El té, la bebida milenaria que se volvió tendencia

Esta bebida se asocia a la vida tranquila y el bienestar del cuerpo y de la mente. Es antioxidante, y tiene propiedades anti-inflamatorias y neuroprotectoras, fortalece el sistema inmunológico, reduce los accidentes cardiovasculares y de hipertensión, hidrata y, además, adelgaza y rejuvenece.

Valeska Noriega

Sus distintas variedades aclaran la mente, energizan el cuerpo y promueven la tranquilidad. Aquí le contamos cómo y dónde encontrar un té de buena calidad en Bogotá.

Tradicionalmente beber té se asocia a la vida tranquila y al bienestar del cuerpo y de la mente. Es antioxidante, y tiene propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras, fortalece el sistema inmunológico, reduce los accidentes cardiovasculares y de hipertensión, hidrata y, además, adelgaza y rejuvenece.

Se trata de la Camellia Sinensis, una planta originaria del continente asiático de la que se extrae la bebida mediante un tratamiento artesanal con sus hojas y brotes. Esta bebida milenaria, que cada vez tiene más cabida en Colombia, y que compite con el café, tiene diferentes matices y beneficios para el organismo, según la manera en la que se cosecha y da tratamiento a la planta.

Dentro de los distintos tipos de té, se encuentran el verde, negro, blanco, y el azul o de tipo Oolong y todos tienen múltiples propiedades benéficas para el organismo.

Cada uno tiene una manera específica de volverse infusión. El té verde contiene antioxidantes, flavonoides, polifenoles y catequinos, los cuales ofrecen propiedades anti- inflamatorias y neuroprotectoras, ayuda en la reducción del apetito y gracias a su afinidad con los cannabinoides, hace de calmante reduciendo malestares y dolores. También se asocia con una disminución de infartos, deterioro cognitivo y osteoporosis.

El té negro también es antioxidante, gracias a su alta concentración de taninos que le dan su sabor amargo característico, alivia la diarrea y la gastritis, es diurético y astringente, crea sensación de saciedad y es bajo en calorías, reconforta y estimula el organismo y la mente gracias a su contenido de sustancias activas como la teína.

El té blanco es el menos procesado, ya que se cosecha antes de que las hojas de la planta se abran completamente y los brotes jóvenes aún estén cubiertos por los finos pelos blancos en donde se alojan los nutrientes más poderosos del té. Es conocido por sus grandes propiedades antioxidantes, evita que las enzimas de elastina y colágeno se separen, por lo que se le atribuye, además, la prevención de arrugas. Gracias a su contenido rico en polifenoles, reduce el riesgo de padecer cáncer y, también ayuda a adelgazar.

El té azul o té Oolong, actúa como antioxidante eliminando los radicales libres, mejora la salud de la piel igualando la tonalidad, evita las alergias y la rosácea, controla el estrés y fortalece los huesos, acelera el proceso de adelgazamiento y mejora la digestión, y embellece la fibra capilar.

 

- El Taller de té -

En Colombia el té se ha vuelto tendencia y son cada vez más las tiendas especializadas en esta bebida que impulsan su consumo y enseñan sus múltiples beneficios a nivel físico y mental.

En Bogotá, por ejemplo, se encuentra el Taller de té, un lugar que nació hace siete años como un proyecto pensado por Laura Cahnspeyer “con el ideal de promover la vida tranquila a través del té y las infusiones”, cuenta Beatriz Catrillón, quien le ha apostado a este sueño hecho realidad.

Los diversos ingredientes y tipos de té que manejan en el taller provienen de diferentes jardines de origen en África y Asia, y son mezclados con productos orgánicos locales que nacen en jardines de Bitaco en el Valle del Cauca y de la mano de cultivadores campesinos y de comunidades indígenas.

Las mezclas que nacen dentro del taller son hechas a mano, sin conservantes ni saborizantes, y pensadas para despertar los sentidos y adentrarse en cada sabor y aroma como un mundo nuevo por conocer.

Su objetivo principal que es promover la cultura del té, pues para ellos “es todo un universo y hay mucho aprendizaje detrás”. Sin embargo, con el paso de los años, esta idea se ha ido nutriendo y transformando, dando paso a nuevos horizontes en los que la apuesta es mezclar frutas, flores, hierbas y té, con técnicas artesanales.

La idea de mezclar diferentes orígenes en una sola taza los llevó a desarrollar una línea de infusiones locales “que no son tés sino otro tipo de plantas, por ejemplo, el prontoalivio, la guayuza y la coca que son todas del territorio”, y que permitieron crear diferentes mezclas con base en los productos colombianos.  Esto hizo que el 80% de los productos del taller fueran de locales.

A este lugar no solo llegan los amantes del té y de las infusiones, también hay quienes buscan alternativas distintas al café, pero queriendo la misma intensidad y sensación que éste produce. Esa es la razón por la que el Taller también cuenta con plantas ancestrales que brindan los beneficios del café, pero sin aportar cafeína al organismo.

Dentro de su apuesta, también está el poder compartir y generar conocimiento sobre el mundo del té, “su misión es promover una vida tranquila y enseñar a las personas a conectarse con la naturaleza y las plantas de una forma diferente”.

Los productos que se encuentran en el taller provienen de diferentes partes de Colombia, y son cultivados por pequeños productores. Algunos vienen de la coca que crece en la Sierra Nevada de Santa Marta; la guayuza y el pipilongo que son de Mogamo, ubicada en Viotá, Cundinamarca; la cúrcuma que proviene del Putumayo; las hierbas aromáticas de Cundinamarca o el prontoalivio y algunas frutas que son del Tolima.

Dentro de su alianza con la empresa Agricola Himalaya de Bitaco, la productora de té negro ubicada en el Valle del Cauca, hacen talleres y retiros abiertos al público vistos como “viajes de conexión”.

Para Camilo, otro de los encargados del taller, la cultura del té tiene dos matices. En Asia, “existe una conciencia hacia cómo se toma, en qué momento se toma y por qué se toma, es algo más espiritual; y en Occidente, que al principio de su llegada era sinónimo de dinero. Actualmente, específicamente en Bogotá, la mayoría de las personas que vienen tienen un acercamiento al té por cuestiones de salud y por buscar alternativas al café”, explica Camilo.

El interés de conocer y empezar a consumir té se enmarca dentro de la búsqueda de beneficios para el organismo, pero también, en las diversas vías de querer encontrarse consigo mismo.

 

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