Las canas pueden indicar que estamos enfermos

Son mucho más que un símbolo del paso de los años. Pueden ser señal de problemas en el corazón, de malos hábitos alimenticios o de nuestra facilidad para contraer infecciones.

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Un día cualquiera nos levantamos de la cama, vamos al baño, nos miramos aún adormilados en el espejo y una sorpresa termina de despertarnos: tenemos una nueva cana, o dos o tres. Llegan sin avisar y nos anuncian que los años pasan, que la juventud se aleja. Algunos las ven como una amenaza, como el terrible anuncio de la aproximación de la vejez, y corren de inmediato a la tienda o a la peluquería para cubrirlas y así sentir que pueden esconderse de la muerte. Otros aceptan su llegada sin mucho misterio; saben que son parte de la vida y son huellas de las experiencias por las que han pasado.

Las canas, como el simple anuncio del paso de los años, no deberían angustiarnos, especialmente ahora que los vanidosos –quienes persiguen sin descanso la eterna juventud– tienen tantas opciones para ocultarlas. Sin embargo, se ha descubierto que las canas prematuras también pueden ser una alerta que nos manda el cuerpo para anunciar que algo en nuestro organismo no está del todo bien.

Los malos hábitos

Lo normal es empezar a tener canas desde los 50 años. Antes de esa edad nos pueden salir una por aquí y otra por allá, pero el pelo empieza a ser realmente gris o blanco al llegar al medio siglo de vida. Cuando esto ocurre antes, puede ser señal de un desequilibrio nutricional: nos hace falta vitamina D. Por lo tanto, si está extrañado porque cada día encuentra diez nuevas canas en el espejo, tal vez valga la pena que cambie su dieta, que mejore sus hábitos alimenticios y, sobre todo, que salga más al sol.

Por ese mismo camino, un estudio publicado en el Indian Dermatology Journal descubrió que los fumadores tienen dos veces y media más probabilidades de desarrollar canas prematuras que las personas que no están enganchadas a este hábito. Tal vez esta explicación le permita entender porqué algunos compañeros de su generación tienen el pelo más blanco que usted, o viceversa.

Las infecciones

Un estudio publicado en PLOS Biology –y citado en el diario ABC de España– sugiere que existe una conexión entre los genes que le dan color al pelo y los que notifican a nuestros cuerpos si tenemos una infección. Cuando el organismo es atacado por un virus o una bacteria, el sistema inmune entra a trabajar y produce moléculas que nos señalan que existe una amenaza para que activemos nuestras defensas. Lo que los investigadores observaron, en pruebas que hicieron con ratones, fue que, al perder el control ante esa respuesta inmunológica, a los animales les salía más pelo gris.

Aunque el estudio aún no es concluyente, todo parece indicar que en el momento en el que el nuestro sistema de defensas reacciona de manera descontrolada, afecta la producción del pigmento de nuestro pelo. Los investigadores incluso se han atrevido a plantear que puede existir una relación entre enfermedades de la piel como el vitiligo con la respuesta inmunológica a determinadas infecciones y virus.

El corazón

Según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de El Cairo, en Egipto, existe una relación directa entre la decoloración del pelo y la salud cardiovascular. Para todos es claro que las canas son propias de la edad, así que podría deducirse que el mayor riesgo cardiovascular está justificado por el propio paso de los años; no obstante, no a todos les salen canas a la misma edad. Según esto, lo que los investigadores plantean es que el pelo gris podría ser un signo de una edad biológica (no cronológica) más avanzada en lo referente al corazón.

De acuerdo con Irini Samuel, directora de la investigación, la decoloración capilar comparte mecanismos con la aterosclerosis: ambas están relacionadas con procesos relacionados con una menor capacidad de reparación del ADN celular, con el estrés oxidativo, con inflamación y con cambios hormonales. “La aterosclerosis y la decoloración capilar se producen a través de vías biológicas comunes y la incidencia de ambas aumenta con la edad. En este contexto, nuestros resultados sugieren que, con independencia de la edad cronológica, el pelo canoso es un indicador de la edad biológica y podría ser un signo de alarma de un mayor riesgo cardiovascular”.

Vale la pena aclarar, sin embargo, que el estudio fue realizado solo en hombres, así que la relación entre las mujeres, las canas y los problemas coronarios no se ha analizado aún.

 

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