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“La humildad con la que se fue no es la misma, es mucho más grande” Papá de Bacca

En su debut le dieron quince minutos, quizás los más importantes de su vida deportiva.

Por Gilberto Bacca

12 de junio de 2015

“La humildad con la que se fue no es la misma, sino mucho más grande” Papá de Bacca

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Lo que vivimos los Bacca es un sueño. Y no paro de decirlo: ¡es un sueño! Lo pienso más de lo que lo digo. Yo digo que es un sueño porque pensamos que Carlos no iba a poder dedicarse al fútbol. Destiné todo mi esfuerzo para que él fuera profesional. Como en el 2008 estuvo apartado, agradezco a Dios que en el Atlético Barranquilla pudo hacerse un espacio. Luego vino su experiencia en Venezuela, jugando en un club de segunda división. De muy abajo, mi hijo levantó los hombros y después los brazos. Nunca se rindió. Jugar en primera con el Junior fue el premio a su tenacidad. En su debut le dieron quince minutos, quizás los más importantes de su vida deportiva. Quince minutos para demostrar que tenía condiciones. Ese día convirtió un gol que me parece haberlo visto ayer.

Antes de que se fuera a Europa, Carlos ya sabía lo que era jugar fútbol lejos de Barranquilla. Él no me lo ha dicho y yo no puedo andar metiendo las manos en el fuego, pero igual me late que su experiencia en el balompié venezolano le sirvió para hacerse más fuerte. Fueron seis meses muy duros. Su despegue en el fútbol profesional colombiano y su fichaje por el Brujas belga son cosas que vinieron al otro día, por supuesto con mucho sacrificio. La lucha suya, que solo conocemos sus familiares y allegados, es la que no se ve y ahora que él está triunfando en Europa, rememoro esos episodios en los que trabajaba sin saber que estaba construyendo un sueño más grande de lo que había soñado.

En Europa cambió bastante, en un 90%. Ahora es más humilde y más mental. Muchos nos dicen que la humildad con la que se fue no es la misma, sino mucho más grande. Carlos demuestra que el reconocimiento puede andar de la mano con la humildad. 

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Si me preguntan cuál es la herencia que le hemos dejado sus padres, yo respondo que la sencillez y el agradecimiento. Cada que anota un gol es lo más lindo dentro de lo más lindo, porque ya verlo jugar es lindo. Nosotros en la casa agradecemos a Dios. La plata no es todo en la vida. Cada que hace un gol se lo dedica a Dios y nosotros contentos porque cada que anota celebramos como niños.

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Siento una felicidad inmensa verlo anotar. Me pone feliz ver también a la gente de Puerto Colombia, Barranquilla, Atlántico y toda Colombia. Que uno solo u once personas en una cancha hagan reír de emoción a un país es para enorgullecerse. 

Ser buen amigo, buen compañero, es otra enseñanza que le hemos dado. Cada vez que viene de visita a su tierra, se reúne con los amigos. El que es buen compañero es buen futbolista. 

Mi deseo es que en la Copa le vaya bien a la Selección. Nos alegra que Carlos haga parte de este grupo que está haciendo historia. En cuanto al club, me gustaría que siguiera en el Sevilla, pero que sea lo mejor para él.

¿Qué más tengo para decir? Carlos Bacca fue buen estudiante, nunca me perdió un año. Cuando jugaba en la Universidad Autónoma le dieron la oportunidad de seguir una carrera, pero prefirió el fútbol y mírenlo donde está. Él, que cuando convierte un gol señala con los dedos índices al cielo, es mi hijo”.

 

Foto: Archivo

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