Las mujeres y su papel en la paz y la seguridad

hace 18 mins

"El reciclaje es un paño de agua tibia para una enfermedad mortal": Mariana Matija

Esta manizaleña de 35 años creó ‘Animal de isla’, un blog en el que cuenta cómo ha logrado tener una vida más sostenible. Se ha convertido en una de las voces más representativas en la búsqueda de la protección del medio ambiente.

Mariana Matija ha encontrado como producir la menor cantidad de basura posible.Victoria Holguín

Cuando Mariana tenía 7 años creó su primer club, el Club Petalitos, donde escribía manifiestos, hacía dibujos y volantes con información sobre el cuidado del planeta; programaba caminatas al monte (en compañía de adultos) y reunía a los integrantes (sus familiares, amigas y amigos de la infancia) para hablar sobre su preocupación por el futuro. “Desde que tengo memoria me interesó el medio ambiente, porque eso fue lo que aprendí en mi casa. Sin embargo, el interés por hacer el club vino, sobre todo, de una etapa en la que estaba obsesionada con tener carnets de todo. Y la idea de tener un club y darles carnets a otras personas me parecía genial”, recuerda entre risas.

Pero en su cabeza siempre tuvo la idea de hacer de ese espacio un verdadero encuentro para la transformación, por eso alguna vez le envió una carta y un carnet del club a Roberto Tovar Gaitán, director de Paz Verde, un programa que difundía mensajes para la consolidación nacional de una conciencia ecológica. Quería que él también fuera un integrante: “Ahora le veo mucha conexión a mi obsesión de ese entonces con los carnets y a mi interés por el cuidado del planeta: finalmente todo el tiempo estamos tratando de sentir que pertenecemos a un grupo, los humanos somos animales sociales y, para bien o para mal, empezamos a replicar –muy en automático– lo que hacen las personas que nos rodean. Seguimos reforzando hábitos que son profundamente insostenibles, no necesariamente porque nos sentimos cómodos con ellos, sino porque es lo ‘normal’ y lo que ‘todo el mundo hace’. Y uno de los principales obstáculos en el proceso de cuestionar y ajustar nuestros hábitos para tratar de vivir de manera más sostenible viene precisamente de sentir que dejamos de pertenecer a un grupo. Por eso lo del club tiene mucho sentido: es un espacio para pertenecer y estar con personas que también se preocupan por el entorno. No lo pensé de esa manera a los 7 años, pero lo ‘repienso’ así ahora”.

Desde ese primer impulso revolucionario pasaron muchos años y muchas cosas. Estudió Diseño Visual, hizo un posgrado en Ilustración y una maestría en Tipografía. Vivió en varios países y aunque sus inquietudes por la sostenibilidad siempre estuvieron latentes en su cabeza, no dimensionaba lo importantes que eran para ella hasta que abrió, hace más o menos 8 años, un blog que tenía como objetivo recopilar sus reflexiones en temas de ecología, derechos de los animales, feminismo, consumo responsable, creatividad, educación, medio ambiente, salud mental, colaboración, activismo, desobediencia civil, autonomía. Quería que ese espacio le ayudara a entender mejor su relación con la Tierra y con los demás seres que la habitan:  “El hecho de empezar a escribir de manera constante me motivó a aprender muchas cosas de manera autodidacta. Después me gané una beca para participar en un fellowship, organizado por UnSchool of Disruptive Design, que giraba en torno a las conexiones entre diseño, sostenibilidad y cambio social, y eso me ayudó a conectar muchos puntos”.

Además de ‘Animal de isla’, creó el Club de Fans del Planeta Tierra, un canal de comunicación para “contarles cosas más personales a quienes se interesan por mi trabajo. Mi intención es construir más. Quiero, por ejemplo, hacer un club de lectura, coordinar encuentros presenciales, e idealmente promover temas de un activismo más comprometido”.

No hay espacio en este artículo para contarles cada uno de los procesos que vivió Mariana para convertirse en una de las activistas más representativas a la hora de hablar de sostenibilidad ambiental, para volverse vegana y para dedicar sus días a contarles a otros cómo pudo reducir su huella ambiental y tener una vida con menos basura o con cero basura.

— ¿Cuál es la gran conclusión de todo lo que ha construido en torno al cuidado de la Tierra? Me refiero a generar consciencia y demostrar que sí es posible vivir de una manera sostenible...

— Una de mis conclusiones es que hay mucha gente que sí está interesada en estos temas, pero que se queda perdida en un laberinto de información que desde la academia no se construye para que sea más comprensible, y a la que los medios de comunicación masivos no le prestan suficiente atención. Por eso siento una gran responsabilidad de compartir las cosas que voy aprendiendo, porque sé que hay  muchas personas como yo, interesadas en aprender a vivir de manera más sostenible, pero que no tienen ni idea de por dónde empezar o cómo ‘lidiar’ con sus realidades inmediatas en el proceso de cambiar sus hábitos”.

***

¿Por qué reducir la basura que generamos?
Porque somos el único animal que tiene la capacidad de crear basura, y nos merecemos ser mejores que eso.

¿Reciclar realmente mengua el problema que tenemos con el exceso de basura?
No. El reciclaje es un paño de agua tibia para una enfermedad mortal. La reducción es el paso más urgente, el reciclaje debe ser el último recurso.

¿El problema de nuestros residuos es el material o el uso que le damos?
Es, definitivamente, el uso. El plástico no es problemático por sí solo, así como la madera o el papel no son intrínsecamente 'ecológicos'. Todo depende de cómo los usamos.

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Nátaly Londoño Laura.

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