
Juguetes para adultos
"Nunca he comprado un juguete sexual ni creo necesario tener uno, ¿para qué?, son peligrosos", dice tajante Alexandra, una mujer de 32 años. "Yo probé uno con mi novio y me gustó, pero no me muero por repetir la experiencia, me da miedo una enfermedad", reveló Andrea, de 25. "Eso es para pervertidos, incluso es algo sucio, un signo de problemas en la intimidad, una depravación", sentenció Sandra, de 29.
Estos son solo algunos de los mitos que rodean el uso de los accesorios íntimos. Además de las objeciones morales, existe cierta degradación por cuenta de bromas de mal gusto. "Comprar un juguete erótico puede generar mucha vergüenza en las mujeres. Los chistes, el señalamiento social, es muy difícil para ellas", explica el sexólogo chileno Mario Gómez, quien aclara que un juguete sexual es un complemento que ayuda a enriquecer las relaciones íntimas de los adultos. "Esto no es ni sucio ni malo ni pecado y tampoco reemplaza a la pareja. Es un elemento que cualquier hombre o mujer podría usar", aclara.
Incluso varios médicos han decidido incluirlos en las recetas. Además del viagra y otros remedios para manejar disfunciones, los juguetes sexuales pueden ser una herramienta muy útil. "Las bolitas chinas o bolas de Ben Wa, por ejemplo, son excelentes para que ellas fortalezcan los músculos vaginales, los anillos les funcionan muy bien a ellos para manejar su erección", dice la sexóloga Ana María Grinblat, quien destaca que la tecnología está revolucionando este mercado. "Hay tantos accesorios digitales que otorgan muchos beneficios, creo que hay que dejar atrás las ideas preconcebidas y animarse a usarlos, esto no es cuestión ni de edad, ni de clase social. En la cama, eso pasa a un segundo plano", aconseja.
A comienzos del siglo XXI (abril 2000), la Food and Drugs Administration (FDA) de Estados Unidos aprobó el Eros-CTD, un aparato para el clítoris que funciona con baterías y que ayuda a aumentar la circulación y promover la lubricación vaginal y los orgasmos. "El éxito que tuvo entre las usuarias (cabe decir que todas eran mayores de 50 años) fue tal, que desde entonces se comenzó a desmitificar el juguete sexual.", explica la doctora Kathy Sarmiento.
Según una encuesta revelada por Terra.com hace cinco años, de 3.000 mujeres, solo el 18% había usado un juguete sexual. Hoy, según la última encuesta sobre sexo realizada en EE.UU., el 45% de ellas los usan. Y aunque ahora existe una amplia gama de accesorios y softwares, el más popular sigue siendo el vibrador.
Alessandra Rampolla, la famosa sexóloga del programa "Alessandra, a tu manera", lo explica en su página de internet: "¿Juguetes sexuales? ¡Claro que sí! Son pura diversión y mucho placer. Y nada mejor que el clásico vibrador. Es uno de los juguetes más reconocidos, y por muy buenos motivos: no existe ser humano capaz de replicar las intensas sensaciones de placer que brindan sus vibraciones".
Por eso se encuentran de todos los tamaños, precios y formas. Uno de los más comunes es el iBuzz, un vibrador que se conecta al iPod o al MP3 y se controla con el volumen. La idea es usarlo mientras la persona escucha música con auriculares. Tiene siete modos de vibración y viene con muchos accesorios. El Freestyle es inalámbrico y se conecta a cualquier iPhone o reproductor musical. El Bodytalk Scort es otro dispositivo que se conecta al celular y se activa con las llamadas. Vibrará de acuerdo a su programación. La Pesa Kegel Energie sirve para ejercitar los músculos pélvicos. Ultime es otro de los más potentes porque promete encontrar el esquivo punto G.
Philips también entró al mercado con una línea llamada Placer Sensual, en la que ofrece cuatro tipo de masajeadores hechos con materiales blandos, suaves al tacto, compatibles con lubricantes, y lo mejor, para ambos sexos. Perfect Toy tiene como objetivo despertar el deseo femenino, es un estimulador muy similar al control de un Wii, que activa diferentes partes de la anatomía externa femenina.
Aprender a usar un masajeador o un vibrador para autosatisfacción o juego en pareja puede resultar muy divertido y placentero. Es importante, sin embargo, que a la hora de elegir consulte a su ginecólogo o sexólogo. Rampolla lo resume así: "Mujeres, anímense a probar, pedir y buscar, vayan a un sex shop, si el cuerpo lo pide, es justo complacerlo con seguridad, higiene y responsabilidad".