El chocolate tiene la culpa del acné: ¿mito o realidad?

El acné no es un problema exclusivo de adolescentes y en adultos, afecta mayoritariamente a las mujeres. Pero, contrario a lo que se cree, no son el chocolate ni las grasas los provocadores de la afectación de la piel. Descubra este y otros mitos y realidades alrededor de la aparición de los molestos granitos.

Foto: Pixabay

Mito: es un problema solo de chicos

Si bien en la adolescencia es una de las edades en las que más se evidencia la aparición del acné, cada vez más se presenta en mujeres adultas y mucho tiene que ver el componente hormonal. Aunque en la pubertad pueden presentarse en mayor cantidad, en la adultez los granos presentan mayor inflamación y concentración en zonas como la barbilla y alrededor de la mandíbula.

Realidad: factores de riesgo aumentan aparición de acné

Para la Fundación Piel Sana hay otros factores que contribuyen a su aparición como lo son el tabaco, el estrés y la ansiedad. En este caso no solo podría necesitar ayuda dermatológica sino sicológica también.

 
 

Mito: el chocolate produce acné

No es cierto si se trata del chocolate amargo, como tampoco lo hacen los fritos ni los embutidos. Según la Academia Americana de Dermatología, AAD, los alimentos ricos en azúcar refinada sí acentúan los brotes.            “Un alto nivel de glucosa en sangre produce inflamación en todo el cuerpo. Esos picos también hacen que el cuerpo produzca más sebo, y tanto la inflamación como el exceso de sebo, pueden provocar acné”, reportan desde la AAD.

Realidad: una alimentación saludable mejora la calidad de la piel

Para la Academia Española de Dermatología una alimentación saludable no solo resulta buena para la piel, sino para el resto del organismo, pero se debe tener en cuenta que no está comprobado científicamente que ciertos alimentos mejoren o empeoren el acné.

 

Mito: la crema dental ayuda

Ese truco, tan recomendado por la abuela, no es recomendado, pues el PH del producto, incluso, podría llegar a irritar y alterar el equilibrio natural de la piel.

Realidad:  hay que usar crema, siempre

Se recomienda el uso permanente de la crema hidratante y ojalá recetada por el dermatólogo, pero debe tener en cuenta que en la etiqueta del producto diga “no comedogénica” -que no obstruye o tapona los poros de la piel-. Esta misma recomendación aplica para las bases de maquillaje, y la recomendación desde la Academia Americana de Dermatología, es no cambiar de crema cada semana al no ver resultados inmediatos.

 

Mito: el sol cura el acné

Puede parecer que en un primer momento seca y mejora el aspecto del grano, pero el sol, al producir una capa de engrosamiento favorece la obstrucción de los poros y si hay infección, la radiación solar puede dejar manchas y cicatrices. Además, si se toma algún medicamento para el tratamiento del acné, se debe evitar el sol a toda costa.

Realidad: la limpieza es esencial

Lo es, pero no en exceso. Los expertos de la AAD aconsejan lavar el rostro únicamente una vez en la mañana, y otra en la noche, pero no repetirlo durante el día porque genera el efecto contrario al deseado. Esa limpieza se recomienda hacerla realizando suaves movimientos circulares con las yemas de los dedos si aplica un jabón especial o algún tipo de exfoliante. De hecho, solo hacerlo con agua, es suficiente. Y la principal recomendación es no apretar o exprimir el granito. Esto solo aumenta la inflamación y provoca la temida cicatriz.

 

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2020-02-25T12:11:47-05:00

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Redacción Cromos

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