Trucos para ejercer la inspiración

La rigidez, la comodidad y la seguridad de la vida diaria nos alejan cada vez más de la inspiración. El secreto para recuperarla es jugar más, ensayar nuevos caminos, cometer más locuras y, sobre todo, equivocarnos más. Trucos para ejercitar la creatividad.
Trucos para ejercer la inspiración

La creatividad, aunque muchos la ignoren, es una necesidad primordial. De hecho, es la mayor fuente de sentido y bienestar en nuestras vidas. Las cosas verdaderamente humanas son el resultado de la creatividad. Ahora bien, nuestra creatividad depende de la inspiración. Vivir una vida inspirada es un deseo de todos.Martha va al terapeuta, se queja de sus estados de ánimo, de sus ideas recurrentes, de sus relaciones deterioradas, de su incapacidad para dormir 8 horas. Pero no se queja de que los sueños ya no le hablan, las ideas transformadoras ya no la asaltan, su alma ya no juega, su cuerpo ya no es raptado por ritmos en la calle, la vida ya no le habla. Claudio es escritor, tiene una gran historia tras de sí y todo el éxito imaginable. Pero antes del desayuno ahoga su angustia en un vaso de ginebra. No entiende por qué sufre si cogió el éxito con las manos. Lo llaman sabio, pero sus palabras le saben mal. Lo abandonó la frescura, la inocencia, el asombro, la apertura de la inspiración. Su voz interior, su misterio interior, ya no le habla. Cuando la inspiración nos abandona, dejan de visitarnos los sueños transformadores, se marchitan las imágenes que sacuden la vida, se disuelve la electricidad nerviosa de una idea inconcebible, el cuerpo ya no es la antena de ritmos misteriosos y los ojos dejan de percibir la fresca danza de la realidad. Para hablar de inspiración tenemos que reconocer primero que es posible relacionarnos con fuerzas creativas que son misteriosas y ajenas, que están más allá de las explicaciones, las certezas y el control. Para los griegos, la inspiración era un asunto de los dioses o de las musas, seres sobrenaturales. Sócrates hablaba de un daimón, que era algo así como una voz que hacía de intermediaria entre lo divino y lo humano; una corriente creativa que llevamos dentro a la que podemos escuchar o ignorar. Los romanos hablaban de un genio y a él le atribuían el verdadero poder de las personas creativas. Para ellos, el creador era simplemente alguien receptivo y abierto a la voz o a la influencia del genio.Freud y Jung trataron de traducir este misterio con una conjetura no menos misteriosa: el inconsciente. Cada uno de ellos habla a su manera, y con grandes diferencias, de un misterio que actúa y afecta nuestros pensamientos, emociones y actos.  En consecuencia debemos reconocer que la inspiración es una gracia o un don. Puedes desearla, pero no agarrarla, es incontrolable e irresistible, es un regalo. La escritora Elizabeth M. Gilbert habla de lo importante que fue para su proceso creativo entender que sus obras no venían de ella, sino de su relación abierta con la corriente creativa que estaba más allá, llámese musa, genio, daimón o inconsciente. Inspirarnos implica poner a relacionar a nuestros dos hemisferios cerebrales: el derecho y el izquierdo. Vivimos en una cultura que privilegia lo lógico, analítico y lineal, características que pertenecen al hemisferio cerebral izquierdo. Pero, cada vez más, expertos rescatan la necesidad de volver a enfatizar las virtudes del hemisferio derecho: lo intuitivo, poético, sintético y ecológico. Es en este hemisferio donde encontramos a las musas, siempre y cuando estemos dispuestos a arrodillar humildemente a nuestro lógico hemisferio izquierdo.  Para buscar la inspiración debemos aprender a pensar divergentemente, es decir, sin las ataduras lógicas, privilegiando la fluidez, la flexibilidad, la complejidad y la erupción de grandes cantidades de imágenes e ideas. Hacer asociaciones desconocidas, llevar las imágenes al límite, transformar los escenarios y las perspectivas, poner el mundo al derecho y al revés; estas capacidades son imprescindibles a la hora de buscar la inspiración. Las investigaciones han arrojado que las personas altamente creativas, es decir, inspiradas, aprenden a manejar un ritmo interior de actividad e inactividad. Pueden actuar frenéticamente, concentrados como un rayo láser, y pasar a momentos de ocio, pereza y reflexión. Por eso es importante que, a la par del intenso trabajo, tengamos alta estima y respeto por nuestro vagabundo interior. La inspiración no llega sin jugar, sin risa, sin diversión. La inspiración llega por el erotismo y el erotismo es el dominio del deseo, el placer y el juego. Por eso, cuando se sienta anquilosado, siéntese en el piso y vuelva a jugar como los niños: cante, baile, actúe, disfrácese, conviértase, desordene, pinte. La gente olvida que la fuerza y la longevidad no tienen tanto que ver con medidas profilácticas, como con la capacidad de jugar, gozar la vida y mantenerse joven de espíritu. La combinación entre juego y disciplina es una de las marcas de las personas inspiradas. Sin perseverancia, templanza y resistencia la inspiración no llega al patio de juegos. Picasso decía: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Digamos que debe encontrarte trabajando y jugando. Por otro lado, debemos tener siempre presente que todo acto de creación es, en primer lugar, un acto de destrucción. Las personas que dejan de lado su destructor interior y se apegan a ideas y formas preconcebidas alejan la inspiración. Y la inspiración nos desacomoda, nos pone en crisis, nos lleva al límite. Es por eso que muchas veces nos inspiramos después de una pérdida, un duelo o cuando nos damos cuenta de que lo conocido ya no es viable. La inspiración nos requiere siempre abiertos, flexibles, juguetones, con mente de principiante. Pero parece que promovemos lo contrario: cerrarnos, endurecernos, volvernos serios y sabiondos. Con razón, Picasso advertía, a sus 90 años: “Lleva tiempo llegar a ser joven”.

 

Sugerencias para volver a inspirarse- Mediante ritos personales, pídale al misterio que lo inspire. - Vuelva a jugar y a ensuciarse.- Disfrácese, cante en la ducha, pinte, baile mucho.- Ponga su vida al revés.- Equivóquese más a menudo.- Saque tiempo para fortalecer su imaginación.- Vagabundee, camine, mire paisajes, superficies de agua. - Impóngase la disciplina de pensar diferente.- Agradezca y viva sus contradicciones.- De vez en cuando desordene y reordene sus espacios.

 

 

últimas noticias