La vida te da sorpresas: un terapeuta que supuestamente curaba la homosexualidad se declara gay

Aunque recientemente salió del armario, el estadounidense David Matheson sostiene que sus terapias ayudaron a muchos pacientes.

Imagen tomada de Facebook

Imaginen la oficina de un terapeuta dedicado a combatir la homosexualidad. Sentado, vestido con bata blanca, está un hombre sin pelo y espigado, a quien es difícil de ver sin pensar en la mujer con la que lleva más de 30 años de matrimonio. Se llama David Matheson y sus ideas representan las de muchas personas que a estas alturas de la historia se empeñan en ver la homosexualidad como una enfermedad.

El consultorio es un lugar al que seguramente van hombres y mujeres en contra de su voluntad, impulsados por sus familiares que no aceptan su condición sexual. Las citas con Matheson son tan populares y polémicas en Estados Unidos, que los medios lo llaman “el terapeuta de la conversión”.   

Pero un día este hombre decide lo impensable. Ni en el mundo de Alicia en el país de las maravillas ocurre lo que finalmente sucede: deja a un lado su carrera para manifestar que es gay. Sale del closet el ciudadano que radicaliza la heterosexualidad a personas que aparentemente no soportan la atracción hacia el mismo sexo.   “Estar en una relación íntima con un hombre ya no es algo que quiera evitar. Se ha convertido en una necesidad”, explica en un comunicado que difunde en redes sociales.

Su increíble historia figura en los medios de comunicación. Matheson se llena de valor para dar la cara. “No es que yo haya estado fingiendo todos estos años o que mi elección sea inevitable”, sostiene en una de sus explicaciones. Al hablar de su matrimonio, manifiesta que “fue genuino y sincero y una rica bendición. Recuerdo la mayor parte de él con cariño y gratitud por la alegría y el crecimiento que supuso en mí”.

El final de su comunicado de prensa es el comienzo de una vida que el propio Matheson se había encargado de satanizar como terapeuta. “Si pudiera cambiar una cosa, sería alentar a las personas a que realmente sean dueñas de sí mismas y se sientan seguras con respecto al camino de su vida y la sigan sin temor ni vergüenza, sin importar lo que otros puedan pensar”, concluye.