El común de los hombres es más agresivo socialmente que la mujer corriente. A él le gusta conocer nueva gente y hacer cosas nuevas. En una reunión social él prefiere hablar de asuntos que no le conciernen directamente, tales como política, maquinaria o ciencia. Puede que a ratos murmure, como lo hacen las mujeres, pero debido a que las cosas que le interesan residen fuera de sí mismo, la chismografía pronto lo aburre.

A las mujeres les gusta la tranquilidad y el orden en su vida social. Son propensas a ser mucho más tímidas y retraídas que los hombres, y les satisface más pasar sus horas libres en compañía de familiares, o de algunas viejas amistades.

El conflicto surge cuando el marido o la esposa es insensible a las necesidades básicas del otro cónyuge. “La mujer que trata de domesticar exageradamente a su marido lo encontrará cada día más resentido y aburrido”. Y toda verdadera mujer tendrá la misma reacción si su marido insiste en que ella desarrolle todos los gustos sociales de él.

Diferencias mentales

“Las mujeres piensan intuitivamente, los hombres piensan objetivamente”. En esta frase están completamente de acuerdo los científicos. Lo cierto es que las mujeres comprenden mejor a la demás gente que los hombres. Ellas captan con sorprendente claridad precisamente lo que motiva a los que los rodean, localizan rápidamente a una mujer intrigante, o a un compañero de juegos que pueda ser pernicioso para sus niños. Y si el marido la escucha con atención, la perspicacia de su esposa acerca de sus negocios puede resultar a menudo como una ayuda decisiva. La tan frecuente y celebrada capacidad femenina para observar los detalles es un aspecto de su intuición. Después de una fiesta una mujer puede describir todos los vestidos que llevaban las demás mujeres, y todas las piezas del mobiliario del cuarto. Esto puede irritar al hombre; generalmente todo lo que él recuerda es que pasó un buen rato.

Se dice que la manera de pensar masculina es “objetiva” porque los hombres se interesan por los detalles únicamente si ellos les ayudan a resolver los problemas que les interesan. Esto les hace más efectivos en tales campos “objetivos” como los negocios, la ciencia, la filosofía, la historia, las leyes y la medicina.

Cuando el hombre le dice a su esposa, “Tú piensas como una mujer” o cuando la mujer se queja de que los hombres “Nunca notan nada” por lo general se está fraguando una molestia. Más de la mitad de los divorcios hoy en día son causados “Por crueldad mental” o por “incompatibilidad”.

En la mayoría de los casos estas palabras significan que ninguno de los cónyuges se ha tomado el trabajo de averiguar por qué las características mentales básicas del otro difieren de las suyas.

¿Son estas diferencias entre los sexos tan fundamentales que no puedan ser solucionadas por las parejas de casados? Todo lo contrario, dicen los científicos. Las diferencias tienen por objeto ser complementarias, pero no antagónicas. Si a los hombres y a las mujeres pueden hacérseles comprender sus diferencias bajo este aspecto, el respeto y la cooperación podrán remplazar la fricción, la hostilidad y el aburrimiento.

Si usted es una mujer, ¿cómo debe de considerar las diferencias masculinas? En lugar de resentirse por la agresividad masculina y las características que emanan de ella, usted debe darse cuenta de que esta cualidad de su consorte –más que ninguna otra cosa– hace posible que usted críe y eduque a sus hijos de forma tranquila y segura. También debe comprender que a pesar de que los hombres sean en el fondo polígamos, inquietos y aventureros, ellos mantienen estos impulsos instintivos lo suficientemente canalizados para hacer la vida más segura para usted y sus hijos.

Si usted es un hombre, ¿cómo puede juzgar las diferencias femeninas? Usted debe darse cuenta de que por su naturaleza la mujer le suministra los fines por los cuales vale la pena luchar en la vida: amor, un hogar y –a través de los hijos– la inmortalidad psicológica y biológica. Las características mentales, sentimentales, sociales y sexuales de ella, satisfacen las más elevadas aspiraciones de usted. Destruirlas o reducirlas al mínimo implica no solo falta de perspicacia sino la propia destrucción.

 TRADUCCIÓN DE LA REVISTA CORONET / 1950.

 

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