
Dago García: "Les apostamos más a los talentos que a los proyectos"
En el caso de la película El abrazo de la serpiente, del director Ciro Guerra, mi participación fue diferente, no fui guionista ni participé en el diseño presupuestal, fui inversionista y coproductor. ¿La razón? Desde hace un tiempo en Dago García Producciones venimos apoyando a directores jóvenes que, sentimos, tienen algo que decir. Y les apostamos más a los talentos que a los proyectos, razón por la cual no intervenimos ni en los procesos creativos ni en los diseños presupuestales de las películas en las que participamos. Así lo hemos hecho con Carlos Fernandez en Colombianos, con Carlos Moreno en Todos tus muertos, con Harold Trompetero en Locos, con Roberto Flores en Cazando Luciérnagas, con Ruben Mendoza en el Valle sin sombras y próximamente con Oscar Ruiz Navia y William Vega en su película Sal.
Estas participaciones en películas de directores que trabajan diferente a como lo hacemos nosotros parte del convencimiento de que el cine de entretenimiento y el cine de autor deben tener una relación complementaria y solidaria. El cine que tradicionalmente se llama de “autor” es el que tiene la clave para que el cine de entretenimiento se renueve y no pierda contacto con el gran público.
Solo un cine que no busque la comunicación con la masa como prioridad, sino que respete la relación íntima del director con su obra puede renovar los lenguajes y las apuestas temáticas. Paradójicamente luego el cine de entretenimiento integra y capitaliza estos “descubrimientos” y así se asegura la “actualización” que impide que pierda el contacto con unas audiencias que cambia constantemente con el tiempo.
Debo dejar claro que nuestra apuesta como productores no está condicionada exclusivamente por funcionalidad de la relación entre estos dos ecosistemas, aquí también cuenta la admiración personal que sentimos por los directores a los que hemos apoyado. En el caso de Ciro Guerra, su película Los Viajes del Viento está dentro de las que considero las mejores películas de la cinematografía colombiana. Tampoco esas participaciones tienen en cuenta el que puede ser el resultado de la película en sus circuitos de exhibición. Ahora bien, si la película tiene trascendencia tampoco nos ponemos bravos.
Por último, también hay que aclarar que el último condicionante para entrar en otros proyectos, no por ello menos importante, es que nuestras películas, matriculadas en el cine de entretenimiento, tengan éxito en taquilla. Solo de esta manera podemos tener los recursos para participar en obras de autor y así poner en práctica el convencimiento de la complementariedad y solidaridad entre estas dos manifestaciones del cine.
Foto: David Schwarz.