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La guardiana de Europa

La canciller alemana, Angela Merkel, creció en una familia de religión protestante que le inculcó la disciplina, el pragmatismo, la racionalidad afilada.

Por El Espectador
19 de junio de 2012

Hoy esta mujer de 57 años está liderando el rescate de Europa, continente que está al borde del colapso financiero. Se dice que ninguna decisión se toma en esa región sin contar con ella. ? 

La mujer más poderosa del mundo —según Forbes— es hija de un estricto pastor protestante. La religiosidad, la devoción, la fe de la canciller alemana Angela Merkel están presentes en todas sus entrevistas a profundidad, en esas en las que el periodista le pregunta por la influencia de su papá, Horst Kasner (fallecido en septiembre pasado a los 85 años), y ella responde con complacencia: “Como mi padre era clérigo, los niños teníamos una relación muy natural con la Iglesia. Éramos cristianos, pero sin alardes. Formaba parte de nuestra vida. Recibimos el Evangelio como la leche materna” (del libro Así espero hacerlo con la ayuda de Dios). La mujer más poderosa del mundo dice sin titubeos, orgullosa, que la fe en Dios le “facilita muchas decisiones políticas”.?

Para el momento de su nacimiento en Hamburgo —el 17 de julio de 1954— su padre era apenas estudiante de Teología y su madre, Herlind Kasner, profesora de latín. La primogénita, Angela Dorothea Kasner, vivió sólo unas semanas en el norte de Alemania porque a su papá lo trasladaron a Templin,  una ciudad del Este en la que comenzaban a escasear los pastores. Allí la niña creció en un seminario dirigido por Kasner; una escuela pastoral que era al mismo tiempo su casa y la de los aprendices. ?

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 Su padre le cultivó el carácter. La disciplina. La racionalidad afilada. El pensamiento lógico. La argumentación clara. La perfección. “Siempre tenía mucho trabajo, lo que a veces lo alejaba de sus obligaciones familiares. Era muy exigente”. ?

De esa niña que se esforzaba por complacer las exigencias de sus padres nació una política pragmática y estrictamente racional, como suelen describirla quienes la acompañan en la tarea de ser la mujer más poderosa del mundo, la líder indiscutible de la Unión Europea; la voz mandante en asuntos de alianzas, relaciones internacionales, economía, mercados. Podría decirse también que es la mujer más respetada del continente, muy a pesar de las noticias que empiezan a preguntarse si se avecina el principio del fin de su reinado, teniendo en cuenta las derrotas consecutivas de su partido —la CDU (Unión Demócrata Cristiana) — en las elecciones regionales.?

Al terminar la secundaria —en 1973— decidió que su futuro estaría en el campo de las ciencias  y se fue a vivir a Lipsia, a estudiar Física. Su carrera política ni siquiera empezaba a asomarse, pero de ese tema hablaba largas horas con intelectuales protestantes que asistían a los seminarios de su papá. ?

Allí se enamoró de Ulrich Merkel, de quien conserva el apellido. Se casó por la iglesia cuando tenía 23 años. Cuatro años más tarde se divorció —luego contraería matrimonio con el químico Joachim Sauer—. En 1986 obtuvo su doctorado en Física y casi de inmediato se vincula a la Academia de Ciencias de Berlín. Su carrera política empezaría tardíamente. Justo meses después de la caída del Muro de Berlín, a los 36 años, se afilia a la CDU oriental (Unión Demócrata Cristiana). De ahí en adelante su ascenso en la vida pública sería súbito, una sorpresa para tantos políticos curtidos y pesimistas que no le tenían fe.?

La fe que sí le tuvo el canciller Helmut Kohl (1982-1998), “artífice de la reunificación y más tarde el visionario de la Europa de la moneda única”, quien se convirtió en su mentor, quien la hizo famosa bajo el apodo de “La niña”. Entre 1990 y 1994 fue Ministra de Juventud y Familia. De 1994 a 1997, Ministra del Medio Ambiente y Naturaleza, y en 2000, presidenta de la CDU, un partido históricamente dominado por hombres. Fue reelegida dos veces. Hizo carrera su fama de mujer implacable (más allá de las críticas que la tildaban de simplista, mojigata, poco feminista en sus formas y su apariencia). Se convirtió en la decimocuarta jefa de Gobierno europea, camino que había abierto Margaret Thatcher en el Reino Unido en 1979. Fue la cuarta mujer en llegar al puesto como resultado de una elección y como cabeza del partido ganador. ?

Se volvió una líder capaz de proteger y blindar a su país de una crisis económica que sumiría a Europa. La misma que lideraría la puesta en marcha de un pacto fiscal para rescatar al continente del abismo financiero. Y la que le provocaría serias molestias al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a otros líderes, por insistir en su “política de la austeridad presupuestaria” frente a la de “crecimiento e inversión” que defiende el otro bando. La guardiana del euro. La guardiana del dogma de la austeridad. La mujer más poderosa del mundo.

Por El Espectador

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