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La proteína, la fibra y otros suplementos del hombre (II)

Aunque suene a mito, algunos de los minerales que son claves para la población masculina están en productos que ellos adoran: la carne, el vino y la cerveza.

Fotos: Getty.

Como hemos visto hasta ahora, con las otras entregas sobre este tema, hay muchos tipos de suplementos y debemos estar muy bien informados sobre cuáles son los que realmente necesitamos y en qué casos son recomendables. Por esta razón, siempre vale la pena reiterar la importancia de que consulte con su médico antes de decidir por su cuenta. (También te puede interesar: El zinc, el cromo y otros suplementos del hombre).

En esta ocasión incluimos cuatro, que son muy  importantes para una óptima salud masculina: la proteína, el resveratrol (felices los amantes del vino tinto, como veremos), el silicio (aquí los felices serán los hombres que gustan de una buena cerveza) y la fibra. Los suplementos nos ayudan a mantener un estilo de vida saludable y, en algunas fases de nuestra vida, se hacen necesarios para reemplazar aquello que nuestro cuerpo no puede generar y aún demanda.  

La proteína
¿Cuál es la cantidad diaria de proteínas que debemos consumir? Depende de las necesidades y del estilo de vida,  pero tomemos como referencia a un hombre normal: tendrá que consumir entre 0,8 y 1 gramo de proteína por cada kilo de peso.

Así, alguien que pese unos 80 kilos debería consumir entre 65 y 80 gramos de proteína. Dos pechugas de pollo le darán 60 gramos; tres huevos, 18 gramos, y un buen bistec de carne, unos 40 gramos, aproximadamente. Es muy probable que su dieta diaria no le alcance, así que el suplemento le dará la tranquilidad. No hay que confundir las proteínas y los esteroides. Los batidos de proteínas son un suplemento nutritivo; los esteroides, usados con frecuencia por deportistas, afectan las hormonas. A la hora de elegir, busque la proteína de suero: contiene los nueve aminoácidos esenciales que facilitan la recuperación de los tejidos musculares. 

El resveratrol
Ingrediente esencial de la llamada y famosa dieta mediterránea. El vino tinto ha sido consumido durante siglos por millones de personas que, sin saberlo, dotaban a su cuerpo de uno de los más importantes antioxidantes celulares que se han conocido: el resveratrol. Es tan beneficioso que se ha aislado en cápsulas para venderse como suplemento nutricional. Se origina tras una infección bacteriana en algunas plantas; es decir, cuando una planta es atacada por una bacteria u hongo segrega resveratrol para defenderse. Entre los beneficios ya demostrados por la ciencia, destacamos su alto poder antioxidante, antiinflamatorio, antienvejecimiento y anticancerígeno. También son claves sus beneficios para la salud del corazón, un factor de importancia para la población masculina, cuyas estadísticas de accidentes cardiovasculares superan las de las mujeres.

El silicio
Si el resveratrol hace felices a los amantes del vino tinto, la necesidad de silicio hará lo propio con los devotos de la cerveza, rica en este mineral. Como en el caso del vino, hablamos siempre de consumo moderados de esta bebida; en el caso de la cerveza, será una diaria. El silicio es muy importante para la salud de los huesos y para evitar la formación de placas de arterioesclerosis. Los problemas en las articulaciones pueden indicar que hace falta este nutriente. Después de los 40 años, los niveles de silicio orgánico empiezan a mermar en el hombre, como tantas otras cosas, y es en este momento cuando un suplemento orgánico puede ser un buen aliado. El silicio aporta firmeza y elasticidad a los tejidos. Mejora la fuerza del cabello, de la piel y de las uñas, y retarda el envejecimiento. Puede obtenerse en cápsulas.

La fibra
El hombre necesita, aproximadamente, 30 gramos de fibra al día. Es un componente vegetal presente en una gran cantidad de alimentos, como las legumbres, las frutas y los cereales. Existen dos tipos de fibra. La soluble, que retarda el proceso de digestión y es responsable de reducir el colesterol, está presente en la cebada, las nueces y las verduras. La insoluble, que acelera el paso de los alimentos por nuestro intestino, está presente en el salvado de trigo, las verduras y los granos integrales. La recomendación es buscar una buena combinación de ambos tipos de fibra.

Su consumo diario aumenta la sensación de saciedad, a los diabéticos les controla los niveles de azúcar en la sangre, favorece el tránsito intestinal, evita el estreñimiento, la acumulación de toxinas y mantiene en perfectas condiciones el intestino. 

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