De genetista a monje budista: Matthieu Ricard es el hombre más feliz del mundo

El científico francés, convertido a monje budista hace más de 40 años, vuelve del monasterio a la ciencia, pero ahora con el fin de apoyar los estudios científicos sobre los efectos de la meditación en el cerebro humano.

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“Podemos transformarnos para mejorar nuestras vidas, e incluso la sociedad, si cultivamos estados de ánimo saludables, pensamiento tras pensamiento, día tras día, año tras año”.

Matthieu Ricard, es un monje budista de origen francés instalado en el Himalaya en el monasterio de Shechen en Nepal. Tras graduarse de un doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París bajo la supervisión del premio Nobel de medicina François Jacob en 1972, Ricard decidió abandonar su carrera científica para vivir al Sur de Asia y concentrarse en los estudios budistas tibetanos, pues encontró la vida de los maestros budistas perfecta y quiso dedicarse a cultivar la sabiduría, en busca de la transformación para ayudar a otros.

Fue discípulo y asistente de Dilgo Khyentse Rinpoche, un poeta, erudito, filósofo y maestro de meditación de las tradiciones Mahayana y Mahamudra, durante trece años hasta su muerte en 1991. Y desde 1989, ha acompañado al líder espiritual y político del Tíbet el XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, actuando como su intérprete personal en países de habla francesa.

Ricard es el fundador de Karuna-Shechen, una organización caritativa sin ánimo de lucro, basada en el ideal de la compasión en acción. Allí se desarrollan proyectos humanitarios, de asistencia médica primaria, educación y servicios sociales, para sostener a la población más necesitada en el Tíbet, India y Nepal. Se financian, a través de las ganancias que le dejan todos los derechos de autor obtenidos de sus obras literarias y por medio de donaciones en su página de internet.

 

- Del monasterio a la ciencia con el neurocientífico Richard Davidson -

Desde el 2000, ha sido miembro activo del Instituto Mente y Vida (The Mind and Life Institute), y como él mismo dice en su portal de internet, “como sujeto meditativo, he pasado decenas de horas en escáneres de resonancia magnética, en los laboratorios de Richie Davidson, Antoine Lutz, Brent Field y Tania Singer, y me he convertido en un buen amigo y humilde colaborador de muchos científicos eminentes que participaron en eventos de Mente y Vida, como Paul Ekman, Wolf Singer y Daniel Batson”.

En su participación para un ensayo científico con Richard Davidson en 2004, se puso alrededor de 256 sensores en el cráneo y fue sometido a un aparato de imágenes funcionales por resonancia magnética nuclear para estudiar los efectos de la meditación en su cerebro. Estos, mostraron cómo Ricard logró el nivel más alto de actividad en la corteza cerebral prefrontal, área del cerebro que maneja las emociones positivas, con una escala de -0.45 completamente fuera del estándar que varía de +0.3 a -0.3.

Estos resultados demuestran la capacidad de gozo que encarna Ricard cuando medita cultivando la compasión, como él afirma, produciéndose en su cerebro inauditos niveles de ondas Gama, relacionadas con la atención, la memoria, el aprendizaje y la conciencia. Según los expertos, dichos resultados podrían relacionarse con una mayor capacidad para ser feliz debido a la reducción de la tendencia negativa en la parte prefrontal de su corteza cerebral.

Matthieu Ricard ha definido una serie de consejos para que las personas se cuestionen el por qué deberían meditar y llevar una vida con empatía, altruismo y compasión:

* “No tenemos otra opción acerca de lo que ya somos, pero podemos desear cambiar. Tal aspiración da a la mente un sentido de dirección. Pero sólo desear no es suficiente. Tenemos que encontrar una manera de poner ese deseo en acción.

* El objeto de la meditación es la mente. Por el momento, es simultáneamente confusa, agitada, rebelde, y sujeta a innumerables patrones condicionados y automáticos. El objetivo de la meditación no es cerrar la mente ni anestesiarla, sino hacerla libre, lúcida y equilibrada.

* Entender que la naturaleza esencial de la consciencia es neutral nos muestra que es posible cambiar nuestro universo mental. Podemos transformar el contenido de nuestros pensamientos y experiencias. El trasfondo neutro y luminoso de nuestra conciencia nos proporciona el espacio que necesitamos para observar los acontecimientos mentales en lugar de estar a su merced.

* La manera de lidiar con los pensamientos en la meditación no es bloquearlos o alimentarlos indefinidamente, sino dejarlos surgir y disolverse por sí mismos en el campo del mindfulness. De esta manera, no se hacen cargo de nuestras mentes.

* Ser libre es ser el dueño de nosotros mismos. En lugar de dejar ir el timón y dejar el barco a la deriva dondequiera que sople el viento, la libertad significa establecer un rumbo hacia un destino elegido, el destino que sabemos que es el más deseable para nosotros y para otros.

* La fructificación de la meditación podría describirse como una manera óptima de ser, o como una felicidad genuina. Esta felicidad verdadera y duradera es un sentido profundo de haber realizado al máximo el potencial que tenemos dentro de nosotros de sabiduría y de logro. Trabajar hacia este tipo de realización es una aventura que vale la pena emprender.

 * Para lograr esta tarea, debemos comenzar por calmar nuestra mente turbulenta. Nuestra mente se comporta como un mono cautivo que, en su agitación, se vuelve más y más enredado en sus lazos”.

 

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