
Elena Ambrosi: “Las mujeres pueden desenredar situaciones sin salida”
Profesión: abogada.
Lugar de nacimiento: Bogotá.
Edad: 39 años.
Su nombre no es reconocido en el país, pero por las manos de esta abogada experta en derechos humanos, pasan los documentos más importantes para el futuro de Colombia: los acuerdos de paz que están negociando Gobierno y Farc en La Habana. El cargo de Elena Ambrosi no es fácil de entender. Se llama Directora Temática de la Oficina del Alto Comisionado para la paz. Para traducirlo habría que explicar, en primer lugar, que es la mano derecha de Sergio Jaramillo, el gran estratega del gobierno para la negociación con la guerrilla.
Desde que arrancó la mesa de negociación, en noviembre de 2012, Elena coordina un equipo de 10 personas, ocho de ellas mujeres, que prepara los insumos y contenidos que los plenipotenciarios del gobierno llevarán como posición a la mesa. Y además, es la encargada de llevar los acuerdos a diferentes entidades del Estado con miras a que se preparen para la implementación de lo que se firme en La Habana.
Y, por su fuera poco, lleva la relatoría de las reuniones de los negociadores y lidera la Comisión de Redacción, conformada por Gobierno y Farc, que redacta los acuerdos finales que firman los negociadores. En una palabra, ella dirige el equipo que se encarga de armar los documentos previos y finales de la negociación.
No es el poder detrás del trono. Es la conciencia de Sergio Jaramillo. Es, tal vez, su bajísimo perfil el que no ha permitido que el país conozca de su existencia, de su papel fundamental en la negociación. Gracias a su trabajo (y el de su equipo) hoy Colombia está a un paso de superar 60 años de conflicto armado.
Y, justamente, cuando se le pregunta qué fue lo mejor de 2015 no duda en responder: el punto 5 de víctimas, el último acuerdo firmado este año (van cuatro de seis) y el más trascendental porque marca el futuro jurídico de los miembros de las Farc y la forma en que serán resarcidas sus víctimas.
Pero el costo ha sido altísimo. Elena es madre de dos hijos a los que casi no ha visto en estos tres años. A noviembre de este año las cuentas iban en que el equipo de gobierno ha pasado 1.095 días en La Habana, sin contar con las extensas jornadas de trabajo en Colombia. Por eso, mientras puede, intenta desconectarse de la negociación y conectarse con ella misma a través del yoga o la natación.
Esta bogotana sensible y muy espiritual dice que que lo mejor de esta experiencia ha sido estar en un ambiente muy masculino. “Me he dado cuenta de la importancia del rol de las mujeres (hablo por todas y cada una de las mujeres que he visto aportar en este proceso) en una situación de resolución de conflictos. Las mujeres pueden desenredar situaciones que parecen no tener salida. Un escenario así de masculino permite darse de cuenta de todo esto”, concluye.
Foto: Omar Nieto- oficina del alto comisionado para la paz