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Francotirador y los fantasmas de la guerra

Una vez más, el director Clint Eastwood, lleva una historia de la vida real a la pantalla grande. Con seis nominaciones, entre ellas a Mejor Película, Francotirador entra en la competencia de convertirse en la gran ganadora de la noche.

Por Redacción Cromos
11 de febrero de 2015
Francotirador y los fantasmas de la guerra

Francotirador y los fantasmas de la guerra

 

Director: Clint Eastwood
Reparto: Bradley Cooper, Sienna Miller
País: Estados Unidos
Duración: 132 minutos
Género: Acción
Calificación: Buena

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Sangre fría corre por las venas de un seal. Sangre en forma de gotas que corre como sudor en la frente. Un iraquí en la mira de Chris Kyle tenía más probabilidad de ser impactado que en la de otro tirador. Del primero al ciento cincuenta que vio caer este tejano durante cuatro largas misiones. Ciento cincuenta para el Pentágono y, de acuerdo a él, más de doscientas. Todos, según ambos, insurgentes.

Una película en cartelera inmortaliza su figura. ¿Cómo retratar la vida de un defensor de la bandera sin caer en chauvinismos? A través de él, el imparable Clint Eastwood muestra las contradicciones de una nación guerrerista. Patriotismo, miedo, dios, familia a lo largo de 132 minutos. Eastwood se agarra de estos valores como si piloteara sobre un tablero de ajedrez.  El soldado más letal en la historia de Estados Unidos tiene de donde lo recuerden. El espectador menos ingenuo sabe que sin apologías. Casi todo lo que toca el cine, en este caso el director de Los puentes de Madison (1995) y el actor Bradley Cooper, lo vuelve inolvidable. La leyenda que empezó en la ciudad de Ramadi, por cuya cabeza sus enemigos ofrecieron 80.000 dólares de recompensa, ahora tiene seis nominaciones al Óscar. 

Con el peligro de caer en la propaganda política, Eastwood adaptó a la pantalla grande American Sniper, la autobiografía que Kyle escribió en la quietud del retiro. ¿Qué distancia puede tener un hombre que vio pasar a muchos de sus oponentes y compañeros la frontera de la vida y la muerte? La prueba del material de sus sentimientos sucedió pronto para un campechano que escasamente había salido de su natal Tejas. Sucedió en Irak y es una de las primeras escenas de la película: una mujer con una granada dispuesta a inmolarse frente a unos marinos estadounidenses en el 2003. Kyle estaba recién llegado. Su bala torció la tragedia. Era la mujer o los suyos. El ritual inicial de un soldado que desconocía al otro que lo habitaba. Duró una década en Oriente Medio detrás de su McMillan.

-El número no es importante. Solo hubiera deseado haber matado a más. No para jactarme sino porque creo que el mundo está mejor sin salvajes que acaban con la vida de americanos- confesó Kyle en su libro.

 

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Los invencibles también encuentran la muerte. Amante de las armas, «en Irak llamábamos salvajes al enemigo porque no hay otra manera de describir lo que allí encontramos», la estatua de Kyle está a prueba de sol y lluvia. Incluso resiste el olvido, pues la muerte no lo sorprendió en combate sino sin uniforme, junto a su amigo Chad Littlefield en un campo de tiro en Tejas. Muerto pero se lo recuerda bailando. El 2 de febrero de 2013, Eddy Ray Routh, veterano de guerra como él, diagnosticado con estrés postraumático, le disparó mientras practicaban tiro. Su leyenda ya había nacido y Clint Eastwood, a quien no le quedó grande recrear la vida del Premio Nobel de Paz, Nelson Mandela, se empinó en la antípoda.

Mientras vivió, Chris Kyle sirvió a los intereses de su bandera. Sus víctimas superaron las 109 de Adelbert Waldron, en Vietnam. En una tierra que manda a sus hijos al golfo, el relato redondo de su leyenda es inspiración para alimentar hasta el cine.

 

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Fotos: American Sniper - página oficial de Facebook

Por Redacción Cromos

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