Ilustración: Jorge Ávila
Están divididas las opiniones entre los historiadores cuando se trata de precisar el año de fundación de la ciudad de Santa Marta. La Academia Colombiana de Historia dice que tuvo que ser después del 23 de junio de 1526 y la Academia de Historia del Magdalena afirma que fue el 29 de julio de 1525. Aunque al final se optó por esta última fecha, lo verdaderamente relevante para la continuación de nuestro relato es que, para entonces, la solidez económica de Rodrigo de Bastidas comenzaba a hacer agua.
Debilitar la influencia y el poder que España tenía sobre el Caribe era tarea de ingleses, franceses y holandeses. De hecho, en La Española ya se sentían sus efectos.Bastidas le debía una suma considerable a la Corona y otro tanto a los inversionistas que financiaban lo que sería la expedición final del navegante de Triana al país de los Tayronas. Así que la noche del 28 de mayo de 1525, a bordo de una nueva nave comprada al marino Francisco Báez, bautizada con el nombre de Santa Marta, Bastidas deja Santo Domingo. Su llegada a la bahía más linda de América fue apoteósica, no por haber llegado acompañado de una gran flota, sino porque lo estaban esperando. El recibimiento que sus ya viejos amigos los Tayronas le dieron a Bastidas y a sus hombres fue alegre y caluroso. Cientos de canoas rodearon la embarcación y cientos de regalos se repartieron entre los recién llegados. Bastidas pactó con los caciques y se ganó la confianza del todopoderoso Cacique de Bonda, quien le ofreció el lugar para la fundación de la ciudad y, con él, las fuentes de agua, las terrazas de siembra, los pozos de sal. Era la vida en abundancia. El cronista Juan de Castellanos lo recuerda así: “Según los que más saben de este cuento fue principio y origen de sus males no consentir hacer mal tratamiento ni robo en aquellos naturales”.
Bastidas traza la ciudad y comienza la construcción de las primeras casas. Nombra a Pedro de Villafuerte como alcalde y a Rodrigo Álvarez Palomino, soldado que fue de Cortés, teniente general de la nueva provincia. Precisamente, entre estos dos personajes quedará marcado el destino del fundador y el de la joven población. El descontento de Villafuerte y sus secuaces por la firmeza con la cual Bastidas hacia cumplir su pacto con los Tayronas, hizo que sus ambiciosos amigos urdieran y llevaran a cabo un plan para asesinar al gobernador. Sin embargo, los hechos se desencadenan con tan mala suerte para los traidores que Bastidas sobrevive al atentado haciéndose el muerto y logra dar la voz de alarma a sus hombres. Los traidores huyen y Palomino organiza la persecución de los conspiradores. Pero de nuevo la fatalidad golpea la causa de Bastidas, ya que Palomino muere ahogado en el río que hoy lleva su nombre. Sin esperanzas de poder quedarse, Bastidas es llevado herido a la isla de Cuba y muere en Santiago meses después. Con él muere la posibilidad de un nuevo mundo. Dice el historiador Tirado Mejía que el Cacique de Bonda y, digo yo, su socio y amigo, al saber que Bastidas fue muerto por su propia gente, ya no quiso tener paz con los cristianos.