Su cámara de fotos empezaba a disparar a las seis de la mañana. Para entonces las candidatas debían estar maquilladas, peinadas y vestidas para la ocasión. Con la salida del sol debía llenarse de grandes dosis de actitud. Despertarse temprano en la playa también es trabajoso. Tanto como lograr su mejor ángulo. Pero es el Minicromos y Esteban ya lleva la sabiduría que le dio la experiencia en otras seis ediciones. Además, él y las 23 señoritas formaron un verdadero equipo. A las seis de la mañana la iluminación es singular: ni poco ni mucho sol. Es la hora ideal del día para aprovechar. Pasaron una por una y después en grupo. Así fueron las sesiones, con breves descansos, hasta las cinco de la tarde. Se captó lo inolvidable, por más extenuante que fuera. Detrás de cada foto hay un “¡divina!”, la palabra clave del paisa para que la candidata se detenga unos segundos y él contenga la respiración, mientras presiona el obturador.
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El mito es que si hay un “¡divina!”, hay una buena foto. Hubo más de 5.000 imágenes en Aruba, que no caben en estas páginas, pero sí en nuestro archivo de 100 años de existencia.
Foto: David Schwarz.