
La estabilidad del empleado parece incomparable con el entusiasmo de un emprendedor en ciernes. Hace dos años, la periodista Mariana Ramírez se encontró a mitad de ambos caminos. Llevaba cuatro años trabajando para un importante periódico de Medellín. A sus 25 años, la vida se le dibujada estable y en ascenso. En los preparativos de su matrimonio surgió una idea de negoció que la puso a temblar. A temblar para bien. No es el caso de una epifanía ni de un proyecto que nació en un garaje. “La boda la organicé sola. Debido a mi trabajo en la unidad de revistas de moda y estilo de vida en El Colombiano, tuve mucha facilidad. En el camino di con un montón de talentosos proveedores, con historias para mostrar, pero yo no tenía el espacio para contarlas”, recuerda Mariana.
Una vez concluyó la fiesta, su teléfono recibió llamadas de conocidas que buscaban asesoría para organizar sus compromisos. Llegaron a confundirla con diseñadora de modas y decoradora. Se le acumularon las consultas. Lo único que faltó fue recibirlas en carta y sobre cerrado. En esa peculiar consecuencia de haber llevado las riendas de su casamiento, Mariana detectó un lugar en el mercado que, ¿por qué no?, podía llenar. Así creó La libreta morada, un blog en el que escribiría las respuestas a lo que le preguntaban. Tenía decidido hacer en sus ratos libres periodismo en torno a los matrimonios, pensando en una guía para los interesados en el tema. “En ese entonces llegó a mi vida una convocatoria abierta de un grupo de emprendimiento llamado Capital Semilla, que premia las 100 ideas más innovadoras de la ciudad. Antes de presentarme, pensé con desdén ‘este blog de matrimonios no tiene nada de novedoso’. Sin embargo, me inscribí con la intención de explicarlo como un espacio en el que escribiría artículos educativos”, dice.
A la convocatoria se presentaron cuatro mil ideas de negocio. La de Mariana superó la primera etapa. Como premio le dieron un curso intensivo de negocios, en el que cambió la perspectiva de las cosas. A su proyecto lo vio como un modelo de negocio. En el siguiente escalón del concurso, La libreta morada fue elegida entre las 200 más innovadoras y, luego, finalmente, quedó en las 100 definitivas. “Me dieron un premio económico y asesoría legal. Cuando gané el premio llegué a mi oficina, pensando ‘si mi idea obtuvo este reconocimiento, tengo que metérsela toda, dedicarme entera a ella’”.
A lo que se refiere Mariana es dedicarle cuerpo y alma a una web especializada en matrimonios, que ofrece a los proveedores de esta industria un espacio visible, en 24 categorías, con un modelo de negocios concreto: La libreta morada trabaja con proveedores, no con aquellos que se van a casar.
Mariana se reúne con los que, a su consideración, se ajustan a lo que podrían aportar a una boda inolvidable. Construye un contenido cercano, que nace de las palabras, las fotos y los videos. En sus palabras de emprendedora, les dice a sus clientes (reposterías, decoradores, discómanos, entre otros) que hay diversas maneras de darse a conocer, con membresías de seis meses y un año.
Tras renunciar a su puesto e invertir sus ahorros, Mariana se trazó contar con 30 proveedores para el próximo 1 de septiembre, fecha en la que lanzará la web al público. “Uno nunca va estar listo para emprender, hay que saber rodearse de personas que estén en tu situación. Tengo un grupo con modelos de negocio distintos, nos damos ánimo, realizamos reuniones con frecuencia, nunca hay que esperar a estar listo”, dice orgullosa.
“De nada sirve tener una buena idea de negocios si no la ejecutas. Hay que creer en lo de uno, siempre habrá competencia, hay que saber cuál es tu diferencial, asociarse y buscar ayuda”, concluye.
A emprender
1. Los que quieran crear empresa deben saber que no es fácil su camino, porque requieren de disciplina, esfuerzo y perseverancia.
2. Sin ningún costo, en la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) asesoran toda clase de proyectos, como el del futuro emprendedor que hace tortas o el que tiene deseos de rentabilizar un blog con contenido literario.
3. Una vez creada la empresa, la CCB está pendiente del proceso. Su objetivo es que por lo menos el 50% sigan vivas después de tres años de establecidas. Hoy ese porcentaje está por encima, porque a nivel internacional lo normal es estar por debajo de 30%.