La contaminación en el aire está compuesta por partículas tóxicas diminutas, tan imperceptibles que su tamaño es incalculable. Normalmente salen expulsadas del exosto o escape de los carros o de las chimeneas de las fábricas. En el último informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) sobre calidad del aire en Colombia, realizado entre 2011 y 2015, las principales ciudades no salieron bien libradas. “Presentan altos niveles de contaminación porque son urbes grandes y tienen una población alta, lo que da lugar a que haya más actividad de vehículos e industrias”, explica Óscar Julián Guerrero, investigador del IDEAM.
En Cali, respirar es distinto en el barrio Chipichape que en Los Andes. El primero está al pie de una montaña, por donde el viento veloz pone a circular la contaminación, mientras que el segundo está lejos de las montañas, cerca de una fábrica, la misma que en las noches, vista a lo lejos, luce como un barco enorme que expulsa humo blanco. “La calidad del aire cambia de una localidad a otra. El suroccidente de Bogotá, concretamente en Kennedy y en Carvajal, hay zonas industriales destacadas, por lo que sus habitantes están más expuestos a sufrir problemas respiratorios que los que viven en el norte. Incide el tráfico de vehículos de carga pesada, camiones y buses, porque la Autopista Sur está cerca”, comenta Guerrero.
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Las tres facetas del aire
De la hora depende la calidad del aire. De 6:00 a 10:00 de la mañana la exposición a las partículas tóxicas es mayor. “Hay un fenómeno llamado inversión térmica. Significa que la contaminación queda atrapada en una capa muy baja y eso dificulta respirar aire limpio. Normalmente ocurre en las mañanas. Si te ubicas en el cerro de Monserrate, puedes ver la capa sobrevolando Bogotá”.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿qué debe hacer la persona que madruga a hacer ejercicio? A simple vista tiene las de perder, porque su respiración agitada incrementa el riesgo de terminar afectado por el aire. “Si haces deporte en un área retirada de las vías congestionadas,
el impacto negativo será menor en el cuerpo. Si montas en bicicleta en autopistas, debes protegerte con una máscara especial con filtro. Un tapabocas corriente no sirve, porque el tamaño de su filtro es grande y permite el ingreso de partículas pequeñas. Aunque el ritmo de inhalación de los transeúntes sea menor que el de los deportistas, es recomendable que también usen la máscara con filtro”.
Al mediodía, el sol, que es implacable con la piel, paradójicamente también es implacable con la contaminación. En palabras de María del Pilar Restrepo, subdirectora ambiental del área metropolitana del Valle de Aburrá, “los rayos a las 12:00 del mediodía penetran con más facilidad la superficie terrestre, lo que permite que se eleven los contaminantes críticos de la mañana y salgan con facilidad de donde están centralizados”. La lluvia es otra aliada en la tarea de hacer que sea más fácil respirar en la ciudad. “Las lluvias ayudan al finalizar la tarde, en la noche y al amanecer, porque lavan los contaminantes en el aire y, la mayoría de veces, propician que al día siguiente tengamos menos nubosidad para que caiga el sol sin interrupciones”.
Preocupación en Antioquia
Del 10 al 13 de marzo se declaró la alerta naranja en el Valle de Aburrá. Algunos habitantes temieron lo peor. María del Pilar Restrepo explica la razón: “Fue un llamado de atención a la población sensible, como las mujeres embarazadas, los niños, los adultos de la tercera edad y los que padecen enfermedades respiratorias y cardiovasculares, para que extremaran los cuidados”. Si la situación llegara a escalar, la alerta roja en fase 1 es el paso siguiente; se aplica cuando el aire es dañino para toda la población. “En alerta roja es necesario evitar la exposición prolongada al aire en hora pico, intervalo en que se generan más emisiones de las fuentes móviles. En esta situación se formulan restricciones a los vehículos. Cuando se pasa a la alerta roja en fase 2, la restricción vehicular es 24 horas para busetas y camiones.
La emergencia es el escalón final de esta ruta de acción, instancia en que se le pide a la gente que no salga de su casa. En Colombia todavía estamos lejos de tener el aire de Beijing, pero desde ahora es urgente prevenir”.
Problema imperceptible
El tamaño del cabello humano es de 50 microgramos por metro cúbico, y las partículas tóxicas en el aire, emitidas por los carros y las fábricas, son hasta de 2,50 microgramos. Entre más pequeñas sean las partículas, más se incrustan en las vías respiratorias.
Foto: iStock.