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Las vueltas que da el balón

El fútbol es más que la plata. Es identidad, memoria y honor.

Por Marina Granziera

22 de noviembre de 2016

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Ya dijimos adiós a la última jornada de eliminatorias. Nosotros los periodistas deportivos podemos guardar la maleta en el closet o debajo de la cama por los próximos tres meses. Esta vez, en Belo Horizonte, ciudad en la que la selección Brasil enfrentó a Argentina en el clásico de las eliminatorias (y para muchos el mayor clásico mundial), los locales vencieron 3-0 después de una actuación impecable. Al final del partido me di cuenta de que el fútbol es mucho más que un marcador.

 


Cuando el encuentro terminó, recibí un mensaje de un colega que restaba la importancia del resultado, afirmando que era una estadística más. En ese momento yo estaba saliendo de la tribuna destinada a la prensa local y extranjera. Leí el mensaje en mi celular y luego miré las graderías. Los 58 mil hinchas que asistieron al Mineirao se mantenían de pie, cantando a todo pulmón, saltando sin parar. El cantico era "¡el Campeón vuelveeee!". Automáticamente supe dos cosas: mi amigo estaba equivocado, y yo ya tenía tema para escribirles a mis lectores. 

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El fútbol es más que un negocio, es una identidad. Como hincha brasilera, les confieso que desde el 1-7 frente a Alemania en el último Mundial, había perdido mi autoestima. Imagínense ser reconocido en todas partes como "la nación del fútbol" y, de repente, por un mal partido, fuimos vergüenza internacional. Tras el papelón, mi selección vivió dos años de fracasos en la Copa América de Chile y la Centenario. Crean o no, muy adentro, los 200 millones de brasileros habíamos olvidado nuestra esencia. Y por eso la noche que derrotamos a Argentina en Belo Horizonte, ninguno quería irse de la tribuna, nadie quería dejar de cantar ni de aplaudir. Finalmente habíamos salido de la mala racha, la victoria redondeó un 2016, cargado de cuentas positivas.

 


El ejemplo se puede aplicar a Colombia. Cuando la selección no gana en Barranquilla, los hinchas sienten que el escudo se cae de la camiseta. Cuando gana, Colombia es el país donde el calor acaba con los rivales, por más temidos que sean. 

 


Millones de dólares no valen un marcador. El fútbol es más que la plata. Es identidad, memoria y honor. En el fondo, los amantes de la pelota sabemos que un solo jugador no cuesta 100 millones de euros y aun así vemos el derroche de dinero en cada temporada. Sin embargo, a pesar de los desacuerdos, somos el planeta del fútbol, que se detiene para ver un Real Madrid vs. Barcelona, que repite la imagen de un golazo. Precisamente porque a la mayoría nos gusta el fútbol, aprovecho para decirles que resta mucho para el final de la eliminatoria, que será dura, pero Colombia tiene todo en los pies para estar en Rusia 2018.

 

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Foto: Getty.

Por Marina Granziera

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