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Hillary Clinton, ?la primera dama

Quiso pertenecer a la Nasa y en sus primeros años militó en el Partido Republicano. El desencanto la llevó a las filas demócratas en donde ha hecho una impecable carrera. En los últimos cuatro años logró restaurar la imagen de Estados Unidos ante el mundo.

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Por El Espectador
27 de febrero de 2013
Hillary Clinton, ?la primera dama
Hillary Clinton.

Hillary Clinton.

“No estoy aquí como la pobre mujercita que viene a salvar a su marido. Estoy aquí porque lo quiero, lo respeto por lo que ha pasado y por lo que hemos pasado juntos… Si eso no es suficiente para la gente, entonces no voten por él”. Con estas palabras Hillary Clinton enfrentó a la opinión pública, por primera vez, ante un escándalo de infidelidad de su esposo Bill Clinton. ?

Era noviembre de 1992, la recta final de la campaña presidencial a la Casa Blanca, cuando se difundió la noticia de que el candidato demócrata había mantenido una relación paralela, por más de una década, con la excantante de cabaret Jennifer Flowers. Esas declaraciones valientes, honestas, le valieron la simpatía de miles de mujeres estadounidenses que se sumaron a la campaña con el lema: “vote por el marido de Hillary”. El marido de Hillary se posicionó como el presidente número 42 de Estados Unidos el 20 de enero de 1993.?

Cinco años después la escena se repite. Esta vez es una mujer de nombre Mónica Lewinsky, expasante de la casa presidencial, la que afirma haber tenido un amorío con el presidente Clinton (ya en su segundo período 1997-2001). Inicialmente, cuando el señalado sostiene que son rumores malintencionados, la primera dama lo apoya y declara que se trata de una “vasta conspiración derechista”. ?

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Después, cuando ante un estrado judicial aflora la verdad, nuevamente Hillary Clinton da la cara reafirmando su compromiso con su matrimonio (aunque en privado confiesa estar furiosa). Otra vez las mujeres se volcan a ella: unas para criticar su sumisión, otras para señalarla de querer sacar provecho político de la situación, y unas más para apoyar su coraje. Luego de este episodio sus índices de aprobación llegaron al 70%, el más alto en su carrera.?

Años después, en su autobiografía (publicada en 2003), diría que tomó esa decisión movida por el amor que había persistido por décadas y agregó: “Nadie me entiende mejor y nadie me puede hacer reír de la manera que Bill lo hace. Después de todos estos años, él sigue siendo la persona más interesante, energizante y plenamente viva que he conocido”. ?

La historia de esta mujer, que reconoció públicamente amar a un hombre infiel, comienza el 26 de octubre de 1947, en un hospital de Chicago, Illinois. Fue bautizada como Hillary Diane Rodham Clinton. ?

Hija de Hugh Ellsworth Rodham, comerciante textil, heredero de inmigrantes galeses e ingleses, y de Dorothy Emma Howell, ama de casa consagrada.?

Hillary fue la niña de un hogar acomodado que sobresalió en el colegio, que ganó premios como scout, que fue jugadora de béisbol y que intentó ser astronauta (presentó una solicitud en la NASA y se llevó una gran decepción al ser notificada de que “las niñas no eran aceptadas para el programa espacial”). Fue la joven, de un hogar conservador perteneciente a la Iglesia Metodista Unida (cristiana, protestante y evangélica), que dio sus primeros pasos en política en el instituto Maine East High School, como miembro del consejo estudiantil, y que en 1965 se graduó con méritos. ?

Para ese momento ya era una republicana convencida y una seguidora ferviente de Martin Luther King. ?

A los 18 años tenía un pensamiento político interiorizado, claro, que la llevó a matricularse en la carrera de ciencias políticas en el Wellesley College y a ser la presidenta de la Asociación de Jóvenes Republicanos de esa institución. El desencuentro con el pensamiento republicano llegó en 1968, en una convención nacional del partido, en la que se encontró con unos “mensajes racistas encubiertos” que la hicieron perder la fe. ?

El siguiente capítulo en su vida transcurrió en la Facultad de Derecho de Yale. Allí conoció el amor –1971– en otro estudiante de derecho, Bill Clinton, que dos años más tarde le propondría matrimonio por primera vez. Ella diría “no”, él volvería a intentarlo hasta que en 1975 recibiría el “sí, acepto”. ?

Su negativa no respondía a la falta de amor, era más bien el temor de que su carrera profesional se viera truncada por una familia. Finalmente, como dice ella en su autobiografía, “elegí seguir a mi corazón en lugar de a mi cabeza”.?

Su primer gran trabajo en política fue en la campaña de elección del candidato Joseph Duffey. Al mismo tiempo, hacía parte de una firma de abogados de extrema izquierda. ?

La primera causa política que emprendió con su novio Bill Clinton fue en 1972: lideraron la campaña en Texas por el candidato presidencial demócrata George McGovern, que perdió ante el presidente en funciones Richard Nixon.?

Luego vino la graduación de ambos en 1973, el primer rechazo al matrimonio, el posgrado de Hillary sobre niñez y salud, y un episodio al que siempre vuelven sus biografías: hizo parte del grupo de abogados que asesoró a la Cámara de Representantes durante el escándalo de Watergate. ?

Siendo muy joven Hillary Clinton ya era la abogada destacada y la política prominente a la que muchos le apostaban. Eso la llevó a dilatar su decisión de casarse hasta 1975. ?

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