
Con el tiempo, se nos acumulan las excusas para no dedicar un rato a hacer una mínima cantidad de actividad física y, conforme van pasando los años, la edad se convierte en una de las razones más recurrentes para evitar dar un paso adelante en ese sentido.
Si eres de aquellas personas que han llegado a los 40 sin hacer habitualmente ejercicio físico, no todo está perdido, aún puedes empezar a desperezar los músculos y sentirte como si tuvieras 20 años.
Consecuencias evitables
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos, entre 18 y 64 años, dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica de intensidad moderada; o bien, 75 minutos de actividad física aeróbica intensa; o una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas, además de realizar actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares, dos veces o más por semana.
Algunas enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, depresión y ansiedad se cuadruplican en la población inactiva, según un informe elaborado por el Consejo Superior de Deporte de España. Razones por las que los expertos deportivos de los centros Go Fit, aseguran que, entre los 40 y los 60 años, se pierde hasta el 20% de la masa muscular.
Efectos de la inactividad
No haber hecho nunca ejercicio físico influye negativamente en la calidad de vida durante la edad adulta, pero nunca es tarde para apuntarse a un estilo de vida saludable.
La actividad física es beneficiosa para la salud en cualquier rango de edad. No existe un tipo de ejercicio adecuado a cada edad, sino a cada nivel de condición física.
“La práctica de ejercicio y los hábitos de vida saludables permiten retrasar el envejecimiento de los órganos”, afirma Carlos Bernardos, director deportivo de los centros deportivos Go fit.
Está demostrado que un programa de actividad física protege de la pérdida de memoria; en aquellos que padecen osteoporosis reducen el riesgo de caídas, e incluso disminuye el desarrollo de síndromes metabólicos, enfermedades cardíacas o diabetes.
Retos asumibles
Bernardos aconseja realizar entrenamiento de fuerza y de alta intensidad en la edad adulta, siempre adaptado al nivel de condición física de cada persona, para recuperar y mantener la masa muscular.
El aumento de la fuerza es una de las principales constantes en su programa de ejercicios. "Es posible conseguir un buen desarrollo muscular a esta edad mediante un programa adecuado a la capacidades individuales y con constancia, cuidando mucho la alimentación y el descanso", afirma el experto.
Si no se tiene experiencia, lo mejor es comenzar con ejercicios que involucran varios grupos musculares, comenta Bernardos, “las cargas para un principiante pueden ser aquellas que permitan hacer 12RM, es decir, que permitan hacer 12 repeticiones, pero ninguna más, ya que podríamos dañarnos”, explica el especialista.
Para mejorar el sistema cardiorrespiratorio lo mejor son los ejercicios aeróbicos, bien en grupo como pueden ser ADPATIVE Bike, ADPATIV Aqua o Zumba, o entrenar en cintas elípticas o bicicletas. La duración debe ser al menos 30 minutos y la intensidad se puede controlar mediante la frecuencia cardiaca, adecuando el ritmo para conseguir los resultados sin riesgo de sobrepasar estos parámetros.
Bernados considera la movilidad articular como una de las partes más importantes del entrenamiento, tanto al comenzar la sesión en el calentamiento, como al finalizar en el estiramientos. “Cada vez son más los centros deportivos que disponen de una zona destinadas a este fin, así como actividades exprés dirigidas”, indica.
Foto: EFE.